Fecha: 1890.

Lugar: Cracovia, Polonia.

El elegante carruaje se paró enfrente de la humilde morada, rodeada por una gran cantidad de jasidim vestidos de negro. Repentinamente, un niño de 6 años se paró en frente del carruaje sujetando audazmente las riendas y dijo fuertemente. “¡Yo quiero una bendición del Rebbe! ¡Yo quiero una bendición del Rebbe!”, sus gritos se escucharon por sobre todo el ruido de los jasidim.

La casa pertenecía al rabino Beinish Sheinberger, un anciano jasid que estaba recibiendo el honor de ser visitado por el Gran Rabino de Shiniv, el rabino Yejezkel Shraga Halberstam, una de las grandes luminarias de Galitzia (sur de Polonia). El Rebbe había oficiado un brit milá en Cracovia y en su camino de regreso a casa, se había detenido a visitar al venerable rabino Sheinberger. El pequeño niño era su nieto. Su nombre era Dovid Nosson Lesser y su padre, conocido en Cracovia como el rabino Yokel Lesser, vivía en el segundo piso de la humilde casa del rabino Sheinberger.

El joven se negó a dejar las riendas hasta que consiguió la atención del rabino. El padre del niño miraba avergonzado, hasta que el Rebbe le hizo una señal para que acercara a su hijo hasta el carruaje. El rabino Halberstam no repartía bendiciones gratuitamente; su costumbre era sólo bendecir al novio antes de su boda. Cuando el rabino Yokel llevó a su alegre hijo donde el Rebbe y dijo, “Mi Dovid quiere una bendición”, el Rebbe estaba tan impresionado con la sinceridad del niño que lo tomó sobre su regazo y lo bendijo para que tuviera hijos piadosos que siguieran sus caminos.

Ese pequeño niño, el rabino Dovid Nosson, fue obligado a abandonar Europa después de la Primera Guerra Mundial y terminó en las costas de Estados Unidos. Vivió en medio del materialismo, la asimilación y los matrimonios mixtos por 50 años y con la ayuda de Dios, la bendición del Rebbe se cumplió, y logró establecer exitosamente generaciones de judíos leales a la Torá.

(Mi abuelo el Rabino Lesser, me contó esta historia en el día de mi Bar Mitzvá).

La parashá Vaiejí es sobre las bendiciones y su cumplimiento. Esto exige que preguntemos: ¿Qué es una bendición? ¿Acaso una bendición puede modificar el funcionamiento normal del mundo? En la parashá vamos a examinar las bendiciones que dio Yaakov a sus hijos y a sus nietos.

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Vida de Logros

La parashá comienza con la vida de Yaakov. “Y Yaakov vivió en la tierra de Egipto por 17 años”. Estos fueron los mejores años de su vida, cuando finalmente no tuvo miedo ni tuvo que hacer duelo por nadie. “Y estos fueron los días de Yaakov, los años de su vida 147 años” (Génesis 47:28).

¡¿Quién cuenta los años en días?! (“¡Yo tengo 30 veces 365 días de edad!”) En la parashá Jaiei Sara, comentamos cómo la muerte de Abraham se describe diciendo que murió “con sus días saciados”, queriendo decir que cada día fue un logro (Génesis 25:8).

En la parashá Vaigash, el Faraón le pregunta a Yaakov, “¿Cuántos son los días de los años de tu vida?”, también refiriéndose a los años en días (Génesis 47:8). Yaakov contesta humildemente que los días de su peregrinaje en este mundo (es decir, de existencia física) han sido 130 años, pero pocos y malos han sido “los años de mi vida” (es decir, los logros), y no se acercan a los de mis ancestros.

Yaakov estaba diciendo que Abraham e Itzjak vivieron en forma completa y que lograron muchas cosas, mientras que él, Yaakov, tuvo más que nada una existencia física. Esa era la humildad de Yaakov. Pero aquí la Torá revela la verdad, que Yaakov también vivió una vida de logros durante sus 147 años y que nunca simplemente “¡mató un día!”.

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Yaakov Llama a Yosef

Yaakov tenía un pedido. Él quería que Yosef le prometiera que lo enterraría en Israel.

Los comentaristas ofrecen numerosas razones de porqué Yaakov no quería ser enterrado en Egipto. Primero, Yaakov estaba preocupado de que los egipcios podrían adorarlo como una deidad.

Segundo, Yaakov estaba consciente de que la plaga de piojos llegaría a Egipto y que todos los que estuvieran enterrados ahí, ¡se convertirían en piojos! (Rashi).

Sin embargo, la primera motivación de Yaakov era enseñar a sus hijos que Egipto no era su verdadero hogar y que ellos debían ser fieles a la Tierra de Israel, donde sus santos ancestros habían sido enterrados. (Rabino Hirsch)

Esta también fue la razón por la cual pidió que Yosef hiciera una promesa. No es que no confiara en su hijo favorito, sino que Yaakov sabía que los egipcios considerarían que el entierro en Israel era un acto desleal y una señal de que los judíos no se habían asimilado a la cultura egipcia. El Faraón se opondría y sólo a través de esta promesa Yosef lograría obtener el permiso del Faraón.

Pregunta: ¿Por qué Yaakov enterró a Rajel (la madre de Yosef) en la mitad de la ruta - sin siquiera llevarla a la ciudad más cercana – y ahora él está pidiendo que Yosef lo lleve hasta Israel?

Respuesta: A Yaakov se le habían dado instrucciones específicas de enterrar a Rajel de esta forma, para que cientos de años después, los judíos exiliados a Babilonia pasaran por su tumba. El profeta Jeremías vio que Rajel se levantó de su tumba y lloró por sus hijos, hasta que Dios le prometió que ellos retornarían a vivir dentro de sus fronteras. (Rashi)

“Yosef hizo la promesa y Yaakov se inclinó en la cama” (Génesis 47:31). Aquí se cumplió el sueño de Yosef donde el sol se inclinaba. (En su sueño, “la luna” se refería a Bilha que crió a Yosef. Sin embargo, la Torá no menciona en forma específica donde Bilha se inclinó ante Yosef)

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Bendición Para Todas las Generaciones

Algún tiempo después, Yosef fue informado (por su hijo Efraim, que estudiaba regularmente con Yaakov) que su padre estaba enfermo. Yosef llevó a sus dos hijos para que recibieran una bendición y los puso delante de Yaakov.

Yaakov aparentemente no los reconoció en primera instancia. “¿Quiénes son éstos?” (Génesis 48:8) preguntó. Los sabios explican que Yaakov vio que los malvados Yeravam, Ahab y Yehu descenderían de estos hijos. “¿De dónde vienen? Yo me esforcé tanto para que mis hijos siguieran el camino correcto. ¿Cómo puede ser que esta maldad provenga de ellos?” preguntó Yaakov mientras el Espíritu Divino lo dejaba. (escuchado del Rabino A.Y. Wertheimer)

Luego Yosef le mostró a Yaakov su contrato matrimonial, y rezó para que la Presencia Divina regresara. Yaakov besó y abrazó a sus nietos y comenzó la bendición.


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Cambiando Manos

Yosef ubicó a sus hijos poniendo a Menashé (el primogénito) a la derecha de Yaakov y a Efraim a su izquierda. Al dar la bendición, Yaakov cruzó sus manos para poner la derecha sobre Efraim, el hijo menor. Yosef estaba enojado y trató de cambiar las manos de su padre.

¿Acaso Yaakov no había aprendido la lección después del favoritismo que había demostrado por Yosef? Todo el libro de Génesis es una crónica de los celos de los hermanos mayores por los menores, desde Caín y Abel, Itzjak e Ishmael, Yaakov y Esav hasta Yosef y sus hermanos. Aún así Yaakov mantuvo su posición. Sí, el mayor de ellos será muy grande (los sabios dicen que tuvo un ilustre descendiente, Gideon (ver el libro de Jueces) que ganó una batalla para el pueblo judío), sin embargo, el hermano menor estaba destinado a tener un descendiente aún más grande, Yehoshua, que iba a sorprender al mundo al detener el movimiento del sol para poder terminar una batalla con luz de día.

Pregunta: ¿Por qué no dar a Menashé la mayor bendición con la mano derecha y hacer que Yehoshua sea su descendiente? ¿Acaso no era eso lo que deseaba Yosef?

Respuesta: Una bendición no puede crear potencial. Sólo puede ayudar a que un potencial ya existente se materialice. Efraim tenía el potencial de producir a Yehoshua, pero Menashé sólo tenía el potencial para Gideon. Yaakov se dio cuenta que él no podía aumentar el potencial de Menashé, por lo que la mayor bendición tenía que ser para Efraim. (Rabino Shlomo Wolbe)

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En Ti Será Bendito Israel

Yaakov bendijo a los hijos de Yosef para que aumentaran su número como los peces (que son inmunes al mal de ojo porque viven debajo del agua) sobre la faz de la tierra.

Yaakov luego agregó, “¡A través de ustedes será bendecido Israel, y se dirá: Que Dios te haga como Efraim y Menashé!”. Esto significa que a lo largo de todas las generaciones, incluso en el presente, cuando los padres judíos bendicen a sus hijos, les desean a las hijas que sean como las matriarcas Sara, Rivka, Rajel y Lea, sin embargo los hijos, no reciben la bendición de ser como los patriarcas, sino como Efraim y Menashé, los hijos de Yosef.

Pregunta: ¿Qué es tan especial sobre estos hijos que Yaakov instituyó esta costumbre?

Respuesta: La grandeza de Yosef no fue sólo haber mantenido su judaísmo en el hostil ambiente espiritual de Egipto, sino que incluso crió hijos en Egipto ¡que fueron merecedores de convertirse en tribus de Israel! Yaakov quería que este mensaje se mantuviera para todas las generaciones: que sin importar dónde se encuentre la persona, es posible vivir como judío si así lo desea.

Cierto capellán judío de la Fuerza Aérea que conozco, llevaba a sus pequeños hijos con él cuando estaba en servicio activo. Solos en una barraca militar, a cientos de millas de las comunidades judías más cercanas, ellos hacían Shabat con Kidush y Jalá y toda la comida tradicional. Cantando “zemirot” (canciones de Shabat), y hablando sobre la porción semanal de la Torá, ellos lograban transportarse a una realidad espiritual muy lejana.

Un judío puede vivir como judío sin importar donde, si hay un sincero deseo de hacerlo.

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La Ciudad de Shejem

Yaakov le informó a Yosef que sus dos hijos tendrían cada uno el estatus de “tribu” y que heredarían una porción en la Tierra de Israel (esta era la doble porción del primogénito). Además, Yaakov le dio a Yosef la ciudad de Shejem (hoy llamada Nablus, donde posteriormente fue enterrado Yosef, y cuya tumba permanece como punto de conflicto con nuestros vecinos hoy en día). Yaakov había capturado Shejem de los Emoritas con su espada y su arco (Génesis 48:22).

Pregunta: Yaakov no conquistó la ciudad de Shejem - Shimón y Levi lo hicieron - entonces, ¿por qué Yaakov se la dio a Yosef?

Respuesta: El traductor arameo Onkelos explica que “espada y arco” realmente se refiere a términos espirituales, “mi rezo y mis súplicas”. Yaakov, con el mérito de su Torá y su rezo, hizo que las naciones vecinas no se involucraran con los judíos.

Pregunta: ¿En qué parte del texto se alude a esta explicación?

Respuesta: ¿Por qué se menciona primero la espada y luego el arco, cuando usualmente se utilizan en el orden inverso? Los guerreros primero disparan flechas a los enemigos desde la distancia y sólo después sacan sus espadas para el combate frente a frente. Esto demuestra que estamos hablando de batallas espirituales que empiezan en un rango cercano (la parábola de la espada). Luego cuando el “mal” es alejado de nuestro entorno inmediato, nosotros, por así decirlo, continuamos la terapia con nuestra Torá y nuestros rezos y le tiramos flechas. (“¡Quédate ahí!, ¡no te acerques!”)

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Bendiciendo a las Tribus

Yaakov reunió a sus 12 hijos en su lecho de muerte (¡el mejor momento para que escucharan la fría y dura verdad!) y declaró que iba a revelar exactamente lo que iba a ocurrir al final de los días. Luego, repentinamente, empezó a bendecirlos.

Los sabios explican que la razón por la que Yaakov no continuó profetizando es porque la Shejiná (Presencia Divina) lo abandonó, obviamente con el propósito de mantener el futuro en secreto.

Yaakov estaba enojado y pensó que tal vez uno de sus hijos no creía completamente en Dios (otra vez, después de haber puesto todos sus esfuerzos en que sus hijos siguieran su camino). Los hijos proclamaron unánimemente: “¡Shemá Israel – Escucha oh Israel (nuestro padre), todos creemos que el Señor es uno!”.

Cuando Yaakov escuchó esto, estaba tan contento que proclamó, “Que el honor de Su reino sea bendecido para siempre”. (Agregamos estas palabras en nuestro Shemá diario, aunque lo decimos en voz baja, porque Moshé no las escribió en la Torá).

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El Futuro Líder

Al bendecir a sus hijos, Yaakov estaba designando al futuro líder del pueblo judío:

(1) Reuvén: “Mi primogénito, el primero de mi simiente”. Reuvén tenía muchos atributos positivos y debió haberse convertido en sacerdote y rey con todos los derechos de la primogenitura. Sin embargo, “Él es apresurado como el flujo del agua, él subió a la cama de su padre y la profanó” (Génesis 49:4 – ver parashá Vaishaj).

Esto significa que Reuvén fue descalificado como líder, como resultado de tomar decisiones apresuradas. Si él hubiera pensado en sus acciones, nunca habría interferido con los asuntos sociales de su padre. Alguien que toma decisiones impulsivas (comparadas al rápido flujo de las aguas) no puede ser un líder responsable.

Pregunta: ¡¿Qué tipo de bendición es esta?!

Respuesta: A pesar de no ser una bendición típica, Yaakov le reveló a cada uno de sus hijos sus características negativas y positivas para ayudarlos a manejarse mejor en la vida. Eso es una gran bendición.

(2, 3) Shimón y Levi: “Shimón y Levi son hermanos”, queriendo decir que ellos valoran la hermandad. Ellos se levantaron para defender a su hermana Dina y ante la amenaza imaginaria de Yosef. Esto, en sí mismo, era muy positivo.

Sin embargo, nuevamente Yaakov revela una cualidad negativa, que impidió que ellos asumieran posiciones de liderazgo. “Su arsenal son armas robadas” (Génesis 49:5), queriendo decir que ellos robaron la espada de Esav. “Ellos mataron por enojo (la ciudad de Shejem) y querían terminar con Yosef”.

Después de todos estos años, Yaakov aún no se olvidaba del celo extremo de ellos cuando hicieron desaparecer toda la (no tan inocente) población de Shejem (ver parashá Vaishlaj).

“¡Maldito es su enojo!” (Muchos años después, el profeta (no judío) Bilaam, que trató sin éxito de maldecir al pueblo judío, se quejaría que incluso cuando ellos merecen ser maldecidos, sólo su enojo es maldecido y no ellos en forma personal). Yaakov estaba diciendo que Shimón y Levi tenían un temperamento apasionado que motivaba sus decisiones, y esto los descalificaba para asumir cargos de liderazgo.

“Voy a dividirlos en Yaakov y esparcirlos en Israel” (Génesis 49:7). El antídoto para el problema de Shimón y Levi era estar separados uno del otro, para que no pudieran causar daño juntos. La tribu de Levi no recibió ninguna porción en la tierra y fue esparcida en las ciudades a lo largo de Israel. Tenían que vivir de los diezmos del pueblo y por eso tenían que comportarse siempre de la mejor manera, ¡o si no pasarían hambre!

La tribu de Shimón fueron maestros de escuela (que también deambulaban por la tierra), y tuvieron que aprender a tener paciencia para poder lidiar con sus alumnos.

El Rabino S.R. Hirsch hace notar que el cambio de nombre de Yaakov a Israel denota dos períodos en la historia judía. Cuando estamos en el nivel más alto de “Israel”, eso significa que somos soberanos en nuestra tierra, entonces esparcimos a los Shimón y a los Levi y no los hacemos jefes de estado, porque su ira puede conducir a una guerra. Sin embargo, cuando somos “Yaakov” en exilio y somos pisoteados, es bueno tener a algunos Shimon y Levi alrededor de nosotros, para recordarnos del orgullo judío y ayudarnos a mantener el antisemitismo a raya.

(4) Yehuda: Los sabios dicen que en este punto, luego de escuchar las “bendiciones” de sus hermanos, Yehuda empezó a caminar de puntitas hacia la puerta, porque anticipaba su “bendición” por su conducta con Tamar. Luego Yaakov lo llamó, “¡Yehuda! ¡Yehuda! Tú no eres como ellos. Tú eres el que tiene las cualidades de liderazgo. Tú admitiste ser el padre de los hijos de Tamar, a pesar de la considerable vergüenza que te causó. Eso demuestra un sentido interno de moralidad. Tus hermanos van a aceptar estar subordinados a ti como su rey. Tu mano va a estar en el cuello de tus enemigos, y los hijos de tu padre se inclinarán ante ti”. (Génesis 49:8)

Yehuda fue comparado a un león, que actúa con majestad, sin limosnear como los perros o los tigres. Sin embargo, ¡no te conviene meterte en problemas con él! Ahora Yaakov había establecido su líder:

“No se apartará el cetro de Yehuda, ni legislador de entre sus descendientes, hasta que llegue Shilo (el Mesías)” (Génesis 49:10). Esta profecía se cumplió con el reinado del Rey David e incluyó a las “Cabezas Judías del Exilio” en Babilonia después de la destrucción del Primer Templo, así como a los príncipes en la Tierra de Israel que eran todos descendientes de la Dinastía Davídica.

En la confrontación entre Yosef y Yehuda en la parashá Vaigash, vemos un equivalente histórico cuando Yeravam Ben Navat de la tribu de Efraim se rebeló luego de la muerte del Rey Shlomó. Yeravam fundó el Reino de Israel, que peleó con el Reino de Yehuda, dirigido por Rajavom el hijo de Shlomó, hasta que las 10 tribus fueron conquistadas por Sanjeriv, el rey de Asiria, y se perdieron hasta el día de hoy.

Vemos otra excepción del gobierno de Yehuda durante el período del Segundo Templo, cuando los Hasmoneos (los Macabeos que eran Cohanim de la tribu de Levi) se convirtieron en reyes después de su victoria sobre Grecia. De acuerdo a Najmanides, dado que ellos desobedecieron las instrucciones de Yaakov de que Yehuda debía reinar, tuvieron un final amargo y toda la familia fue asesinada por Herodes el Grande (¡originalmente su sirviente!).

(5) Zevulún se convirtió en la tribu de los mercantes marinos que comerciaban con regiones tan lejanas como Tyre, y le enseñaron al mundo sobre la integridad y la honestidad judía. Zevulún hizo una sociedad con su estudioso hermano Yisajar, en donde Zevulún lo mantenía financieramente para que él dedicara su tiempo a estudiar Torá – y luego dividían las “ganancias espirituales” entre ellos.

(6) Yisajar es comparado con un burro que lleva su carga, ilustrando cuan persistente era en el estudio de la Torá. Él vio que el “descanso” era placentero, queriendo decir que él recibió una tierra fértil que le permitía mantenerse fácilmente (especialmente con la ayuda de Zevulún), Él extendió sus hombros para cargar con el “yugo” de la Torá. El libro bíblico de Crónicas afirma que 200 cabezas del Sanhedrin habían nacido de la tribu de Yisajar.

(7) Dan: “Dan juzgará a su pueblo, como a las otras tribus de Israel” (Génesis 49:16). Dan es comparado a la “serpiente que muerde los talones de los caballos que luego sacuden a sus jinetes”.

Toda la historia judía parece ser aludida en este parashá. Justo en la mitad de las bendiciones, los sabios ven una referencia a Sansón el Juez (de la tribu de Dan) que destruyó a los Filisteos con su poderosa fuerza. (Jueces 13-17)

Yaakov exclamó: “¡Tu salvación esperaré, Oh Dios!” (Génesis 49:18). Los sabios explican esto como refiriéndose al final de Sansón, que reveló su secreto a su esposa Filistea, quien rápidamente informó a las autoridades. Después de que le cortaron el pelo a Sansón, él perdió su fuerza, por lo que lo cegaron y lo encadenaron a los pilares de su templo. Sansón rezó para recibir nuevamente su fuerza sólo una vez más. Luego tiró los pilares del templo y todo colapsó sobre él. Anticipando la dura prueba de Sansón, Yaakov rezó por él.

(8) Gad: Yaakov bendijo a Gad con fuerza militar para sobreponerse a todas las legiones de soldados que iban a estar en su contra. Esto era apropiado para Gad porque él vivía en el lado este del río Jordan y era frecuentemente atacado. Además, Gad fue en la vanguardia delante de las otras tribus en la batalla por la Tierra de Israel. Más adelante aprendemos que los hombres de Gad regresaron después de 14 años sin bajas.

(9) Asher: Yaakov bendijo a Asher con una tierra fértil que producía delicias de reyes.

(10) Naftali: Enérgico como un venado y capaz de correr velozmente, Naftali tenía una tierra fértil cuyas frutas también maduraban rápidamente, exclamando palabras de alabanza para Dios.

(11) Yosef: la bendición de Yosef fue que él estaría “sobre el ojo”, queriendo decir que el “mal de ojo” no iba a tener ningún poder sobre sus descendientes. Esta fue su recompensa por proteger a su madre del mal de ojo de Esav (ver parashá Vaishlaj). Las mujeres de Egipto se trepaban sobre las murallas para darle un vistazo a Yosef cuando él se convirtió en Primer Ministro (ver parashá Miketz).

“Ellos amargaron su vida y él fue odiado”, pero con la ayuda de Dios, las bendiciones materiales y espirituales de Yaakov y de sus predecesores se cumplirían sobre la cabeza de Yosef, “la corona de sus hermanos”.

(12) Binyamin es comparado con un lobo que destroza a su presa en la mañana y divide el botín en la tarde.

El Rabino Hirsch entiende de este verso que Binyamin va a destrozar al “lobo”, queriendo decir Amalek, el archienemigo de los judíos. “En la mañana”, se refiere al amanecer del reinado. El primer rey judío, Shaul, de la tribu de Binyamin, borró a Amalek, pero no completó la tarea, dejando que el rey Agog viviera por una noche, permitiéndole producir progenie.

“En la tarde”, se refiere a Mordejai y Ester, los descendientes de Shaul, que terminarían con Hamán, el nieto de Agog, y que luego procederían a dividir su riqueza.

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La Muerte de Yaakov

Luego Yaakov bendijo a todos sus hijos al incluirlos a todos ellos en las bendiciones específicas que él había dado a cada individuo. Después de darles instrucciones de enterrarlo en la cueva de Majpela en Hebron, Yaakov murió.

Los sabios señalan que la palabra “muerte” no se utiliza aquí. Yaakov no experimentó el “sabor de la muerte”, él simplemente se fue del mundo físico.

Yosef cayó sobre su padre llorando y ordenó a sus sirvientes que lo embalsamaran. (A pesar de que la tradición judía es dejar que el cuerpo se descomponga tan pronto como sea posible, Yosef lo hizo por consideración con los Egipcios a los que les habría parecido muy irrespetuoso que no embalsamara a su padre). El proceso de embalsamamiento tomó 40 días, después de los cuales todo Egipto estuvo de duelo por 30 días.

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¿Son Acaso los Juramentos Sagrados?

Yosef le pidió permiso al Faraón para enterrar a su padre en Israel. Yosef enfatizó que su padre le había exigido que hiciera un juramento. “¿Son los juramentos sagrados para el Faraón o no?” preguntó Yosef, haciendo alusión al juramento que había hecho Yosef años antes, prometiendo no divulgar que él sabía una lengua más que el Faraón (ver parashá Miketz).

El Faraón inmediatamente respondió afirmativamente: “¡Anda y entierra a tu padre tal como él te hizo jurar!” (Génesis 50:6).

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La Procesión Funeraria

Yosef y sus hermanos dirigieron la procesión, dejando a sus familias en Egipto (la condición del Faraón para garantizar su retorno), con una tropa de jinetes y carrozas egipcias que los acompañaban. Yaakov le había dado instrucciones a las personas que iban a llevar el ataúd, especificando en qué dirección debía pararse cada hijo. (Esta misma forma fue respetada años después cuando los judíos acampaban y viajaban en el desierto).

Yosef (siendo rey) y Levi (cuya tribu llevaría el Arca Sagrada) no debían cargar el carro fúnebre. Los dos hijos de Yosef, Efraim y Menashé, tomaron sus lugares. Cuando la procesión entró a territorio Canaanita, los habitantes los recibieron con armas, creyendo que era una invasión. Sólo cuando vieron la corona de Yosef sobre el ataúd, se dieron cuenta de que era un funeral. En honor a Yaakov, los reyes Canaanitas agregaron sus coronas y llamaron al lugar “el duelo de Egipto” (Génesis 50:11). Ellos elogiaron a Yaakov en ese lugar.

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Aparece el Tío Esav

El Midrash nos dice que cuando la procesión funeraria llegó a Hebrón, había una sorpresa para ellos. El Tío Esav se les había adelantado, afirmando que él tenía derecho sobre la última tumba que quedaba.

Los hermanos discutieron, “¡Nuestro padre te la compró con una gran cantidad de plata y oro!”.

“¿Dónde está el documento?”, exigió Esav.

“Lo dejamos en Egipto”, contestaron ellos.

“¡Vayan a buscarlo!”, respondió Esav.

Mientras el veloz Naftali se preparaba para correr rápidamente a Egipto, la situación fue salvada por un nieto de Yaakov, Jushim hijo de Dan. Él era grande y fuerte, pero un poco sordo. Cuando comprendió que Esav estaba deteniendo el funeral de su zeide, Jushim se enfureció, caminó hacia su tío Esav y literalmente “le cortó la cabeza” (esto fue el cumplimiento de la profecía de Rivka que decía “Voy a perderlos a ambos en un día” (Génesis 27:45)).

De acuerdo a la tradición, la cabeza de Esav rodó dentro de la cueva. Lo que se aprende de aquí es que la cabeza de Esav (su capacidad intelectual) era igual a la de los patriarcas, pero que los deseos de su cuerpo sacaron lo mejor de él.

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Un Milagro en Este Lugar

En su camino de regreso a Egipto, los hermanos pasaron por el lugar donde habían vendido a su hermano. Yosef se acercó al foso al cual había sido arrojado (que aún contenía serpientes y escorpiones, ver parashá Vaieshev) y recitó la bendición apropiada para esa ocasión: “Bendito es aquél que realizó un milagro para mí en este lugar”. (Midrash)

Cuando los hermanos vieron esto, se estremecieron mucho. Ellos infirieron que Yosef no se había olvidado del episodio y que tomaría venganza. Este sentimiento se vio reforzado cuando regresaron a casa. Ellos se dieron cuenta de un cambio en Yosef. Desde ese momento en adelante, él no los invitó a su mesa de Shabat.

Los comentaristas explican que Yosef no se sentía bien al sentarse en la cabecera de la mesa con sus hermanos mayores, pero al ser el Primer Ministro de Egipto, no podía sentarse en otro lugar. Mientras Yaakov vivía, el problema se veía alivianado dado que Yaakov se sentaba en la cabecera y pedía que Yosef se sentara junto a él. Ahora, para evitar el problema, Yosef simplemente dejó de invitarlos.

Los hermanos malentendieron este gesto y mandaron un mensaje diciendo que Yaakov había ordenado antes de morir que Yosef perdonara a sus hermanos. “Perdona las transgresiones de los siervos del Señor de tu padre” (Génesis 50:17) – es decir, incluso ahora que tu padre se ha ido, ¡su Señor aún está aquí! Los hermanos luego se inclinaron a los pies de Yosef y le ofrecieron ser sus sirvientes.

Yosef contestó con compasión. “¿Cómo podría el pensamiento de la venganza entrar en mi mente? ¿Acaso estoy en el lugar de Dios? Ustedes trataron de hacerme daño pero todo fue para bien (¡Una bendición disfrazada!), y ahora soy el gobernador de Egipto. Para “retribuir” este acto, yo debería hacer algo que también resultara bien al final. Pero eso es algo que sólo Dios puede lograr”. Luego Yosef consoló a sus hermanos y les prometió mantenerlos a ellos y a sus familias.

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La Muerte de Yosef

Yosef vivió hasta la edad de 110 años y educó a tres generaciones (la continuación de la tradición). Murió antes que todos sus hermanos, y los hizo jurar que cuando dejaran Egipto llevarían sus huesos con ellos, para ser enterrados en Israel. (Él sabía que el Faraón nunca les permitiría hacer otro funeral como el de Yaakov).

Las últimas palabras de Yosef contenían la famosa formula que había escuchado de Yaakov: “Dios verdaderamente va a redimirlos y a llevarlos a la tierra de los padres” (Génesis 50:24). Esas también fueron las palabras que Moshé utilizaría 132 años después.

Yosef murió y fue embalsamado. Los egipcios pusieron su cuerpo en un ataúd de plomo y lo hundieron en el fondo del Nilo para que nadie pudiera sacarlo.

Así termina el libro de Génesis, con la plantación de la semilla del pueblo judío. Ahora dejamos a nuestros patriarcas y matriarcas, sintiéndonos como un niño en su primer día de escuela, despidiéndose de su padre y su madre con aprehensión en su corazón. En el libro de éxodo, la semilla que ellos plantaron crecerá para convertirse en una gran nación…