El relato que están a punto de leer es único en la historia de la humanidad. Es un evento que ninguna otra nación o religión experimentó alguna vez.

    Fecha: Sexto día de Sivan, 50 días después del Éxodo.

    Año: 2448 desde la creación.

    Día y hora: Shabat en la mañana, al amanecer.

    Lugar: Monte Sinai, en el Desierto de Sinai.

    Escena: Todo el mundo está en silencio. Toda la naturaleza está en espera. ¡Ningún pájaro pía! ¡Ningún sapo croa! El pueblo judío (¡que de alguna manera durmió esa noche!) están en camino a su encuentro divino en el monte.

Pronto ocurrirá el evento más importante de la historia de la humanidad.

De repente hay un trueno, rayos y un sonido fuerte de shofar. La montaña humea como un horno y tiembla como un volcán. El pueblo está aterrado. La Presencia Divina desciende sobre la montaña en la forma de un gran fuego.

Todo el pueblo escucha como Moshé es llamado a conversar con Dios. Ellos tienen evidencia clara, sin dudas, de que Moshé es el profeta de Dios.

Dios le dice a Moshé que haga un cerco alrededor de la montaña para que la gente no pueda subir.

Se proclama el primer mandamiento. Toda la nación obtiene profecía al escuchar directamente las palabras de Dios. Pero no pueden absorber la intensidad y sus almas “salen” de sus cuerpos.

Los ángeles los resucitan y ellos corren temiendo por sus vidas. Los ángeles los regresan al monte y el segundo mandamiento es vociferado. Nuevamente las almas “salen”, nuevamente los ángeles los reviven y nuevamente corren espantados (Talmud – Shabat 85b).

Finalmente el pueblo le pide a Moshé que transmita el resto de la Torá porque ellos tienen miedo de morir (Éxodo 20:16). Le dicen a Moshé: “Has establecido tus credenciales. Sabemos que estás en contacto con Dios y confiamos en ti”. (Fíjense que los dos primeros mandamientos fueron dados en segunda persona y los otros ocho en tercera persona).

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Buscar la Verdad

Esta parashá, tal vez la más importante de la Torá, lleva el nombre de un converso, Itró, que además fue el suegro de Moshé. ¿Por qué mereció Itró una mención tan honorable?

Itró era un buscador de la verdad. Él renunció a su prestigiosa posición como consejero del Faraón cuando su consejo de tener piedad de los judíos no fue escuchado. Itró investigó sobre todas las formas de adoración de ídolos y probó todos los cultos, incluso engordando animales para luego sacrificarlos a los dioses.

Finalmente, Itró rechazó la idolatría y cuando escuchó sobre los milagros del Éxodo, corrió al desierto a unirse al pueblo judío.

Esta parashá se llama Itró para enseñarnos que la forma de adquirir Torá es seguir los pasos de Itró. Buscar la verdad y ser crítico. Rechazar la mentira. Y cuando se descubre la verdad, ¡estar listo para sacrificar todo por ella! (Rabino Shlomo Wolbe).

Cuando Itró llegó al desierto, llevó a la esposa y a los hijos de Moshé con él. (Moshé los había mandado fuera de Egipto por miedo a que se convirtieran en esclavos) Moshé y todo el campamento salieron a recibir a Itró.

Itró dijo que al escuchar los detalles del Éxodo, se inspiró enormemente a tal punto que se le puso la piel de gallina (Rashi). Itró reconoció el castigo “medida por medida” de cada una de las plagas y decidió convertirse al judaísmo.

El pueblo le dio la bienvenida a Itró con un banquete de honor – y Moshé fue el mesero. Tal como dice el Talmud: Ser parte de una comida con estudiosos de la Torá es comparado a cenar con la Presencia Divina.

Al día siguiente, Itró criticó a Moshé y como resultado le aconsejó crear el primer sistema de “Corte Suprema”. Luego, Itró regresa a casa para convertir a su familia (se menciona aquí pero realmente no ocurrió hasta mucho después).

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Eventos que Llevaron a la Revelación (basado en el Midrash)

(1) El pueblo llegó al Monte Sinai y acamparon en frente del monte (Éxodo 19:2).

A pesar de que habían sido recientemente atacados por Amalek ellos acamparon al frente del monte (que es más desprotegido) y no en el monte mismo, ya que tenían fe en Dios. (Rabino Shimshon Rafael Hirsch)

(2) Dios le dice a Moshé que reúna a todas las mujeres y les explique gentilmente el significado de la santa Torá que están a punto de recibir. (Éxodo 19:3, Rashi)

Sólo después de esto Moshé llamó a los hombres y les detalló claramente sus responsabilidades (Mitzvot). Las mujeres fueron primero porque ellas tienen una tremenda influencia en la familia judía. La madre judía es el factor determinante en un hogar pacífico y estable.

(3) Dios proclama la meta de la revelación:

“Ustedes serán para mí la nación preciada (como el cuarto especial y preciado del palacio) si obedecen Mis mandamientos” (Éxodo 19:5)

(4) Luego Dios dijo:

“Ustedes serán un reino de sacerdotes y una nación santa” (Éxodo 19:6)

No son necesarios los intermediarios; cada judío se para tres veces al día delante del Creador y se dirige a Él directamente.

(5) El pueblo escuchó a Moshé conversando con Dios y creyó en Moshé para siempre.

Incluso generaciones posteriores que no presenciaron personalmente la revelación nacional lo creerían, porque es un argumento que no puede ser inventado y el pueblo judío es (y siempre será) el único en hacer esa afirmación (Najmánides, ver Deuteronomio 4:32).

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Respuesta Del Pueblo

(6) Los judíos respondieron:

“Lo que Dios diga lo cumpliremos” (Éxodo 19:8)

¡Esta fue la primera vez en la historia judía que los judíos unánimemente estuvieron de acuerdo en algo!

Posteriormente, los judíos agregaron “y escucharemos” – queriendo decir que iban a tratar de entender. Pero primero vamos a hacer. (Por ejemplo, si tú confías en el doctor, primero te tomas la medicina).

¿Has escuchado alguna vez el dicho antisemita: “Qué extraño que Dios eligiera a los judíos”?

La experiencia del Sinai nos da una respuesta: “No es extraño. ¡La verdad es que los judíos eligieron a Dios!” (escuchado del Rabino Yaakov Weinberg ZT´L).

(7) Primero Dios (o alguno sus ángeles guardianes) fue donde todas las naciones del mundo y les ofreció la Torá.

“¿Qué dice tu Torá?”, exigieron saber. “¡Nosotros no firmamos cheques en blanco!”.

A una nación Dios le dijo: “No matarás”.

“¡Una Torá como esa no es para nosotros!”, dijeron ellos.

A otra nación Dios le dijo: “No cometerás adulterio”.

“Dirección equivocada”, contestaron.

A otra nación Dios le dijo: “Honrarás a tus padres”.

“¡Vamos! ¿Acaso no es suficiente con el día de la madre?”.

Sólo los judíos aceptaron la palabra de Dios en forma incondicional. (“¿Cuánto cuesta?”. “¡Es gratis!”. “En ese caso, ¡queremos 10!”) (Midrash – basado en Deuteronomio 33:2).

Pregunta: ¿Por qué les dijo Dios a estas naciones todas las cosas que ellos no querían escuchar? ¿Acaso quería intencionalmente que se negaran a aceptarla?

Respuesta: Ellos ya habían rechazado la Torá tan pronto preguntaron qué decía. Es erróneo juzgar los valores divinos basándose en el estrecho sistema de valores propios.

Es como si te dijeran: “Te ofrezco verdad absoluta. ¿La quieres?”.

“Depende”.

¿Qué quiere decir “depende”? Es como si te ofrecieran los resultados de tu examen médico y respondieras: “Depende - ¿aún puedo tomar y fumar?”. Por eso Dios se aseguró de que la rechazaran (escuchado del Rabino Motty Berger).

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Explicación de los Diez Mandamientos

(Los primeros 5 se relacionan con el Hombre y Dios).

Mandamiento #1: “Yo soy el Señor tú Dios que te sacó de la tierra de Egipto”.

Pregunta: ¿Cuál es el mandamiento? ¡Parece ser una afirmación! Además, no puede existir un mandamiento de creer en Dios, ya que si no crees, ¿entonces quién te estaría obligando a creer? Y si ya crees, ¿para qué necesitas un mandamiento? (Rabino Yaakov Weinberg, basado en Maimónides).

Respuesta: El primer mandamiento es saber que existe un Dios (Maimónides). Después de que “crees”, tienes que utilizar tu mente y “saber”. Ver el diseño de la creación, la genialidad de la Torá, etc., hasta que te convenzas intelectualmente tanto como emocionalmente.

Mandamiento #2: “No tendrás otros dioses aparte de mí”.

No hacer o adorar ídolos. Idolatría significa traer a Dios, el valor máximo, hacia nosotros – es decir, humanizar a Dios en vez de elevar al hombre a alturas espirituales.

Idolatría (en su sentido amplio) también incluye convertir cualquier acto físico en una meta, en vez de un medio. Comida, dinero, sexo, poder y deportes todos pueden ser ídolos si se convierten en fines en sí mismos.

La primera mitzvá aplica a nuestra mente; la segunda mitzvá aplica a nuestras acciones.

Mandamiento #3: “No digas el nombre de Dios en vano”.

Una promesa falsa o innecesaria es tomar a Dios como testigo en vano. Incluso las cortes seculares, hacen que los testigos pongan su mano derecha sobre la biblia. “¿Juras decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?” (“¡Yo no lo hice!” ¿Le crees?).

El Talmud dice que cuando se pronunció el tercer mandamiento, todo el mundo tembló y todas las naciones lo escucharon.

Este mandamiento aplica al habla.

Mandamiento #4: “Recuerda el Shabat para santificarlo”.

Para concretar nuestra creencia en un Dios, tenemos que dedicar un día de la semana a Él.

En Deuteronomio capítulo 5, cuando se repiten los Diez Mandamientos, dice “Cuida la santidad del Shabat”.

Dios dice ambas cosas simultáneamente ,“recuerda el Shabat” y “cuida el Shabat” . (Talmud, Shabat).

Los dos aspectos de Shabat son el aspecto positivo (“recordar”) y el aspecto negativo (“cuidar”).

El negativo es comparado al Rockefeller Center en Nueva York; que fue donado al público pero a pesar de eso sigue siendo propiedad del Sr. Rockefeller. Está cerrado al público un día al año para que él mantenga su propiedad privada. Igualmente, los mundos pertenecen a Dios y Él permite que la humanidad maneje el mundo. Pero para evitar que alguien piense erróneamente que el mundo es suyo para hacer lo que le plazca, un día a la semana tenemos que “devolverle el mundo a Dios” al no hacer ningún acto que demuestre nuestro control sobre el mundo.

¿Por qué hay tantas actividades prohibidas en Shabat? “Hace muchos años, costaba mucho trabajo frotar dos palos juntos y hacer fuego, ¡pero hoy utilizamos un fósforo o apretamos un botón!”, esa es la antigua forma de razonar. Sin embargo, no es trabajo físico lo que está prohibido, sino actividad creativa. Ahora bien, si uno se pasa todo el Shabat en cama, no ha transgredido el aspecto negativo, pero no ha cumplido con el aspecto positivo.

El aspecto positivo se compara a una persona perdida en un bosque. ¿Cuál es el camino de regreso a casa? Primero abre un mapa y saca una brújula. Luego, la persona descubre su ubicación y decide hacia donde ir. Similarmente en la vida, nosotros necesitamos tiempo para enfocarnos en nosotros mismos, sin las presiones de la vida diaria (teléfonos, jefes, horarios) – para obtener una perspectiva correcta de nuestros logros y metas.

Mandamiento #5: “Honra a tu padre y a tu madre”.

Pregunta: La primera tabla contiene leyes entre la humanidad y Dios. La segunda tabla es entre una persona y otra. De acuerdo a esto pareciera ser que el mandamiento #5 – honrar a los padres – está en la tabla equivocada.

Respuesta: El ejemplo por excelencia de la relación que tenemos con Dios es la relación padre-hijo. Está basada en pura gratitud. Con Dios, es abstracto: con los padres es concreto. Los padres te trajeron al mundo y ¡te cambiaron los pañales! Te compraron comida, ropa y juguetes y se quedaron despiertos cuando estuviste enfermo. Si no honramos a nuestros padres, ¿Cómo vamos a ser capaces de honrar a nuestro Creador?

La transmisión de nuestra tradición es sólo posible gracias al respeto por la generación previa. ¡Ellos son el vínculo más cercano a la fuente! Toda la tradición judía se basa en esto.

Los últimos cinco mandamientos aplican a las relaciones humanas:

Mandamiento #6: “No asesinar”.

Algunos confunden esto con “no matar”. Hay algunas veces donde uno debe matar – por ejemplo, por defensa propia, o en tiempos de guerra. ¡No somos pacifistas idealistas! Sólo lo que la Torá define como “asesinato” está mal.

En un mundo pagano de gladiadores y coliseos, sacrificios humanos, abortos y eutanasia, el valor de la vida humana era muy bajo. La Torá considera la preservación de la vida como un valor máximo. El castigo por asesinato (con testigos y una advertencia adecuada) es la pena de muerte.

Mandamiento #7: “No cometer adulterio”.

La mitzvá se enfoca en la santidad de la vida matrimonial. En vez de ver a la pareja como un carcelero que nos impide disfrutar de otras relaciones, la Torá ve a la pareja como un proveedor exclusivo, con el fin de evitar que piense en otros/as.

Una familia sólida y un hogar estable es la base de la sociedad. Violar la relación marido-mujer es poner en peligro el microcosmos del hogar y finalmente a la sociedad en general. La relación marital positiva está encerrada en esta fuerte prohibición, cuyo castigo (con testigos y advertencia) es la pena de muerte.

Mandamiento #8: “No robar”.

Este verso se refiere a “no secuestrar” (robar dinero es mencionado en otra parte), cuyo castigo con testigos y advertencia es la pena capital (Talmud).

Mandamiento #9: “No atestigües en falso”.

Los seres humanos tienen ordenado mantener un discurso puro. Una de las peores injusticias es corromper un veredicto.

 

Mandamiento #10: “No codiciar”.

Este mandamiento aplica a la mente. Es una ley única dada por Dios. Ningún otro libro de ley la menciona. ¡Intenta acusar a alguien por “codiciar”! Sólo Dios que lo sabe todo puede hacerlo, no hay forma de conocer los pensamientos de otra persona – y de saber si está codiciando la casa, esposa o dinero de la otra persona.

Pregunta: ¿Por qué las leyes entre la humanidad y Dios (los primeros 5 mandamientos) hablan primero de los pensamientos, después de las palabras y luego de las acciones, y las leyes entre los hombres (los últimos 5 mandamientos) hablan primero de las acciones, luego de las palabras y sólo al final de los pensamientos?

Respuesta: Cuando se trata de la humanidad con Dios, la cuestión más importante es la intención. Primero la mente, luego las acciones y las palabras. Que todos sepan lo que crees y luego aplícalo a tu vida. Las acciones sin creencia no tienen ningún significado, ¡sería cómo ponerle Tefilin a un mono!

Cuando se trata de las leyes entre las personas, las acciones vienen primero y luego el discurso y la mente. “No me importa si lo odias, pero ¡no lo asesines!”.