“No te entendemos Hur”, gritó Datán. “Todos vimos el ataúd de Moshé volar al cielo con nuestros propios ojos. Nunca volvió en el día número 40 como prometió. Ey, ¿cómo puede un ser humano sobrevivir 40 días sin comida ni agua? ¿Acaso crees que guardó comida para 40 días antes de la invención del microondas? Obviamente, ¡Moshé está muerto!”.

“¿Qué tienes en contra de nuestro becerro de oro, Hur?”, exclamó Aviram. “Necesitamos un recordatorio tangible de la presencia de Dios ante nosotros. Necesitamos un lugar permanente para sentir la cercanía a Dios, ahora que hemos perdido la conexión que teníamos cuando estábamos en la presencia de Moshé. ¡La forma del becerro contiene secretos cabalistas profundos!”.

Sin embargo, Hur permaneció inalterable. “Todos escuchamos a Dios hablar en el Monte Sinai. Él dijo: “No tendrás imágenes esculpidas”. ¡No hay pero que valga! No imágenes esculpidas – sin importar las buenas intenciones que tengan”.

La gente estaba fuera de sí. “¿Un tecnicismo? Por supuesto que Dios no quiso decir que una intención tan santa como esta será considerada idolatría. Estamos tratando de conectarnos con la presencia Divina ¡¿y tú estás obsesionado con tecnicismos?! Si insistes Hur, ¡nos vamos a ver forzados a eliminarte!”.

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El Primer Censo

La parashá comienza con el mandamiento de hacer un censo del pueblo. El término que la Torá utiliza para censar es: “Levanten las cabezas de los hijos de Israel”.

Pregunta: ¿Por qué ser contados es considerada una experiencia elevada (“levanten sus cabezas”)? Y ¿Por qué tenían que tomar el censo Moshé y Aarón, los líderes de Israel y no cualquier otro sacerdote?

Respuesta: De acuerdo al Gaón de Vilna, en los días en que había profecía si ibas donde un profeta él miraba tu rostro y te decía todas tus virtudes y defectos y cuál era tu misión en la vida. Puedes imaginarte la experiencia de pararte delante de Moshé y Aarón y ser contado por ellos como parte de la nación judía. ¡Ciertamente era algo muy “elevado”!

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El Medio Shekel

Cada uno debía dar medio shekel (el peso de plata valía mucho más que un shekel israelí actual). Está prohibido por la Ley Judía contar cabezas, entonces todos contribuían con monedas y luego éstas se contaban.

La plata fue utilizada para construir el Tabernáculo. Ser contado dentro del pueblo judío significa contribuir a la santidad de la nación.

La Torá dice que el valor del shekel era de 20 “gaira” (una moneda pequeña; de ahí el nombre actual “agura” para las monedas israelíes pequeñas). ¿Por qué debemos saber esto? La mitad de 20 es 10 que es un número completo. A pesar de que cada uno contribuye con su máximo esfuerzo (¡un 10!), esto sigue siendo sólo una mitad y necesitamos el trabajo de equipo de la nación completa para hacer un todo.

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El Becerro de Oro: Recuento Paso a Paso

(1) Cuando Moshé subió al Monte Sinai, le dijo al pueblo que regresaría en 40 días. En el judaísmo el día comienza con la puesta de sol (ejemplo de esto es que Shabat empieza en la noche del viernes). Dado que Moshé subió en la mañana, el primer día no contó. Pero el pueblo sí contó ese día y por ese error de cálculo pensaron que él no bajó cuando debía.

(2) El “Satán” (el poder celestial que pone a prueba al hombre) le mostró al pueblo una visión del ataúd de Moshé volando hacia el cielo.

(3) El pueblo, nervioso por su ausencia, le exigió a Aarón que les proveyera un substituto (obviamente para Moshé, no para Dios). Aarón, habiendo presenciado el asesinato de Hur (que había protestado contra ese pedido), accedió y empezó a crear el becerro de oro por sí mismo, para ganar un poco de tiempo hasta que Moshé llegara. Cuando Aarón terminó, proclamó “¡una fiesta para el Señor (no para el becerro) mañana!”.

(4) El pueblo se levantó temprano (siempre es más fácil levantarse temprano cuando es para divertirse). Ellos fueron influenciados en forma negativa por las “multitudes mezcladas” de conversos egipcios que rápidamente regresaron a su herencia idólatra. “Estos son nuestros dioses (plural) que nos sacaron de la tierra de Egipto”, dijeron. En otras palabras, esto representa a Dios.

(5) Algunos judíos adoraron al becerro abiertamente, otros en forma encubierta y la mayoría perdonó a aquellos que lo hicieron básicamente porque tenían buenas intenciones. La tribu de Levi (los estudiantes rabínicos de la generación) no adoraron al becerro de ninguna manera.

(6) Mientras todo esto ocurría, Moshé estaba arriba del monte recibiendo las Tablas de la Ley. Luego Dios le dijo que bajara inmediatamente: “¡Tu pueblo se ha equivocado!”.

(7) Moshé bajó con las tablas de piedra. Al enfrentar al Becerro de Oro, las tiró y las despedazó en la base de la montaña.

Pregunta: ¿Por qué bajó Moshé las tablas?

Respuesta: Moshé pensó que el pueblo había cometido un error intelectual al pensar de alguna manera que ese becerro era un dios. “Si llevo las tablas y les muestro la verdad, podemos tener una discusión intelectual (¡un seminario Discovery!), y así les mostraré la verdad”.

Sin embargo, cuando Moshé los vio bailando en frente del Becerro, involucrados emocionalmente, no había otra alternativa excepto el “tratamiento de electrochoque” para hacerlos recuperar los sentidos. Cuando el pueblo judío fue testigo de la destrucción de las tablas, ellos se dieron cuenta de que habían perdido la oportunidad de recibir el mensaje de Dios “por escrito”.

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El Pecado del Becerro de Oro

Pregunta: ¿Cómo pudo una nación que había presenciado recientemente las 10 plagas, la apertura del mar y que había escuchado a Dios en el Sinai, repentinamente sacarse sus joyas de oro, esculpir un ídolo y proclamar que ese ídolo los había sacado de Egipto? ¿Estaban en su sano juicio?

Respuesta: El pueblo judío son los descendientes de Abraham, Itzjak y Yaakov que conocieron a Dios y estuvieron en contacto con Él. Ellos le traspasaron a sus hijos los conceptos básicos de cómo quiere Dios que viva la humanidad. Sólo les faltaron los detalles. Hasta la revelación en el Sinai, ellos utilizaban su genial intelecto para determinar la voluntad de Dios en cada situación. Este método estuvo bien hasta el Sinai. Una vez que escucharon la revelación Divina, debían subordinar su intelecto a la inteligencia superior de Dios.

Esto, en esencia, fue el pecado del Becerro de Oro. Los judíos sabían que necesitaban una representación tangible de la Divinidad. Esto en esencia era el Tabernáculo. Sin embargo, hay una diferencia. Cuando Dios ordena la construcción de un edificio que Él va a santificar con Su presencia, eso es un Tabernáculo. Cuando el hombre decide bajar a Dios hacia él, eso es idolatría. Una distinción fina pero importante. No puede existir una “religión hecha por el hombre”. Sólo es algo significativo cuando Dios Mismo se relaciona con el hombre.

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Las Consecuencias del Becerro de Oro

(8) Moshé destruyó el Becerro de Oro. (¿Cómo se lo permitieron si realmente lo consideraban un dios?) Él lo quemó en el fuego y lo aplastó hasta convertirse en polvo, luego lo mezcló con agua e hizo que la gente bebiera.

(9) La tribu de Levi era diferente a las masas. Cuando Moshé proclamó: “¡Quien esté del lado de Dios, venga conmigo!”, toda la tribu de Levi presentó sus credenciales. Moshé les ordenó consagrarse a Dios matando a todos los que adoraron abiertamente al becerro. Esto incluía a sus propios parientes que habían adorado al becerro.

(10) Los que pecaron abiertamente (3000, menos de un décimo de un uno por ciento) fueron decapitados por los Levitas. Los que pecaron encubiertamente (sin advertencia ni testigos) murieron en la plaga (como resultado de beber el “agua”). Todo el resto de la nación fue culpable de “inactividad”.

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La Lección de los Levitas

El Jafetz Jaim le preguntó una vez a un judío si él era Cohén o Levi. Cuando él contestó negativamente, le preguntó, “¿Por qué no?”.

“Porque mi padre no lo era”.

“¿Y por qué no era?”, exigió saber el Jafetz Jaim.

“Porque su padre no lo era”.

(Suena como el chiste sobre el judío que ofreció pagar $10,000 al rabino para que los hiciera Cohén, dado que su padre y su abuelo eran Cohanim, ¡él también quería serlo!).

El Jafetz Jaim, que era Cohén, le dijo al hombre: “La diferencia entre usted y yo es que hace muchas generaciones, en el desierto, cuando Moshé proclamó, “¡Quién esté del lado de Dios, venga conmigo!” mi ancestro fue y el suyo no. Eso hace especial a la tribu de Levi. La lección es que la próxima vez que alguien diga “¡Quién esté del lado de Dios, venga conmigo!” – ¡Más le vale ir!”.

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Moshé Defiende a la Nación

(11) Moshé le pidió a Dios que perdonara al pueblo, arriesgando incluso su propia vida en el proceso. Cuando Dios ofreció destruir a toda la nación y hacer de Moshé un nuevo “Abraham”, él se negó rotundamente. “Si una silla con 3 patas (Abraham, Itzjak y Yaakov) no se puede parar, ¡menos aún se va a parar en una pata!”. En otras palabras, Moshé argumentó que la primera vez que sus descendientes pecaran, Dios los destruiría.

Moshé evocó a los patriarcas y sus méritos. Dios le reveló los “13 Atributos de Misericordia” que nunca quedan sin respuesta – ¡siempre que nosotros emulemos los atributos misericordiosos y compasivos de Dios!

(12) Dios perdonó al pueblo y luego, Moshé (dándose cuenta de que las cosas le estaban saliendo bien) hizo el pedido más increíble en la historia de la humanidad: “Déjame ver Tu rostro” (no se debe tomar literal).

(13) Como consecuencia de la gran transgresión, Moshé recibió el mayor nivel de profecía que se pueda imaginar. Los Sabios dicen que el hombre más justo no se puede comparar a un “Baal Teshuvá” cuya profundidad de pecado lo hace luchar por algo superior. Mientras la nación se arrepentía de su grave error, se elevó a tales alturas espirituales que su representante (por así decirlo) pudo percibir a Dios, sólo de espalda (¡no se debe tomar en forma literal!).

(14) Como resultado de su encuentro cercano con Dios, la cara de Moshé se iluminó con un brillo espiritual. Cuando el pueblo vio su semblante, se acercaron a él con respeto. Luego Moshé se cubrió su cara con un velo. Sólo cuando enseñaba Torá Moshé revelaba su luz cegadora.

(La famosa estatua de Miguel Ángel “Moisés” con dos cuernos está basada en una mala traducción. Ellos confundieron “rayo de luz” con “cuernos de luz” y ¡así fue como Moshé obtuvo sus cuernos!).