El venerable rabino se apresuraba en la calle. Estaba atrasado para su clase y más de 100 estudiantes estaban esperando para escuchar sus palabras de sabiduría. Repentinamente, el rabino Lesser notó un brillante y colorido objeto que estaba en el canal de desagüe. “Esto parece haber sido una hermosa prenda, a pesar de que ahora está desteñida y maloliente”, el rabino pensó, “¡Espera un momento! Tiene una seña que la identifica – las iniciales del dueño impresas en la manga”.

El rabino inmediatamente pensó en la mitzvá de devolver objetos perdidos a su dueño. El había crecido con ese concepto desde que empezó a estudiar Talmud a los 9 años de edad.

Lo siguiente que cruzó por su mente fue la visión del viejo y venerable rabino Lesser paseando por las calles ¡cargando ese oloroso harapo! Si el hacer eso le causaría vergüenza a tal punto que no lo hubiera recogido incluso si fuera suyo, no se le exige al rabino de acuerdo a la ley judía que pase vergüenza para devolver el objeto perdido.

A pesar que la Torá nos enseña que no debemos buscar activamente honor de otros, se le pide a la persona que mantenga su dignidad. Por ejemplo, los Sabios comparan a alguien que come en el mercado (es decir, caminando por la calle) a un perro. ¡Esto muestra una falta de amor propio y honor!

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Honor Positivo

El tema de la parashá de esta semana es “honor” en el sentido positivo:

(1) Honor del Sacerdocio

(2) Honor de las Ofrendas

(3) Honor de las Fiestas

Los Sabios enseñan en Ética de Nuestros Padres: “El que escapa del honor encontrará que el honor lo persigue. El que persigue el honor encontrara que el honor se le escapa”.

Cuenta la historia que un hombre fue donde su rabino y le preguntó: “¿Por qué el honor no me persigue, siendo que huyo tanto de él?”. Él contestó, “¡Parece que estás mirando sobre tu hombro demasiado seguido para saber dónde está el honor!”.

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre perseguir el honor o huir de él? – ¡En cualquier caso uno no tiene honor!

Respuesta: Uno puede correr un tiempo limitado. Después de la muerte, el honor se pone al día. Repentinamente todos descubren todo tipo de acciones que se hicieron en forma silenciosa y recatada. (Compara esto con los héroes seculares que con frecuencia son expuestos de manera negativa después de sus muertes).

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El Honor del Sacerdocio

Dios escogió a los descendientes de Aaron para ser los sacerdotes en el Templo y debemos honrarlos. El pueblo judío honra al Cohén al llamarlo a la Torá primero, al dejarlo liderar la “Bendición después de las Comidas” y otros honores similares.

El Cohén mismo muestra respeto por el sacerdocio en tres áreas:

(1) Un Cohén no debe tener contacto con los muertos. Incluso estar bajo el mismo techo que un cuerpo muerto está prohibido. El judaísmo es anti-muerte (contrario a los paganos que no entendían la muerte y necesitaban que la religión la explicara). Nosotros vemos la muerte como resultado del pecado de Adam y sólo el cuerpo muere, el alma, sin embargo, vive para siempre. En el futuro, Dios restituirá el alma dentro del cuerpo de aquellos que lo merezcan.

Un Cohén puede ir al funeral de sus parientes cercanos (padre, madre, hermano, hermana soltera, hijo, hija y esposa). El Sumo Sacerdote, que representa a la nación en el Templo y que ciertamente debe estar preparado para la acción, ni siquiera puede ir al funeral de un pariente (a pesar que de acuerdo a una opinión puede escoltar la procesión funeraria desde alguna distancia).

Un caso excepcional es cuando un Cohén encuentra un cadáver en la calle y no hay nadie alrededor suyo que pueda enterrarlo. En esa situación el Cohén mismo (¡incluso el Sumo sacerdote en su camino a Jerusalem para el servicio de Iom Kipur!) debe enterrar el cuerpo. La base lógica es que esta “imagen de Dios” se está descomponiendo en la calle - ¡y eso constituye una profanación del nombre de Dios!

Analogía: Hay dos gemelos idénticos. Uno se convierte en rey y el otro en ladrón. El ladrón es atrapado y colgado al lado del camino. Todos los que pasan exclaman “¡el rey está colgado!”. Así también, es una profanación de Dios que haya un cuerpo humano muerto tirado, sin ser enterrado.

(2) Matrimonios prohibidos: El Cohén debe respetar el ser diferente y especial al no casarse con ciertas mujeres. Un Cohén normal no puede casarse con una divorciada o una mujer que haya tenido ciertas relaciones prohibidas. El Sumo Sacerdote sólo puede casarse con una mujer virgen no mayor de 12 años y medio, que nunca haya fantaseado sobre otros hombres.

Si un Cohén se involucra en alguno de estos matrimonios prohibidos, los hijos que resultan de ese matrimonio pierden su estatus de Cohén y las hijas son “jalalot”, tiene prohibido casarse con un Cohén.

(3) Defecto Físico: Un Cohén que tiene un defecto físico es descalificado para el servicio mismo del Templo, pero mantiene su estatus de sacerdote en lo concerniente a sus derechos y obligaciones. Incluso puede comer de las ofrendas junto a todos los otros cohanim (ver la siguiente sección).

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Servir a Dios en la Flor de la Vida

La Torá excluye a un Cohén que tiene un defecto del servicio del Templo. También descalifica a un animal defectuoso de convertirse en ofrenda, para preservar el “honor de las ofrendas”.

Esto no es algo negativo en contra de las personas incapacitadas, que pueden sobresalir en otras áreas. El concepto es “honor”, y algo es más honorable cuando está entero y completo. Podemos entender que un soldado a quien la falta un brazo o una pierna no servirá en la guardia de honor de la Reina de Inglaterra.

También vemos que la obligación de aparecer en Jerusalem delante de Dios (tres veces en el año en las fiestas de peregrinación) sólo involucra a hombres adultos y sanos. Por supuesto, la Torá no excluye a otros de ir y en Pesaj todos deben ir para comer de la ofrenda de Pesaj y también una vez cada siete años cuando toda la nación se reúne alrededor del rey para escuchar cómo lee la Torá.

El rabino Hirsch explica que la idea es enfatizar que ¡el momento ideal para servir a Dios es en la flor de la vida! ¡Cuando uno está sano! El servicio vale mucho más en ese momento que más adelante en la vida.

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Una Ofrenda No-Judía

(1) Un no-judío puede construir su propio altar y hacer un sacrificio para Dios (incluso un animal con un defecto menor).

(2) Un no-judío que desea llevar una ofrenda al Santo Templo (como los césares romanos y muchos otros hicieron), deben llevar un animal sin defectos.

Nuestros sabios hacen notar que a pesar de que eran los cohanim los que realizaban el servicio, el Santo Templo era un lugar de conexión con Dios y de bendición para todas las naciones del mundo. De hecho, en la fiesta de Sucot, los cohanim ofrecían 70 toros, representando a las 70 naciones del mundo. El Talmud afirma que si las naciones del mundo hubieran tenido conciencia de cuánto se beneficiaban del Santo Templo, entonces, habrían colocado un contingente de emergencia de las Naciones Unidas para impedir que fuera destruido.

El Talmud cuenta la historia de un creador de conflictos llamado Bar Kamtza, que le dijo al César que los judíos se estaban rebelando. Su prueba era que los judíos no sacrificarían una ofrenda del César (a la que Bar Kamtza convenientemente le causó un defecto). Como diciendo que el Santo Templo y las oportunidades que éste ofrecía eran sólo para ellos.

Es importante saber que el judaísmo es la religión más liberal – ¡la única religión que le promete el Cielo a personas que no son miembros! Nosotros no fomentamos la conversión al judaísmo, de hecho un no-judío que vive una vida moral y cumple las 7 leyes universales de Noaj, puede llegar al Cielo sin convertirse.

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Las Fiestas del Año

La palabra hebrea para fiesta es “Moed” que significa literalmente “lugar de reunión”. Nosotros nos encontramos con Dios en estos días especiales, ¡como si hubiéramos sido invitados a cenar a Su mesa!

(1) Shabat: El punto inicial de todas las fiestas es Shabat, el recordatorio de la creación y del control de Dios sobre la naturaleza y la historia. El día es “Santo para Dios”, queriendo decir que nosotros le pasamos el control del mundo al Creador y nos abstenemos de cualquier acción que demuestre propiedad humana del mundo.

La Torá dice que cuidemos Shabat “en todas nuestras moradas”. Shabat forja la relación entre el hogar judío y el Creador, pero no se relaciona directamente con la nación como un todo, tal como ocurre con las otras fiestas.

(2) Pesaj: Comenzando en la primavera cuando la naturaleza se renueva, el pueblo judío renueva su compromiso de dedicarse a Dios. Todos los simbolismos del Seder de Pesaj hacen que la historia reviva y comemos matzá por 7 días (8 días fuera de Israel) para permearnos con la idea de la Matzá – que simboliza tanto la esclavitud (el pan pobre que comimos en Egipto) como la libertad (la prisa de nuestra redención antes de que la masa leudara).

(3) El Omer: Comenzando el segundo día de Pesaj (representando la libertad física), contamos cada uno de los 49 días hasta Shavuot (representando la libertad espiritual). La ofrenda del Omer era de cebada, una comida animal que representa el dominio físico. En Shavuot ofrecemos 2 panes leudados de trigo (comida humana), simbolizando la libertad total.

Los cabalistas explican que algunas veces experimentamos un “despertar desde arriba” – donde Dios despierta a una persona sin que exista ningún tipo de esfuerzo de parte de ella. Por ejemplo, cuando el pueblo judío salió de Egipto se les dijo que “¡Dios va a pelear por ustedes!”.

Pero luego viene el “despertar desde abajo” donde nosotros debemos hacer el esfuerzo. ¡Esa es la lucha eterna de la humanidad! Piensa en el “Baal Teshuvá” (el nuevo religioso) que después de su inspiración inicial debe hacer grandes esfuerzos para incorporar a su vida un estilo de vida de Torá.

En los días de Moshé, el pueblo se elevó por 49 días a través de un tremendo crecimiento espiritual, hasta que estuvieron listos para recibir la Torá. Nosotros tratamos de replicar ese mismo proceso cada año al contar los 49 días – 7 semanas completas – del Omer. (Escuchado del rabino Baruj Horowitz)

(4) Shavuot: El pueblo judío se paró en el Monte Sinai para recibir la Torá. Esa es la libertad espiritual. “Yo no soy un esclavo de mis deseos, ni de la tecnología, sino que dirijo todos esos recursos para cumplir con la voluntad de Dios”.

(5) Rosh HaShaná: El primer día del séptimo mes es “un día de trompetas” (los meses judíos se cuentan desde el mes de Nisán en el cual salimos de Egipto). El Shofar proclama el “grito de guerra” del día, un tiempo de auto-evaluación donde somos llamados a acercarnos al Creador cuando Él desciende a juzgar al mundo.

(6) Iom Kipur: Esta importante fiesta ocurre “el décimo día del séptimo mes”. Sólo si empezaste desde el primer mes y experimentaste el Éxodo del Egipto, luego contaste el Omer hasta la libertad espiritual de Shavuot, posteriormente te preparaste para Rosh HaShaná con una auto-evaluación adecuada y te dedicaste a elaborar un plan de crecimiento espiritual para el futuro en los “Diez Días de Teshuvá”, ¡ahora en el décimo día del séptimo mes puedes vivir en forma completa Iom Kipur!

Pregunta: ¿Por qué el versículo (Levítico 23:32) menciona el noveno día del mes, que es el día anterior a Iom Kipur?

Respuesta: Los Sabios explican que “¡Aquél que come el día antes de Iom Kipur, se le considera como si ayunó dos días!”.

Pregunta: ¿Cómo puede ser el comer considerado como si se hubiera ayunado?

Respuesta: Si uno comprendiera realmente el impresionante significado y la importancia de Iom Kipur, ¿cómo podría llegar a comer el día antes? La angustia mental de forzarse a comer porque es mitzvá, a pesar de que lo que quieres realmente es llorar todo el día por tus defectos, ¡es comparado a ayunar! (escuchado del Rebe de Klauzenberg).

(7) Sucot: Nos alegramos por el hecho que nuestras transgresiones fueron perdonadas en Iom Kipur y que podemos empezar una cuenta nueva. Dejamos la calidez de nuestro hogar y la cambiamos por una Sucá temporal que nos recuerda ¡que la vida también es temporal!

La Torá dice: “En el primer día tomarás las 4 especies”. Los Sabios dicen que este es el día en el que comienza el conteo de pecados, dado que los 4 días que están entre Iom Kipur y Sucot son muy ocupados, literalmente no tenemos tiempo de pecar hasta este momento.

Las 4 especies simbolizan las partes del cuerpo que nos llevan a transgredir. El etrog (cidra) tiene la forma de un corazón. El lulav (la hoja de palmera) es como la médula espinal (es decir, el sistema nervioso, la fuente de nuestras acciones). Las hojas de mirto se parecen a los ojos, y las hojas de sauce, la boca. ¡Controla tu boca, tus ojos, tu corazón y tus acciones, y dedícalas a Dios!

Otra interpretación es que las 4 especies representan 4 tipos de judíos. El etrog tiene buen olor y sabor – representando a la persona que hace bunas acciones y tiene conocimiento de Torá. La palmera da dátiles que tienen buen sabor pero poco olor y el mirto tiene un rico olor sin sabor – representando a la persona con buenas acciones y poco conocimiento o mucho conocimiento y pocas acciones. El sauce no tiene sabor ni olor (es decir, sin conocimientos de Torá y sin buenas acciones).

En Sucot, los 4 tipos se toman juntos y los sacudimos en las 4 direcciones para acercarnos a Dios juntos.

Dicho sea de paso, el etrog está al lado del sauce y después de absorber el buen olor del etrog, incluso el sauce tiene buen olor. Cuando vamos donde otro judío y hacemos que se nos una para descubrir la belleza de nuestra herencia judía, ¡Dios responderá nuestros rezos y nos dará un buen año!