Él era un joven apuesto, con pelo crespo, largo y trenzado...

...“¿¡Por qué tiene que tomar un joven tan apuesto, los votos de un Nazareno que implican rasurarse todo el cabello!?”. Shimón el Justo, el Sumo Sacerdote, estaba perplejo. Él siempre había objetado las ofrendas de los Nazarenos. Aquellos que se consideraban a sí mismos “más santos que los demás”. “¿Por qué debe uno abstenerse de tomar vino, de cortarse el cabello y de ir a funerales por 30 días? ¿Acaso no prohíbe la Torá suficientes cosas? (¡Algunos dirían que demasiadas!). ¿Acaso Dios no quiere que disfrutemos la vida? ¡Debe ser que este joven es un amargado! ¡Tal vez por eso el Nazareno debe llevar una ofrenda por pecado!”.

Si un Nazareno se convertía en impuro por accidente (por ejemplo, si alguien moría en su presencia), él debía cortarse el cabello, llevar una ofrenda de culpa y empezar todo nuevamente – contando los 30 días (o incluso los 10 años) que había aceptado sobre sí en primera instancia. Dado que el Nazareno no esperaba esto originalmente, Shimón el Justo estaba preocupado de que eso fuera considerado un elemento de arrepentimiento – “Si hubiera sabido esto a tiempo, nunca habría hecho el voto” – lo que potencialmente podía anular el voto del Nazareno y hacer que su ofrenda fuera inválida.

Pero cuando Shimón el Justo conoció a este joven, él percibió que las intenciones que lo llevaban a convertirse en Nazareno eran puras y sinceras. “¿Por qué te volviste Nazareno, hijo mío, sabiendo que tendrías que cortarte todo ese hermoso cabello?”, él preguntó.

El joven respondió, “Yo soy un humilde pastor del sur del país. Un día observé mi reflejo en el agua y me di cuenta cuan apuesto soy. (En esos tiempos, ¡sólo las mujeres utilizaban espejos!). Mis deseos básicos se apoderaron de mí y trataron de sacarme de este mundo a través del pecado. Mi alma le dijo a mi cuerpo: “¿Por qué estás tan orgulloso de tu belleza? ¡Terminarás siendo comida para los gusanos!”. Entonces, juré ser un Nazareno, y ahora, ¡voy a rasurar todo mi cabello para Dios!”.

En este punto, Shimón el Justo lo alabó, y proclamó que sí tomaría parte de esta ofrenda.

Eso es lo que significa que un Nazareno es “Santo para Dios”. Él es tan sincero que incluso una impurificación accidental no causará arrepentimiento sobre su voto.

El voto de Nazareno – y los votos en general – son una herramienta valiosa para sobrellevar la tentación, similar a las dietas o a los grupos de Alcohólicos Anónimos. Cuando se toma con la convicción adecuada, el Nazareno es santo.

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Los Tres Campamentos

El tema del Libro de Números es la “Divina Providencia”. Dios se relaciona con cada individuo o grupo de una manera personal. El campamento Israelita en el desierto tenía realmente tres campamentos, correspondientes a tres grados de pureza espiritual.

El campamento ubicado en el centro era el campamento de la Presencia Divina. Este campamento consistía del patio del Tabernáculo, que corresponde al complejo entero del Sagrado Templo en Jerusalem. Cualquiera que estuviese contaminado por haber tenido contacto con un cadáver, no podía entrar al Templo. La Torá es “anti-muerte”, y la exposición directa o indirecta a la muerte requiere de un proceso de purificación antes de entrar al terreno del Templo.

De adentro hacia afuera, el segundo campamento era el de los Levitas (incluyendo a Moshé). En Jerusalem esto incluía el Monte del Templo completo. Incluso los cuerpos muertos podía estar ahí (por ejemplo, los huesos de Iosef), pero alguien que tenía ciertos flujos corporales impuros (ver la parashá Tazria-Metzora) no podía permanecer en este campamento. Los Levitas, por ser los representantes de la gente, debían mantener estándares altos.

El tercer campamento, el de los Israelitas, incluía todo el campamento, y correspondía a toda la ciudad de Jerusalem durante los días del Sagrado Templo. Solamente alguien culpable de un pecado social o de chismes (“Lashon Hará”) era expulsado de todos los campamentos (ver parashá Tazria-Metzorá). Dado que esta persona causó la rotura de una amistad o de un matrimonio, provocando soledad y angustia a muchas personas, así mismo, ¡su expiación es vivir en soledad!

La Torá dice que “Dios está en el medio de tus campamentos”, entonces, en Su honor, sólo debe existir pureza espiritual – otro ejemplo de Divina Providencia entre nosotros.

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Robo de un Converso

Si alguien roba dinero (o niega un compromiso financiero) y hace un falso juramento sobre eso, y luego admite su culpabilidad y desea sinceramente expiar sus acciones, primero debe devolver la suma robada y además, debe pagar una multa de un quinto, acompañada de una “ofrenda de culpa”. Si la víctima ya no vive, el dinero debe pagarse a sus herederos. Y si la víctima no tiene herederos, la suma es entregada al Cohen de turno en ese momento.

Pregunta: ¿¡Qué judío no tiene herederos!? Las leyes de herencia son muy comprensibles y la línea va de hijo a hija, padre, hermanos, hermanas, abuelos, tíos, primos. ¡Incluso un primo de décimo grado o más puede heredar!

Respuesta: El único judío sin herederos es un converso que murió antes de formar una familia judía. Esta persona que niega deber dinero al converso puede pensar: “¡Cuando este hombre muera, yo voy a heredar el dinero!”. Por eso la Torá nos enseña que Dios mismo baja y defiende los derechos de los conversos – y el dinero debe entonces pagarse al Cohen.

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La Adúltera Sospechosa (Sotá)

¿Lo hizo o no lo hizo? (¡Sólo su peluquera lo sabe!) Una mujer casada, culpable de adulterio, está prohibida para su esposo y se deben divorciar. (También tiene prohibido casarse con el adúltero). Si un hombre sospecha de su mujer, él puede advertirle delante de testigos, “no debes estar a solas con Diego”. Si dos testigos afirman que después de eso estuvo a solas con Diego (a pesar de que ellos no sepan exactamente qué fue lo que sucedió durante el encuentro), la mujer casada se vuelve sospechosa (Sotá) y está prohibida para su esposo.

En los tiempos del Templo, se llevaba a cabo el siguiente procedimiento. Es otro pedacito de evidencia de la divinidad de la Torá – predecir un milagro abierto que ningún autor humano podría predecir:

1. El marido acompañaba a su mujer al Templo, donde era avergonzada públicamente. (¡Después de todo había estado a solas con el tipo!)

2. Ella debía prometer que no había pecado con este hombre ni con ningún otro.

3. Ella debía llevar una ofrenda de cebada (comida para animales), lo cual sugería que era sospechosa de haber cometido un acto animal.

4. Ella debía beber una poción que consistía de agua, polvo y letras disueltas provenientes de un pergamino que contenía la porción de la Torá que hablaba de las adúlteras sospechosas. El nombre de Dios aparecía en ese pergamino y era borrado con agua, algo normalmente prohibido.

El agua que ella bebía era extraída del lavatorio en el cual los Cohanim se lavaban sus manos y pies. El lavatorio original había sido fabricado en base a los espejos de cobre donados por las mujeres en el desierto. En Egipto esos espejos fueron utilizados para despertar el deseo de sus maridos (ver Parashat Truma). Aquí vemos el contraste extremo entre la adúltera sospechosa de infidelidad y sus tátara-tátara-abuelas cuyos espejos fueron utilizados para asegurar la continuidad del pueblo judío.

Si la Sotá había sido falsamente acusada, las aguas tenían resultados beneficiosos (por ejemplo, embarazos y partos más fáciles). Si, por el contrario, ella era culpable, entonces su cuerpo explotaba y ella experimentaba una muerte horrible en ese mismo momento. ¡El adúltero, donde quiera que estuviera (¡incluso en la playa en Honolulu!), también explotaba!

Por supuesto que toda esta escena podía ser fácilmente evitada. El marido que sospechaba de su mujer, podía simplemente divorciarse de ella.

Si estaba realmente seguro de su culpabilidad, él podía divorciarse y pagar la suma de la ketubá (documento que requiere que el marido le pague una gran suma de dinero a su esposa si él muere o si se divorcia de ella). Si ella se enojaba por las falsas acusaciones, entonces, ella podía renunciar a la ketubá y pedir un divorcio inmediato. ¿Entonces, por qué iban juntos a Jerusalem? ¡Para salvar su matrimonio! Si se podía probar la inocencia de la mujer, ¡ellos querían permanecer juntos! ¡Aquí hay otro ejemplo de la Divina Providencia que muestra un milagro abierto y permite que el nombre de Dios sea borrado para alcanzar la paz entre marido y mujer!

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El Nazareno (Nazir)

Así como la tribu de Levi tuvo el mérito de tener un nivel más alto de Divina Providencia, así mismo, cada individuo judío puede aumentar su nivel de conciencia espiritual y su conexión con Dios. Los votos del Nazareno incluyen:

1. No tomar vino ni cualquier producto de uva o sus derivados, los cuales simbolizan la alegría de los placeres físicos.

2. No cortarse el pelo, lo cual simboliza la separación de la sociedad para tener una relación especial con Dios (Sansón fue un Nazareno toda su vida)

3. No tener contacto físico cercano con un cadáver. ¡Incluso tiene prohibido ir al funeral de su propio padre! Él eligió el nivel espiritual de un Sumo Sacerdote y la Divina Providencia lo está elevando.

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Conexiones

Los sabios relacionan estos dos temas (la Sotá y el Nazir) al afirmar que: “Alguien que es testigo de una “Sotá” debe inmediatamente convertirse en Nazareno”.

Pregunta: Pensaríamos que alguien que presencia los horribles resultados de un pecado tendería a realizar de manera innata un fuerte compromiso para evitar el pecado. Entonces, ¿por qué es necesario que se convierta en Nazareno?

Respuesta: La psicología es lo opuesto. Tendemos a pensar, “Si ella pudo hacer eso, entonces, ¿por qué yo no?”. Como tenemos miedo de este resultado, debemos construir una cerca para protegernos de las influencias negativas.

El Rabino S.R Hirsch conecta las tres leyes con los tres campamentos mencionados anteriormente.

1) El campamento de los Israelitas del cual "el que chismea" es expulsado por cometer pecados sociales, corresponde al robo del converso. Tomar ventaja de su situación es un pecado social.

2) El campamento de los Levitas representa la pureza moral, mientras que "el que tuvo un fluido impuro" representa el pecado sexual y es expulsado del mismo. Esto corresponde a la adúltera sospechosa, lo que enfatiza la importancia de la pureza familiar.

3) El Nazareno, quien es santo para Dios, corresponde al campamento de la presencia de Dios, donde el contacto con los muertos está prohibido. El Nazareno no puede contaminarse incluso con la muerte de un familiar cercano.

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Bendiciones Sacerdotales

Los Cohanim tienen el mandamiento de bendecir al pueblo. En Israel esto se lleva a cabo todos los días. Fuera de Israel, donde sufrimos el “pesar del exilio”, la bendición sólo se pronuncia en las fiestas. Hay tres partes en la bendición sacerdotal:

1) “¡Que Dios te bendiga y te preserve! Esto se refiere a beneficios físicos, que pueden perderse fácilmente. Si alguien te regala un objeto que vale un millón de dólares, ¿cómo lo metes al banco? Dios protege nuestras pérdidas. (Esto se relaciona con el campamento de los Israelitas, el de menos nivel).

2) “Que el Eterno ilumine Su rostro hacia ti y te otorgue gracia”. “Iluminar el rostro” es algo único. Un bebé recién nacido no sonríe inmediatamente, cuando finalmente sonríe a sus padres, ¡ellos están en el Séptimo Cielo! Debemos iluminar nuestras caras hacia nuestros vecinos desafortunados y entonces Dios se hará cargo de nosotros. (Esto corresponde al campamento de los Levitas, un poco más alto).

3) “Que el Eterno eleve Su rostro hacia ti y ponga paz en ti”.

Pregunta: ¿Cómo puede Dios tener favoritismo, ¡eso no es justo!?

Respuesta: Dado que los judíos son muy estrictos con la Bendición de Después de Comer, incluso después de comer una pequeña cantidad (“Kezayit”) y no esperan tener la obligación de la Torá que aplica cuando estás totalmente saciado. Así también, Dios tiene una predisposición positiva hacia nosotros.

“Paz” consiste de:

  • Paz entre los hombres (¡No más guerras!)
  • Paz entre el hombre y Dios.
  • Paz entre el hombre y sí mismo (paz interior). Esta es la mayor bendición y corresponde al campamento de la presencia de Dios.

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Los 12 Príncipes

La Torá, al no ser un libro de historia, no necesariamente se presenta en orden cronológico. El siguiente evento ocurrió antes del censo, cuando se dedicó el Tabernáculo.

Los 12 príncipes donaron 6 vehículos de transporte al Templo para que los Levitas pudieran transportar el Tabernáculo de un lugar a otro, además de vasijas sagradas que fueron acarreadas en sus hombros. Luego los príncipes, dedicaron el altar con las primeras ofrendas donadas. Esto fue para compensar el hecho de que fueron los últimos en donar para la construcción (ver Parashat Terumá). Ellos dijeron: “Dejemos que la gente traiga primero, y nosotros pondremos lo que falte”. Se sorprendieron de ver que la gente trajo todos los materiales que se requerían, excepto el aceite de ungir y las piedras preciosas. Después de donar lo que faltaba, ellos se aseguraron de ser los primeros en la fila para la ceremonia de dedicación.

Dios dijo: “Que cada príncipe traiga en un día diferente”, para prevenir los celos entre ellos y para enfatizar que todos ellos son iguales, únicos e importantes a los ojos de Dios.

Los 12 príncipes de las tribus trajeron exactamente la misma ofrenda – sin ponerse de acuerdo con anticipación. Pero cada uno la trajo con una intención diferente. La cantidad de las ofrendas tenían una variedad de símbolos, incluyendo la edad de Adam, Set, Noaj y el Diluvio; las 70 naciones del mundo; la Torá, los 10 Mandamientos y las 613 mitzvot; los Patriarcas y Iosef, Moshé y Aaron; Cohen, Levi e Israel; Torá, Profetas y Escritos.

Pregunta 1: En esta sección, la Torá repite el mismo servicio exacto 12 veces y luego da una suma total. ¿Por qué la Torá, que generalmente es muy precisa con las palabras, repentinamente es tan generosa en relación a la dedicación del Tabernáculo?

Pregunta 2: En la historia de Eliezer buscando una esposa para Isaac, ¿por qué nos cuenta la Torá esta historia una y otra vez?

Respuesta: ¡La Torá ama la originalidad! Si piensas en una forma novedosa de acercarte a la Torá (por supuesto dentro de los límites de la ley judía), ¡la Torá dedica mucho tiempo y esfuerzo a esto! Eliezer se dio cuenta, por sí mismo, que la mejor esposa para el hijo de Abraham, Isaac, era una mujer que hiciera buenos actos. Cada uno de los príncipes tuvo una forma nueva de servir a Dios, entonces la Torá se extiende en palabras para enumerar estos logros. ¡Eso es pluralismo judío! (Rabino Shlomo Wolbe)

Para ilustrar esta idea, imagina una sinagoga en la fiesta de Sucot y dentro de ella el Gaón de Vilna, Maimónides, el Baal Shem Tov, el Ben Ish Jai y el rabino S.R Hirsch – ¡todos sacudiendo las 4 especies! A pesar de que parece que todos están haciendo exactamente lo mismo, cada uno tiene una intención diferente y única. Estas son las muchas formas de servir a Dios… considerando que esa es la meta inicial.