“¡Sra. Ed, burra tonta!”, gritó Bilaam el Gran Mago de Midián. “¡Esta es la tercera vez que juegas a sentarte! ¡¿Qué crees que ésta es una demostración de campus universitario?! Te mostraré adónde te llevará este comportamiento”, exclamó Bilaam mientras le pegaba a la burra con un palo.

Mientras tanto, los prominentes compañeros de viaje de Bilaam, los emisarios del Gran Rey Balak de Moab, no tenían idea de qué estaba ocurriendo. Bilaam les ofreció sus disculpas, “Este no es realmente mi medio de transporte regular. Mi caballo está temporalmente fuera de servicio. La burra es una adquisición reciente y tiende a generar problemas”.

Repentinamente, bajo el claro cielo azul, la Sra. Ed, abrió su boca y empezó a hablar. “¿Por qué me has pegado 3 veces? ¿Qué te he hecho?”. Los espectadores estaban mudos de asombro. “¡Qué milagro! ¡Una burra que habla!”. (¡Adelantándose a la serie de televisión Mr. Ed por más de 3000 años!)

Bilaam le respondió a la bestia tal como si estuviera respondiendo a un mensaje grabado: “Te he pegado porque me desafiaste. Si sólo tuviera una espada, ¡te mataría!”.

La Sra. Ed contestó, “Dime Bilaam, ¿Acaso no he sido tu confiable burra toda mi vida? ¿He actuado de esta manera antes?”.

Bilaam fue forzado a admitir la verdad: ¡Él había perdido un debate con una burra! (Midrash – Números 22:28)

En la parashá de esta semana, la escena se traslada a la tierra de Moab donde el gran mago Bilaam trata sin éxito de maldecir al pueblo judío, y en vez de eso, termina bendiciéndolo.

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Bilaam el Profeta

Dios le dio a los no judíos un profeta para que ellos no tuvieran excusa si es que fallaban en servir a Dios. Al final, Bilaam causó que la gente fuera más inmoral de lo que ya era. Sin embargo, asombrosamente, ¡Bilaam definió la esencia del pueblo judío incluso más de lo que lo hicieron los profetas judíos! De hecho, el primer rezo que recita un judío al entrar a una sinagoga, “Ma Tovu”, fue tomado nada menos que de las palabras de Bilaam.

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Balak el Rey

La distinción de tener una parashá en la Torá con su propio nombre (Balak) no debe ser tomada con liviandad. Bien le sirvió el mérito de los sacrificios que ofreció sinceramente (a pesar de que la intención era maldecir a los judíos), o los méritos de sus ilustres descendientes (Rut la Moabita y eventualmente el Rey David).

Balak vio el miedo de su pueblo y su desconfianza en los reyes y sintió que tenía que actuar. Entonces, buscó consejo de los sabios de Midián que habían conocido a Moshé durante su juventud. Le informaron que “El poder de él está en su boca”, (queriendo decir espiritualidad). Balak proclamó “En ese caso debemos combatir con las herramientas adecuadas y debemos encontrar a alguien espiritual para luchar contra él”.

Bilaam se había hecho famoso en una guerra anterior entre Moab y el gigante Rey de Sijón, en la cual la “maldición de Bilaam” había hecho que Sijon ganara la batalla. Al saber esto, Balak mandó un mensaje a Bilaam: “Yo sé que a quién bendices es bendecido y a quien maldices es maldecido. Por favor, maldice a esta nación (a los judíos) y haz que abandonen la región del medio oriente”. (¿Les suena familiar?)

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La Visión de Bilaam

Dios se le apareció a Bilaam y le preguntó: “¿Quiénes son estas personas que te acompañan hoy?”. El propósito de esto era entablar conversación, así como en las famosas preguntas de Dios: “¿Dónde estás Adam?” y “Caín, ¿dónde está tu hermano?”. Bilaam, a pesar de ser monoteísta, estaba afectado por la idolatría que lo rodeaba y erróneamente pensó que Dios tenía características humanas. “Él no sabe absolutamente todo. Cuando no esté mirando, podré maldecirlos”, pensó Bilaam. El mensaje de Dios a Bilaam fue fuerte y claro: “¡No maldigas a los judíos porque ellos son benditos!” (Números 22:12).

Si Bilaam hubiera sido honesto, él habría reportado a los hombres de Balak el mensaje, “No trates de maldecirlos ni molestarlos de ninguna forma. Por el contrario, sé amistoso con ellos”. En vez de esto, Bilaam les informó que no podía ir con ellos – implicando que ellos no tenían el “rango suficiente” como para hacer el esfuerzo.

En respuesta a esto, Balak envió una delegación de alto rango y esta vez Dios respondió a Bilaam. “Si tú crees que te vas a beneficiar de este proyecto, puedes ir. Pero sólo lo que yo te diga vas a decir”. (Esto implicaba que, “Quizás Yo puedo obligarte a bendecirlos”).

Si Bilaam hubiera entendido este mensaje entre líneas, Balak probablemente habría dicho, “Olvida todo el asunto”. Bilaam veía a los judíos como adversarios que le impedían atraer la atención de Dios, y por eso odiaba a los judíos más que Balak, que simplemente estaba motivado por el miedo. ¡Quienquiera que produce un producto sustituto, emprende una campaña para sacar al producto original del mercado!

Bilaam le pidió a Dios que destruyera completamente a los judíos, lo cual era su intención desde un principio.

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Confrontando al Ángel

Bilaam se despertó temprano, ensilló su propio burro (compitiendo con Abraham que le había ganado en eso) y se fue con los hombres de Balak sin decir una palabra. Ellos asumieron erróneamente que Dios había cambiado de opinión (un error humano muy común atribuido a Dios por algunas de las grandes religiones). Ahora Dios estaba enojado porque Bilaam estaba en camino (a pesar de que recién le había dado permiso) por la falsa impresión que el causó. Por esta razón, Dios envío un ángel de misericordia para detenerlo.

El burro percibió al ángel y se detuvo, pero Bilaam no lo percibió. Bilaam le pegó al burro hasta que Dios abrió la boca del burro y quedó en claro que Bilaam había perdido el debate. Finalmente, Bilaam vio al ángel y se doblegó preparándose para cancelar su misión. El ángel quiso saber, “¿Por qué le pegaste a tu burro?”.

Pregunta: Bilaam estaba a punto de maldecir a toda una nación y a pesar de eso el ángel enviado para detenerlo estaba obsesionado con su abuso del burro. ¿Por qué?

Respuesta: El ángel quiso decir, “¿Acaso no reconoces un presagio cuando lo ves? Obviamente este es un mensaje del cielo. Sin embargo, si insistes en ir, aún tienes el libre albedrío para hacerlo”. Nuestros sabios enseñan: “Por el camino que una persona decide ir, ¡por ese mismo camino es conducido!”. Sólo recuerda: “Lo que yo te diga, eso dirás”. También en la vida, frecuentemente nos encontramos en situaciones en las que sólo percibimos al burro ¡y fallamos en ver al ángel! (Rabino Shlomo Wolbe)

Los comentaristas explican que el propósito del incidente del burro era grabar en Bilaam que la capacidad humana de hablar (y la del burro) está en las manos de Dios.

Otro punto es que Bilaam estaba listo para convertirse en el vocero de Dios para definir la esencia del pueblo judío. Él era tan altivo y estaba tan motivado por los placeres físicos (¡su idea de “honor” consistía de un palacio lleno de plata y oro!) que necesitaba una inyección muy grande de humildad para poder representar a Dios.

Perder un debate ante un burro era una "experiencia humillante" que Bilaam no podría olvidar fácilmente.

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Construyendo Altares

Bilaam exige que Balak construya altares y ofrezca sacrificios para que Dios escuche los pedidos de Bilaam. El número de altares era igual a todos los altares que los patriarcas judíos habían construido previamente. Bilaam sentía que estaba compitiendo con nuestros antepasados. Bilaam luego se preparó para la revelación divina y repentinamente Dios apareció con un mensaje. Debía darle a Balak tres veces las “malas noticias”, que Dios le había ordenado bendecir al pueblo de Israel.

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Las Bendiciones de Bilaam

(1) No ser maldecidos: “¿Cómo puedo maldecirlos cuando Dios no está enojado con ellos?” (Números 23:8) Incluso cuando ellos pudieron haber merecido una maldición; así como cuando Jacob engañó a su padre, o cuando Jacob estaba enojado con Shimón y con Levi por eliminar la ciudad de Shjem, no recibieron una. En el primer caso Itzjak dijo: “Él, (Jacob), también debe ser bendecido”. En el segundo caso Jacob sólo maldijo el enojo de ellos (de Shimón y Levi).

Bilaam dijo: “Los veo firmemente asentados en un lecho de rocas y montañas” (una alusión a las matriarcas y los patriarcas), “están separados de las otras naciones” (ellos son juzgados bajo estándares completamente diferentes) y “que yo tenga una muerte como la de los justos ¡y sea mi final como el de ellos!”. Bilaam quería morir como judío – sin embargo, ¡vivir como judío era muy difícil!

(2) Dios es perfecto: “Dios no es un humano que cambia de opinión. Él no ve corrupción en la nación de Israel. El lugar para los judíos es junto a Dios y la amistad del Rey está con ellos. Ellos nos son brujos o magos negros, sino que se relacionan activamente con Dios. Ellos se levantan como leones y no se retiran hasta que han vencido a sus adversarios”. (Números 23:19)

Los Sabios ven una pista de que los judíos mantienen la Torá, ellos se levantan en la mañana con energía para ponerse “Talit y Tefilin” y al anochecer recitan el Shema en sus camas – y por este mérito ellos vencen a sus enemigos.

(3) La bendición final: Bilaam alcanzó el nivel de profecía que sólo Moshé había logrado ¡y no podía controlar su emoción! Se asomó al campamento judío para evocar en contra de ellos el pecado del Becerro de Oro. Finalmente, Bilaam se impresionó tanto por el recato judío (¡cada tienda enfrentaba una dirección diferente y así nadie podía ver dentro de la casa de su vecino!) que procedió a bendecirlos sinceramente. Bilaam concluyó diciendo que ellos van a destruir completamente a sus enemigos y al final declaró, “¡Aquellos que te bendicen son bendecidos y aquellos que te maldicen son maldecidos!” (Números 24:9).

Este fue el final del espectáculo, ya que ahora Bilaam no podía maldecirlos. Balak estaba muy enojado con Bilaam, que respondió prediciendo el futuro y dándole un consejo fatal (como veremos la próxima semana). Bilaam se retiró innoblemente, para ser mencionado posteriormente.

Pregunta: ¿Por qué quería Dios que la esencia de los judíos fuera expresada específicamente por este profeta no judío?

Respuesta: Las profecías de Bilaam resonaron a través de las generaciones. Dios quería que las naciones del mundo escucharan de la boca de su propio profeta acerca de la grandeza del pueblo judío, para que de esta manera, aprendieran de los judíos. Sin embargo, los judíos también deben aprender de su propia grandeza. Nuestros profetas estaban frecuentemente involucrados en un criticismo constructivo para ayudarnos a ser mejores y pasar menos tiempo dándonos golpecitos en la espalda. ¡Bilaam reveló la grandeza de los judíos y reveló la cercana relación que ellos tienen con Dios para siempre!