"Puedo identificar a todos los niños judíos en dos minutos", proclamó el rabino Eliécer Silver. Su larga barba y su limpio y nuevo uniforme militar eran una extraña visión en el monasterio de Cracovia.

"¿En dos minutos? ¡Imposible!", declaró el Padre Hugo.“Estos niños llegaron al monasterio cuando eran infantes y no existe ninguna diferencia entre ellos y los demás niños. Si puedes identificarlos, ¡puedes llevártelos!”.

Con una sonrisa en su rostro, el buen rabino continuó, “Entonces ¿me dará dos minutos mañana a la hora de almuerzo?”.

"Ningún problema", respondió el Padre Hugo. Y el rabino se fue.

El rabino Silver había llegado a Polonia inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, con la determinación de localizar y sacar de alguna forma a los cientos (si no miles) de niños judíos que estaban en monasterios dentro de Europa. Sus padres los habían dejado con familias no judías – que a su vez habían decidido minimizar los riesgos mandándolos a los monasterios.

En Cracovia, el rabino Silver tenía información que 30 niños judíos estaban en un monasterio específico y él estaba decidido a liberarlos.

Al día siguiente al medio día, se paró en el comedor del monasterio, mirando a 100 niños en la mitad del almuerzo que lo miraban curiosos. El rabino puso su mano sobre sus ojos y gritó las palabras del “Shemá”. “¡¡¡Escucha Oh Israel el Eterno es nuestro Dios, el Eterno es Uno!!!”.

Inmediatamente, 30 pequeños niños empezaron a llorar, “¡Mamá, mamá!”. Lo que el rabino sabía (pero el sacerdote no) era que el último recuerdo que tenían estos niños de sus madres era recitar juntos el más famoso rezo judío.

"Estos son los niños judíos", afirmó el rabino.

"Puede llevárselos", contestó el padre. Y otros 30 niños se unieron nuevamente a su herencia.

La parashá de la semana pasada contenía el primer verso del Shemá, y el final de la parashá de esta semana contiene el segundo párrafo. El pueblo judío ha vivido y ha muerto con el Shemá a través de su historia.

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En el Talón (Ekev)

En nuestra parashá, la Torá promete beneficios materiales por seguir las mitzvot, pero no menciona expresamente “el Cielo y el Infierno” (conceptos que los cristianos y los musulmanes tomaron del pensamiento judío). Los beneficios en la vida no representan una recompensa en sí mismos, sino que son medios que permiten a las personas continuar con el cumplimiento de la Torá.

En el verso inicial de nuestra parashá, la Torá se refiere a esto como “siguiendo los talones” de las mitzvot. El Talmud comenta sobre el uso de la palabra “talón”, diciendo que muchas mitzvot son realizadas a través de variadas partes del cuerpo. Por ejemplo, Tefilin se usan en la cabeza y en el brazo (¡es como tomar tu presión sanguínea espiritual!), el Talit rodea la parte alta del cuerpo, nos lavamos las manos en la mañana (y antes de comer pan), y entramos a la Sucá con nuestros pies.

Lamentablemente, también hay mitzvot que hacemos con el "talón" de nuestro pie - esto es una metáfora que significa que "las pisoteamos" - tratándolas como insignificantes.

Sin embargo, irónicamente, son los pequeños detalles de una mitzvá los que le dan su poder especial. La lección de nuestra parashá es que si cuidamos nuestro “talón” – es decir, todas las mitzvot que son menos importantes para nosotros – recibiremos todas las bendiciones de Dios.

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No Sólo de Pan

La gente vive de pan, ¿cierto? La Torá responde: “Sólo a través de la palabra de Dios existe el hombre”.

Moshé describe la existencia sobrenatural de los judíos en el desierto. Ellos comieron maná, tenían un abastecimiento de agua portátil y sus ropas y zapatos nunca se gastaron. ¿Qué pretendía enseñar esto? "¡No sólo de pan vive el hombre!”.

El mundo físico es simplemente un contenedor de lo espiritual. Nuestro pan físico contiene también nutrición espiritual. En el desierto, los judíos estaban profundamente conectados a lo espiritual.

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Una Buena Tierra

La Tierra de Israel, con todos sus bienes materiales, tenía el propósito de ser una continuación de la existencia espiritual del desierto. La Torá promete que vamos a disfrutar una abundancia de riqueza, manantiales de agua, frutas de la tierra, hierro y cobre. (¡En algún lado debe haber petróleo también!)

"Deberás comer y saciarte y bendecir al Señor por la buena tierra que te ha dado" (Deuteronomio 8:10). La meta de los 40 años en el desierto no era vivir con milagros constantes; tal como vemos al entrar a la Tierra de Israel, Dios quiere que vivamos vidas normales. El punto es estar conscientes de todos los milagros de la naturaleza y acercarnos al Creador.

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Frutos de la Tierra

La Torá alaba a Israel como una tierra de 7 especies: trigo y cebada (un total de 5 granos incluyendo espelta, centeno y avena), aceitunas, dátiles, uvas, higos y granadas (un total de 5 frutas). Estas frutas tienen un estatus preferencial sobre otras frutas en las bendiciones de antes y después de comerlas.

En la ley judía, estas frutas se utilizan como "medidas". El Rabino Hirsch escribe que en tiempos antiguos, la "medida estándar" era una aceituna o una uva de Palestina, que eran muy grandes.

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Come y Bendice

La "Bendición después de las comidas" (Bircat Hamazón) es requerida por la Torá (contrario a otras bendiciones que son de origen rabínico). El requerimiento estricto de bendecir después de las comidas es sólo si uno está totalmente saciado de la comida. El pueblo judío, sin embargo, aceptó sobre sí mismo (y se convirtió subsecuentemente el ley rabínica) que incluso después de comer un pedazo de pan del volumen de una aceituna, uno debe agradecer a Dios y recitar la Bendición de después de la comida.

Este es un largo rezo que agradece a Dios por alimentar al mundo entero, y pide por la reconstrucción del Templo y de Jerusalem, además del restablecimiento del reinado de David junto con la venida del Mashiaj, entre otras cosas.

¿Cuál es la razón de esta larga Meguilá? ¿Todo porque un judío comió un pedazo de pan del tamaño de una aceituna? De hecho, este es un gran logro. El proceso de convertir trigo en pan es muy complejo, y por lo tanto, nosotros agradecemos a Dios que "¡hace salir el pan de la tierra!".

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Mi Poder y La Fuerza de mis Manos

Moshé advierte acerca de no caer en la trampa de darnos crédito a nosotros mismos. "¡Yo lo hice! ¡Yo lo logré! ¡Huau, soy tan inteligente!". Si te das a ti mismo todo el crédito y te olvidas de Dios, Él te va a dejar solo y los resultados van a ser trágicos. No te olvides que Dios te dio tu cerebro y tus habilidades - debes estar constantemente consciente de Su ayuda.

Una vez vi una tarjeta con una foto de un soldado israelí con su arma, debajo de la cual estaba el verso, "¡He aquí que Él no duerme ni se cansa, el Guardián de Israel!". El “Guardián de Israel” no es el soldado ni su arma (a pesar de que son un esfuerzo necesario para la seguridad) sino Dios mismo. Esta es la perspectiva judía adecuada de la vida.

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Y Ahora, Israel

Hasta este punto, todos los libros de la Torá se refieren a los judíos como los “Hijos de Israel”. El libro de Deuteronomio, sin embargo, frecuentemente se refiere simplemente a “Israel”. Esto se refiere al pueblo judío como una unidad completa. (Rabino Hirsch)

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Sólo Temer

"¿Qué desea Dios de nosotros?”, pregunta el profeta. “¡Sólo que le temamos!”.

Todo está determinado en el Cielo, excepto el “temor al Cielo”. Este es el concepto de “libre albedrío”, que es lo que le da sentido a la vida. Sin libre albedrío, ¡sólo somos robots inteligentes!

Los sabios dicen: "El camino que una persona elige, por ese camino es conducido". Si una persona hace cosas positivas, recibirá mucha ayuda desde Arriba. Por otra parte, si una persona hace cosas negativas, encontrará todas las puertas abiertas y se le presentarán muchas oportunidad de hacer el mal. Nuestra decisión es simplemente qué camino decidimos tomar.

Los rabinos preguntan: ¿Es acaso el temor al Cielo tan fácil de obtener? Ellos responden que para Moshé fue muy fácil porque él tenía una gran consciencia de Dios.

Pregunta: Sólo porque fue fácil para Moshé, ¿significa acaso que es fácil para nosotros?

Respuesta: Para la generación que vio a Moshé y sintió la cercanía de la presencia de Dios, también fue fácil. Para nosotros, es un desafío mayor.

Pregunta: ¿Cómo podemos lograr tener esa consciencia?

Respuesta: En este mismo verso, los Sabios encuentran una pista que dice que una persona debe recitar 100 bendiciones cada día. Las bendiciones son una herramienta importante para ayudarnos a sacar el mayor provecho de la vida. Ellas nos enseñan cómo enfocarnos en 'lo que tenemos' en vez de enfocarnos en 'nuestras carencias'.

Si aprendemos cómo enfocarnos en los placeres de la vida (un lindo día, suficiente comida para comer, familia, amigos, un trabajo, entre otras) en vez de enfocarnos en el sufrimiento (dolor de estómago, dolor de cabeza, dolor de muela, depresión, complejo de inferioridad, entre otras), encontraremos un mundo placentero y sereno para vivir. Cuando nos damos cuenta que tenemos todo lo que necesitamos para vivir, la vida se convierte en una serie de placeres simples.

Cuando un judío despierta y recita las bendiciones de la mañana, es cómo abrir un montón de regalos de cumpleaños. ¡Gracias Dios porque puedo ver! ¡Puedo caminar! ¡Tengo ropa! ¡Dios me dio esta manzana! ¡Dios nos dio esta mitzvá! ¡Qué placer!

Recordarnos a nosotros mismos 100 veces al día que debemos apreciar aquellas cosas que damos por sentado es la clave para una vida feliz.

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No Como Egipto

La Torá contrasta la Tierra de Israel con Egipto. Egipto tenía la gran ventaja de tener el delta del río Nilo que periódicamente se desbordaba a sus orillas. Al construir zanjas de irrigación, los egipcios fueron capaces de canalizar el agua a sus campos.

Este sistema tiene un pro y un contra. El pro es que tienen un constante abastecimiento de agua sin tener que preocuparse de transportar el agua. El contra es el costo substancial de los recursos que se requieren para el proyecto.

La Tierra de Israel, en contraste, se regaba solamente por la lluvia. Esto también tenía un pro y un contra. El pro es que los campos se regaban automáticamente, sin ningún esfuerzo. El contra, sin embargo, era que no había un plan de contingencia si dejaba de llover.

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Los Ojos de Dios Están Sobre Ella

Los Cabalistas enseñan que todas las naciones tienen un ángel guardián que opera como intermediario entre ellos y el flujo Divino que los mantiene física y espiritualmente. Sin embargo, la Tierra de Israel es única porque “los ojos de Dios están sobre ella desde el principio hasta el final del año” (Deuteronomio 11:12). Esto implica que en Israel, uno puede sentir una cercanía y una relación especial con Dios, incomparable a cualquier otro lugar del mundo.

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Segunda Sección del Shemá

En este punto, la Torá enumera las condiciones de nuestra relación con Dios y la Tierra de Israel. Recitamos el Shemá dos veces a día porque es fundamental para el judaísmo: “Si ustedes (plural) cumplen mis mandamientos y aman al Eterno (en acciones y emociones), entonces recibirán lluvia en el momento apropiado. Sin embargo, si deciden olvidar la Torá (¡y la decisión es suya!), entonces sellaré los cielos y no habrá lluvia. Habrán perdido rápidamente los bienes de la tierra que yo les he dado”.

Desafortunadamente, esta triste profecía se cumplió dos veces en la historia judía con la destrucción de nuestro Sagrado Templo y nuestro exilio de la tierra. Esta es la lección para todas las generaciones. Nuestro bienestar y nuestro pesar dependen de nuestra relación con Dios a través del cumplimiento de Su Torá.

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Cuida Tu Corazón

"Cuídate a ti mismo para que tu corazón no sea seducido y te alejes y adores a otros dioses” (Deuteronomio 11:16). Aprendemos de este verso tres lecciones vitales:

Primero, tienes que estar consciente de que tienes un “corazón” (un deseo interno). La gente pasa sus vidas sin darse cuenta de este hecho. Segundo, tienes que saber que tu corazón tiene la capacidad de ser seducido a todo tipo de comportamientos indeseables. Tercero, debes saber que tienes el poder de resguardarte de estas seducciones al enfocarte en la voluntad de tu Creador, a través de a Torá (escuchado del Rabino Noson Wachtfogel ZT''L).

Vivir una vida de Torá en la Tierra de Israel