La esposa de Potifar deseaba a Iosef y era bastante directa en sus intentos de satisfacer su deseo. La forma en que Iosef luchó en esta gran prueba de tentación sirve como un modelo para la lucha contra el iétzer hará (nuestra inclinación hacia el mal) en general.

la esposa de su amo alzó sus ojos hacia Iosef y dijo "Acuéstate conmigo". Iosef se negó y le dijo a la esposa de su amo: "Mi amo no sabe lo que está conmigo en la casa (es decir, depositó toda su confianza en mí), y todo lo que tiene lo puso en mi mano. No hay nadie superior a mí en esta casa (es decir, me confirió la máxima autoridad) y no me negó nada excepto a ti, porque tú eres su esposa. ¿Cómo podría hacer este mal tan grande? ¡Pecaría contra Dios!" (Génesis 39:7-9).

Shalshélet, el símbolo especial de lectura que se encuentra sobre la expresión “se negó”, implica que esta expresión está separada esencialmente de las palabras siguientes. Todavía más, la estructura de la oración también indica que la explicación de Iosef no fue, en sí misma, su rechazo a la mujer. Si el versículo hubiese dicho algo como: y se negó diciendo: "No, señora, no puedo hacer algo así, sería sumamente malo…" podríamos haber entendido que su declaración fue su acto de negación. Sin embargo, el texto implica que “se negó” fue la acción de negación, y que las palabras que siguen no describen ese acto sino que se trata de la explicación de esa acción a la esposa de su amo.

Esto parece ser un aspecto menor y sutil del análisis textual pero, en realidad, esta observación nos enseña un principio fundamental de la vida.

Iosef se enfrentó a la tentación; tuvo un desafío. El iétzer hará lo atacó con toda su fuerza a través de una mujer muy directa (y prohibida). No olvidemos que Iosef estaba muy lejos de la casa moral y sagrada casa de su padre, que sus hermanos lo habían herido terriblemente al venderlo como esclavo y que ahora era un apuesto joven disfrutando una vida lujosa como el prestigioso administrador de la estancia de un hombre que pertenecía a la elite egipcia.

Entonces, ¿qué hizo Iosef? ¿Qué debe hacer una persona en una situación similar?

La primera respuesta debe ser: ¡Me niego completamente a tratar contigo! Cuando sabes que te ataca el iétzer hará, en ese primer momento es crítico saber que eres tentado a algo prohibido y que la respuesta casi automática debe ser un firme y contundente "¡NO!"

Si permites que el iétzer hará comience a discutir contigo, la batalla se inclina al fracaso. En el momento en que uno comienza a tener pensamientos como: “Pero sería tan bonito… Sí, pero sabes que está mal… Bueno, quizás sólo esta vez y luego… ¿Pero cómo podrías hacer eso?… Oh, es que no puedo quitarme el deseo de encima…” Esto significa que el iétzer hará ya ganó una posición estratégica muy beneficiosa en la batalla. La cantidad de fuerza necesaria para ganar la batalla una vez que comenzó ese proceso, es monumental. ¿Todavía es posible ganar la batalla? Claro que sí. Pero es muy difícil, porque una vez que el iétzer hará consiguió que la persona comience a dialogar, ya le ganó un punto.

Entonces, la estrategia más efectiva para luchar contra el iétzer hará es evitar la batalla por completo, reaccionar de inmediato con una negación firme, profunda y absoluta a interesarse en el tema. "¡No! Me niego absolutamente incluso a oír lo que tienes para decir con el objetivo de justificar tu pedido. ¡Está completamente fuera de discusión!" Este es el acto trascendental y decisivo de se negó: rechazar inmediata y absolutamente a la inclinación al mal.

Sólo después de dejar completamente claro que su respuesta era una firme negación, Iosef trató de explicarle las razones que motivaban su decisión. Y, de hecho, es más lógico entender que Iosef no explicara la razón de su negación. Fíjate que la base de la explicación de Iosef se enfoca en que acceder a su seducción sería una horrible traición a la bondad y a la confianza de Potifar. Recién al final Iosef menciona que sería un pecado en contra de Dios. ¿No debería ser esa la razón principal para la negación, en lugar de ser simplemente una nota al pie? Por lo tanto, lo más razonable es decir que la motivación principal de Iosef para negarse era no cometer una trasgresión. Pero él no quiso explicarle eso a ella, porque a Iosef sólo le interesaba transmitirle un mensaje: "¡Me niego por completo a tu pedido!"

Entonces, ¿por qué Iosef verbalizó su explicación? ¿Por qué trató de enseñarle ideas que podrían motivarla a dejar de intentar seducirlo? Iosef tenía consciencia de que ganar una batalla no necesariamente significa ganar la guerra; y que mientras ella continuara intentando seducirlo, él continuaría corriendo gran peligro, más allá de su firme negación inicial.

Liberarse de la fuente de tentación, si es posible, es tan importante como la firme negación inicial. Por eso Iosef intentó convencerla de lo inadecuado que era su deseo, para que ella dejara de intentar satisfacerlo. De hecho, los pesukim que siguen cuentan cómo ella trató de seducir a Iosef día tras día, y que a esa altura ya no había ningún diálogo, sino sólo la firme negación de Iosef. Esto se debe a que en ese momento era inútil tratar de convencerla sobre lo malvado que era su deseo. Eso ya no hubiera ayudado para nada. En ese caso, conversar con ella sólo hubiera causado problemas. Cuando llegó el fatídico día en que se quedó en la casa sola con Iosef, lo tomó de la ropa y le dijo: "acuéstate conmigo". Él no tuvo más opción que sacarse la prenda y salir de la casa (Génesis 39:11-12). Una vez más: un rechazo firme e inmediato.

Este principio fundamental tiene implicancias en muchos aspectos de la vida. Tanto si uno siente que hierve de enojo, si desea disfrutar de algo prohibido o siente un impulso por hacer algo no conveniente, esta herramienta está siempre disponible para usarla como el arma que brinda la victoria inmediata y absoluta.