“Hashem habló a Moshé en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de Egipto, en el primer mes, para decir: Los hijos de Israel harán la ofrenda de Pésaj en su momento…" (Bamidbar 9:1-2)

Unos pocos versículos después, encontramos un diálogo muy intrigante: “Había hombres que estaban temeim por [haber entrado en contacto con un] cadáver humano y no pudieron hacer la ofrenda de Pésaj en ese día… Esos hombres le dijeron [a Moshé]: "Estamos temeim por [haber entrado en contacto con] un cadáver humano, ¿por qué seríamos excluidos para no ofrecer el korbán a Dios en su tiempo junto a los hijos de Israel?" (Bamidbar 9:6-7)

Este es un reclamo muy interesante. Obviamente, estos hombres conocían la halajá que le prohíbe a una persona tamé llevar el korbán Pésaj. Entonces, ¿qué querían? ¿Qué podía hacerse? A veces las cosas no salen exactamente como hubiéramos querido, entonces proclamamos que “todo lo que hace Hashem es para bien”. ¿En qué se basaron para protestar y decir: "Por qué deberíamos perder"?

Sorprendentemente, Moshé les dice que esperen mientras le pregunta a Hashem cuál es la halajá en su situación. Todavía más sorprendente es la respuesta de Hashem, que le ordena a Moshé que lleven el korbán Pésaj en el mes siguiente, el día 14, exactamente con las mismas halajot.

Por supuesto, si Hashem dio esta halajá es porque la iba a dar de todos modos. La Torá es la sabiduría de Dios, es una verdad objetiva y absoluta, no un capricho ni el interés pasajero de un ser humano.

Entonces, ¿qué ocurrió aquí?

Rashi explica que, por supuesto, la mitzvá le hubiese sido dada a Moshé de todos modos. Sin embargo, debido al entusiasmo especial que mostraron para cumplir ratzón Hashem, esos hombres tuvieron el mérito de que la mitzvá fuera dada en respuesta a su pedido.

¿Acaso ellos tenían alguna razón para creer que habría una solución a su problema?

Quizás la respuesta a esta pregunta se basa en una declaración de Jazal. Jazal nos dicen que shlujei mitzvá einán nizakim, los mensajeros que hacen una mitzvá no sufren ningún daño (1). Esta declaración de Jazal hace eco del pasuk de Kohélet que dice: Shomer mitzvá lo iedá dabar ra, quien guarda (observa) una mitzvá no conocerá nada malo (Kohélet 8:5).

Esto significa que una persona nunca sale perdiendo por cumplir una mitzvá como corresponde (2).

La Guemará (3) trae una discusión sobre la forma en que estos hombres se volvieron temeim. De acuerdo con una opinión, ellos son los que cargaron los huesos de Iosef. Otra opinión dice que estos hombres eran Mishael y Eltzafán, quienes enterraron a Nadav y Avihu (4). Una tercera opinión sostiene que ellos encontraron un met mitzvá y lo enterraron de acuerdo con lo que establece la halajá.

Una cosa queda clara: ellos se volvieron temeim como resultado de haber estado ocupados con una mitzvá. Por lo tanto, era completamente justificado que preguntaran cómo era posible que perdieran la oportunidad de llevar el korbán Pésaj por haber cumplido la mitzvá de ocuparse del difunto. ¿Acaso no es cierto que quien realiza una mitzvá no se verá damnificado? Todavía más, Jazal nos dicen (5) que la recompensa por cumplir una mitzvá es otra mitzvá. Entonces, por el contrario, haber cumplido la mitzvá de ocuparse del difunto debería haber sido motivo para tener la oportunidad de realizar más mitzvot, ¡no lo opuesto!

Ahora podemos entender la lógica del reclamo. Sin embargo, aún queda otro punto que necesita consideración.

Estas personas sabían que quien está tamé está patur de la obligación de korbán Pésaj. Tranquilamente hubieran podido pensar: “¡Estoy completamente exento! Hashem Mismo ordenó que no pueda llevar el korbán por estar tamé. ¿Por qué tengo que sentirme mal al respecto? ¿Acaso mi obligación no es simplemente cumplir la palabra de Hashem tal cual Él ordenó, ni más ni menos?”. Con seguridad, si no hubieran reclamado no se los hubiera culpado de nada.

Pero no. Su perspectiva no era de una observancia rutinaria y complaciente de las mitzvot. Ellos entendían la mitzvot como lo que realmente son: oportunidades para acercarse al Creador al cumplir Su voluntad. Por lo tanto, la idea de perder una mitzvá les dolía, sentían que les habían robado algo.

"¿Lama nigará? - ¿Por qué debemos ser dejados de lado?"

Este fue el clamor lleno de dolor de personas que realmente entendían la esencia de las mitzvot.

Ellos vivían de acuerdo con el mensaje de Jazal de que "la recompensa de una mitzvá es una mitzvá". Sintieron genuinamente que cumplir ratzón Hashem es el tesoro más grande que un ser humano puede poseer. Entendieron que no habían sido exentos de "pagar sus obligaciones", sino que se les estaba privando de un gran privilegio. Quien entiende las mitzvot de esta forma, cuando se le presenta una situación en la que está patur a causa de circunstancias fuera de su control, no dirá: "Bueno, a fin de cuentas, Hashem es Quien dirige el mundo". Por el contrario, intentará por todos los medios de encontrar la forma de regresar a la categoría de quienes pueden cumplir la mitzvá.

Esta actitud adecuada hacia la Torá y las mitzvot, es un mensaje central de este episodio. Como explica el Ramjal, la forma apropiada de servir a Hashem es tener la voluntad de hacerlo, Banim atem laHashem Elokeijem, ustedes son hijos para Hashem, su Dios (6). El Ramjal explica que así como un niño naturalmente desea satisfacer a sus padres, así también los judíos debemos esforzarnos para lograr este sentimiento de desear cumplir la voluntad del Creador y buscar oportunidades para hacerlo (7).

Cuando interiorizamos adecuadamente que Hashem es la fuente de toda la existencia y que acercarnos a Él es el mayor éxtasis posible, entendemos realmente lo que son las mitzvot: el bien más valioso que uno puede tener (8).

Ki hem jaieinu veórej iameinu, porque son nuestra vida y el largo de nuestros días.


NOTAS

(1) פסחים ט: וע"ש שמחלק בין היכא דשכיח היזיקא או לא שכיח היזיקא ואכ"מ

(2) ועיין עוד בפירוש ר'יונה על משלי ג:ט

(3) סוכה כה:

(4) Ver Vaikrá, parashat Sheminí 10:4

(5) Pirkei Avot 4:2

(6) Devarim, parashat Reé 14:1

(7) וז"ל הרמח"ל במסילת ישרים פרק י"ח "מי שאוהב את הבורא ית"ש אהבה אמיתית לא ישתדל ויכון לפטור עצמו...אלא יקרה לו כמו שיקרה אל בן אוהב אביו שאלו יגלה אביו את דעתו גילוי מעט שהוא חפץ בדבר מן הדברים כבר ירבה הבן בדבר ההוא ובמעשה ההוא כל מה שיוכל...כיון שיכול לדון בעצמו שיהיה הדבר ההוא נחת רוח לפניו...כללו של דבר בין כל מי שהאהבה ביניהם עזה באמת שלא יאמר לא נצטויתי יותר די לי במה שנצטויתי בפירוש אלא ממה שנצטוה ידון על דעת המצוה וישתדל לעשות מה שיוכל לדון שיהיה לו לנחת." עכ"ל. ובאמת הרמח"ל מתאר דרגה הרבה יותר גבוהה ממה שמדובר בפנים, שאלו אנו תארנו דרגה של מי שמכיר יקרת וערך כל מצוה ומצוה ולכן מהדר אחריהם בחשק רב, ומ"מ יכול להיות שעדיין עיקר כוונתו לטובת עצמו, משא"כ הרמח"ל מתאר דרגה שכל עיקר כוונתו לעשות נחת רוח ליוצרו כמבואר שם. ומ"מ עיקר היסוד שצריך לשאוף לצאת מהשקפה של "לצאת ידי חובה" גרידא ו"פטור אני, למה לי ליטרח יותר" מבואר היטב בדבריו והוא מה שנוגע לעניינו, וק"ל.

(8) En este contexto, es importante notar que quien siente en su corazón que el judaísmo es una carga, en lugar de algo que desea, debe reconocer que está muy confundido. La Torá y las mitzvot son dulces, y si uno no siente esa dulzura es porque algo está mal. En ese caso, se deben tomar las medidas adecuadas para corregir ese problema. Lamentablemente muchas personas sufren este problema. Nadie debería decir: "Bueno, debo ser una persona muy simple, incapaz de sentir la alegría del judaísmo". Cada judío es sumamente valioso y posee la capacidad para conectarse con la Torá y las mitzvot a su nivel. La pregunta es, simplemente, si dio los pasos correctos para que eso ocurra.

Para ilustrar esto, imagina a un niño que aprende a nadar. Nadar es una actividad que debería disfrutarse pero, por alguna razón, el niño cayó en una rutina de aspirar profundamente cuando su boca y su nariz están bajo el agua, en lugar de hacerlo cuando gira la cabeza hacia el costado. Obviamente, él odiará nadar y sentirá resentimiento hacia quienes lo fuercen a hacerlo. Sólo si un profesor bien entrenado le enseña a respirar de la forma correcta su experiencia cambiará drásticamente, pasando de ser insufrible a ser muy placentera y agradable.

Entonces, volviendo a la relación negativa con la Torá y las mitzvot, obviamente hay algo desviado que necesita ser arreglado. Quizás tú (u otros) estás siendo demasiado exigente y esperas demasiado de ti mismo. Quizás eres demasiado duro contigo mismo y te analizas con una actitud muy crítica. Quizás estudias Torá en un entorno o de una manera que no es compatible con tus características y talentos únicos, lo que te hace sentir frustración (por ejemplo, si estudias demasiado rápido o demasiado lento, o si estudias temas que no despiertan tu interés, etc.). Quizás te falten ciertas habilidades vitales para que tu estudio sea exitoso (como un método apropiado para repasar, lo que te posibilitará recordar el material).

Otro punto fundamental es: ¿sientes que Hashem te ama? ¿Estás completamente convencido de que el amor que Hashem siente por ti es infinito e incondicional? Quien siente, sin importar que sólo sea en lo más profundo y recóndito de su corazón, que el judaísmo es una religión exigente y punitiva y que Quien la entregó quiere hacerte sufrir, jalila, obviamente va a tener gran dificultad para relacionarse con la Torá y las mitzvot con simjá.

Cualquiera de esos serios errores o problemas, así otros miles posibles, pueden robarte la simjat jaim que mereces sentir al vivir como un judío observante de la Torá. Entonces, si sientes que tu judaísmo es más una carga que un bien valioso, haz algo para corregirlo ¡y rápido! Encuentra el Rav, el libro, la clase, el terapeuta, el grupo de apoyo, la jevruta, la ieshivá, la kehilá que te haga sentir que tu judaísmo es realmente un tesoro. No te demores, ¡lo que está en juego es tu propia vida!