Todos conocemos la historia del difícil período de esclavitud del pueblo judío en Egipto. Sabemos que Dios le habló a Moshé Rabeinu en la zarza ardiente y lo envió a redimir al pueblo judío. ¿Y quién no conoce la infame respuesta del faraón (parafraseada): “¡No, no, no, no los dejaré ir!”?

Lo que quizás no sea tan conocido es la increíblemente relevante enseñanza de vida que el Ramjal deriva de la forma en que el faraón manejó esta situación.

Y el faraón ordenó… "No sigan dando paja al pueblo para que fabriquen ladrillos… que ellos mismos vayan y recojan la paja. Pero les impondrán la misma la cuota de ladrillos que solían hacer ayer y anteayer, porque son flojos y por eso claman diciendo: 'Vayamos y sacrifiquemos a nuestro Dios'” (Éxodo 5:6-9).

En el segundo capítulo de La senda de los rectos, el Ramjal explica que el faraón quería sobrecargar a los judíos con trabajo para que no tuvieran tiempo ni energía para pensar sobre la libertad y la redención. Estarían tan ocupados y cansados que serían completamente incapaces de llegar a soñar con un futuro mejor.

El Ramjal explica que este es el mismo obstáculo que a muchos nos bloquea el camino y nos impide desarrollar nuestro potencial espiritual. Nos permitimos estar tan ocupados que, literalmente, nunca tenemos el tiempo ni la paz mental para detenernos por un momento y pensar.

Sólo pensar.

¿Cuán a menudo nos tomamos un momento para pensar? Ya sea por el trabajo, la escuela, el dentista, las compras, un viaje… o cualquier otra cosa. Por una u otra razón, nos mantenemos ocupados todo el día. ¡Todavía más en nuestra generación de alta velocidad y satisfacción inmediata! Siempre corremos de una cosa a la otra (en realidad, con la tecnología moderna, no hace falta que corramos a “ellas”… ¡”Ellas” vienen hacia nosotros!). Hace no tanto tiempo, pasábamos de la palm-pilot al teléfono celular y del celular a la computadora… En la actualidad, con los teléfonos inteligentes, i-pads y quién sabe qué más, ni siquiera necesitamos hacer eso. Sólo pasamos de una aplicación a otra, de un website a otro, de un email a otro… ¡el ritmo es vertiginoso! Nuestros dispositivos tecnológicos se volvieron nuestros compañeros constantes. (1)

Entonces, ¿cuándo tenemos tiempo sólo para pensar?

¿Pensar? ¿Para qué? ¿Por qué necesitamos pensar?

Bueno, por ejemplo, para repasar mentalmente la forma en que le hablaste a un compañero de trabajo esta mañana y entender si fue amable y respetuosa o grosera y despectiva.

¿Qué? ¿Yo, grosero y despectivo? ¡De ninguna manera! ¡Yo soy una buena persona!

La verdad es que los pensamientos descritos no están muy lejos de lo que pensamos sobre nosotros mismos, y por una buena razón. Para funcionar saludablemente, el ser humano debe ser capaz de sentirse bien consigo mismo, es decir que debe tener una buena opinión de sí mismo. Sin embargo, intuitivamente reconocemos que si nos pasamos el día convencidos de la fantasía de ser perfectos, nunca llegaremos a nada.

Pensar (dedicarse de forma regular al análisis y la introspección) es una herramienta necesaria para mantener un proceso constante, organizado y deliberado de crecimiento para llegar a tener sentido y significado en nuestra vida a través de la observancia adecuada de las mitzvot.

Si vamos a vivir una vida realmente humana, es imperativo asegurarnos de encontrar el tiempo y la paz mental para analizar nuestra vida. ¡Mucho más aún si queremos vivir una vida realmente judía! Debemos preguntarnos: ¿Qué hice hoy? ¿Qué hice ayer? ¿Cómo me comporté esta semana? ¿Mi relación con mi esposo/a es lo que debe ser? ¿Y con mis hijos? ¿Con mis amigos? ¿Con mis vecinos? ¿Les hablo con calma y respeto? ¿Logré mejorar y controlar mi temperamento? Si lo mejoré, ¿qué puedo hacer para que sea todavía mejor? ¿Creció mi relación con Hashem, Quien me brinda constantemente todo lo que necesito? ¿Realmente tengo una relación con Él? Si no, ¿qué puedo hacer para dar el próximo paso en esa dirección? ¿Me tomo el tiempo para hablar con Él y agradecerle lo que hace por mí? ¿Qué pude haber hecho mal hoy que necesita ser corregido? ¿Cómo puedo corregir el error y/o evitar las trampas que me llevaron a cometerlo? ¿Qué hice bien hoy? ¿Cómo puedo asegurar que continuaré haciéndolo? ¿Qué mitzvot cumplo bien y cómo me aseguro de continuar por el buen camino? ¿Qué puedo mejorar o qué no hago y cómo puedo rectificar esos defectos? Estos pensamientos son sólo una gota en el océano de lo que como seres humanos en general y como judíos en particular, podemos y debemos analizar y entender.

Los resultados de establecer un tiempo para pensar y hacer introspección son verdaderamente increíbles. Nuestras relaciones crecerán positivamente, nuestro autocontrol se fortalecerá, nuestras tefilot mejorarán y nuestras cualidades personales se refinarán. Comenzaremos a tener una vida más feliz y satisfactoria.

Algo más. Cuando hagas introspección y descubras las virtudes que deseas conservar o mejorar, date una merecida palmada en la espalda (por supuesto, sin sentir arrogancia) (2) Y cuando encuentres defectos, no te enfoques en sentir culpa o pena. Es cierto, si tienes que disculparte (ante Hashem o ante una persona), discúlpate y siente el dolor que corresponda. Pero no te recrimines ni seas duro contigo mismo. Somos humanos, cometemos errores. En cambio, mantente positivo. Enfócate en sentirte bien contigo mismo por dar los pasos necesarios para corregir un error. Presta atención a todo lo que puedes mejorar y crecer. Enfócate en lo mucho que Hashem cree en ti, te ama y quiere que tengas éxito. Permite que esos pensamientos impregnen todo tu ser y entonces podrás también creer en ti mismo y sentir la energía necesaria para avanzar y crecer (3).


Notas:

(1) Deberíamos cambiar la terminología de “conectados” a “desconectados”, porque en realidad eso es lo que generan estos aparatos. Si no los controlamos estrictamente, estos dispositivos nos desconectan de las relaciones reales, ya sea con otras personas o con Hashem. La desconexión de estar conectados” se volvió tan pronunciada que incluso alarma al mundo no judío y muchos psicólogos, médicos, terapeutas, etc. hablan y escriben sobre la gravedad del tema en vistas de su impacto sobre lo más básico de la humanidad.

2. עיין ספר אורחות צדיקים שער הגאוה שכתב "הגאוה במעלת החכמה היא משובחת, שנאמר (ירמיה ט כג): "כי אם בזאת יתהלל המתהלל השכל וידוע אותי", ויוסיף הודאה לבורא, ברוך הוא, וגם דעה והשכל ומידות טובות בתפילת החכמה: "מודה אני לפניך שנתת חלקי מיושבי בית המדרש ולא מיושבי קרנות", וכמו: "אשרנו מה טוב חלקנו ומה נעים גורלנו". ועל זה נאמר (דברי הימים ב יז ו): "ויגבה לבו בדרכי ה'", כי יהיה אדם יקר רוח וגבה לב בעניני העולם הבא, שלא יספיק לו במה שיזדמן לו, ולא יאמר די במה שתמצא ידו מהם, אלא ימעט בעיניו כל מעשהו, ותגבה נפשו למעלה תמיד, ויתרעם בנפשו כמו שמקצר מעבודת הבורא, ברוך הוא. וזאת הגאוה אינה מזקת לענוה, אך מסייעתו וגורמת לו לשמוח במעלות הטובות, ולשמוח בכבוד חביריו, ולחוס על כבודם."

3. עיין היטב בפסיקתא זוטרתא על שה"ש פרק א' סי' ו