El comienzo de la parashá enumera todos los lugares donde el pueblo judío acampó durante los 40 años de travesía por el desierto (Bamidbar 33:1-49). Rashi pregunta por qué la Torá necesita enumerar los 42 lugares donde acamparon (Bamidbar 33:1). Para responder, Rashi lo compara con un rey que lleva a su hijo enfermo a un lugar distante para que reciba tratamiento. Camino a casa, el rey hace un recuento de todos los lugares en donde acamparon y le dice a su hijo: "Aquí es donde comimos, aquí es donde tuvimos frío, aquí es donde te comenzó a doler la cabeza…".

Rashi desea enseñarnos que esta enumeración es una expresión de afecto. Encontramos una idea similar respecto a las diversas oportunidades en las que Hashem le ordenó a Moshé censar al pueblo. Rashi explica que también eso es una expresión de amor de nuestro Padre Celestial (Bamidbar 1:1).

Pero sabemos que en la Torá no hay palabras ni letras superfluas, ni siquiera una corona sobre una letra.(1) Por lo tanto podemos preguntar por qué Hashem consideró necesario expresar Su amor a través de tantas palabras. ¿Por qué no dijo simplemente "los amo"?

Imagina a un padre que vuelve a casa después de un largo día de trabajo. Lo recibe ansioso su hijo de cuatro años, con una sonrisa de oreja a oreja y haciendo flamear enérgicamente una hoja de papel que parece haber sido pisada por la rueda aceitosa de un camión.

―¡Mira mi dibujo, papá! Lo hice solo. ¿No es hermoso?

―Sí, maravilloso… ¿Dónde está mamá? ¿Está lista la cena? Estoy hambriento. ¿Por qué no dejas tu dibujo en el cuarto? Ya es muy tarde, deberías estar durmiendo. Te quiero mucho. Buenas noches.

Podemos asumir que ese niño de cuatro años no tomará en serio el "te quiero mucho" que su padre le dijo. La expresión “palabras huecas” es apropiada para este ejemplo. La expresión “te quiero mucho” del padre es hueco porque no es genuino. Si en ese momento el padre hubiera sentido su amor innato por su hijo, hubiera mostrado más interés en lo que era tan importante para el niño. Hubiera tomado el dibujo en sus manos y enumerado todos los detalles que lo hacían realmente hermoso.(2) A continuación, hubiera pegado el dibujo en la heladera y le hubiera dicho a su hijo lo orgulloso y feliz que se sentía de poder ver cada día un dibujo tan bello.(3)

Vemos que un simple "te quiero mucho" no es suficiente. Para expresar adecuadamente las emociones, debemos centrarnos en los detalles. Imagina una hermosa casa o un magnífico banquete. ¿Qué les da el toque especial? La cuidadosa atención del diseñador o del chef para asegurar que cada detalle sea perfecto. Un delicioso entrecot no tiene el mismo efecto si no está acompañado de vegetales salteados y de una exótica salsa mediterránea, además de ser servido de una forma estética. Si en un cuadro no se invierte gran dedicación a los detalles, terminará pareciendo un borrador sin importar cuán caro pueda ser.

Al expresar emociones de amor y afecto, lo que realmente manifiesta tus sentimientos es la atención a los detalles. Es cierto, a menudo puedes decir explícitamente "te quiero" o algo similar; pero sólo eso no alcanza. La atención a los detalles pequeños es lo que en verdad demuestra la grandeza del amor.


NOTAS

(1) Eruvín 21b.

(2) Puede ocurrir que el padre realmente esté hambriento y agotado, y que por eso en ese momento no pueda expresar adecuadamente su amor por su hijo. En ese caso, lo adecuado sería decirle: "Tu dibujo es realmente muy hermoso y quiero mirarlo con detenimiento, pero ahora estoy tan cansado y hambriento que no puedo hacerlo. ¿Me lo puedes mostrar en la mañana? Entonces ya habré descansado y lo podré observar como merece". Por supuesto, debe asegurarse de prestarle atención a la mañana siguiente.

3. A propósito, a pesar de que no encuentre nada estéticamente agradable en el dibujo del niño, el padre debe disfrutar mucho al admirar una obra que llenó a su hijo de energía y entusiasmo, además de percibir su progreso y su desarrollo.