El Talmud dice que cuando nació Moshé toda la casa se llenó de luz,1 indicando el nacimiento de la grandeza. Sin embargo, su linaje parece ser bastante simple, ya que todo lo que sabemos es que fue concebido por "un varón de la casa de Levi fue y tomó [como esposa] a una hija de Levi".2 Najmánides sugiere que si la Torá hubiera declarado los nombres de sus padres, también hubiera tenido que elaborar sobre los nombres de sus ancestros. Sin embargo, dado que Moshé iba a ser el salvador del pueblo judío, la Torá quiso anunciar su nacimiento lo más rápido posible, y por eso el relato es breve y trae sólo los detalles más periféricos de sus ancestros.3

Sin embargo, tal vez hay una razón más existencial para la omisión de los detalles de su linaje.

Si el nacimiento de una persona se anuncia con todos los detalles de sus ancestros, uno erróneamente podría pensar que su identidad y su misión están definidas por sus raíces. Esta omisión viene a enseñarnos que de quienes descendemos no es tan importante como nuestro futuro. En el momento de su nacimiento, prácticamente no importa quién es la familia de Moshé y lo mismo es cierto con cualquier persona. Si bien nuestras raíces ancestrales dictaminan nuestros genes y nuestra familia le da forma a nuestra educación, de nosotros depende definir nuestro propio destino y elegir la persona en quien queremos convertirnos.

Si bien la razón de la omisión de sus nombres en su nacimiento tiene sentido para inspirar una mentalidad de progreso, ¿por qué Amram y Iojeved sí son nombrados cuatro capítulos más adelante?

Cuando los padres de Moshé lo trajeron a este mundo, su aptitud natural ya era palpable de una forma asombrosa. Sin embargo, en esa etapa, todavía era sólo un infante incompleto. Sólo cuatro capítulos más adelante, Moshé es identificado como un verdadero líder. En vez de quedarse en la comodidad del palacio del faraón, él salió, prestó atención al sufrimiento de sus hermanos y actuó en consecuencia.5 Moshé creció, maduró y finalmente aceptó su rol fundamental en el éxodo del pueblo judío, grabando su nombre en los anales de la historia. Sólo en este punto, cuando Moshé comenzó a concretar su potencial, la Torá reconoce a Amram y a Iojeved como sus padres, porque sólo entonces sus semillas dieron fruto.6

En el contexto de la historia de la creación, al completar cada día de la creación, Dios colocó Su sello de aprobación: "…Y Dios vio que era bueno".7 Sin embargo, al reflexionar sobre toda la semana de la creación, en el versículo final del primer capítulo de la Torá, "Dios vio todo lo que Él había hecho y he aquí que era muy bueno".8 Tomando el uso enfático de la palabra "muy", Rabenu Iona explica que el término "bueno" se usa para describir a una sola entidad, una que tiene el potencial de ser parte de un todo más grande, pero en ese punto sigue siendo sólo una "unidad". Sin embargo, la frase "muy bueno" define la combinación de cada una de estas unidades distintivas, la concretización de un nivel combinado de potencial.9

Al igual que cada día de la creación, el nacimiento de Moshé es descripto como "bueno",10 reflejando el potencial crudo con el que nació. Sólo más adelante en la vida, cuando él dio pasos reales para cumplir su misión en este mundo, ese potencial se concretizó. Y en ese punto él es descrito como "muy bueno"11 usando una terminología similar.

El potencial por sí mismo no es nada. Es simplemente una expectativa dormida que tiene poca relevancia a menos que se actúe sobre ella. Quizás por esta razón inicialmente no se mencionan explícitamente los nombres de los padres de Moshé. De hecho, ellos son los padres del líder más icónico de nuestra nación. Pero sólo cuando su hijo, que representa el potencial que ellos trajeron al mundo, se eleva a la medida de la situación y comienza a desarrollar su potencial, sólo entonces tienen el mérito de ser identificados. Si bien nuestras raíces son centrales para encaminarnos en el camino correcto para desarrollar nuestro potencial, nosotros tenemos la llave de nuestro propio destino. Sólo cuando comenzamos a desarrollar nuestro potencial, se puede reconocer realmente el impacto de nuestros ancestros.


NOTAS

  1. Talmud de Babilonia, Tratado de Sotá 12ª

  2. Éxodo 2:1

  3. Rambán ad loc.

  4. Éxodo 6:20

  5. Éxodo 3:11-13

  6. Rav Moshé Feinstein, Drash Moshé, Parashat Vaerá, Éxodo 6:20

  7. Génesis 1:4, 10, 12, 18, 21, 25

  8. Génesis 1:31, las itálicas fueron agregadas para dar énfasis

  9. Rabenu Bejaia sobre Génesis 1:31

  10. Éxodo 2:2

  11. Éxodo 11:3, las itálicas fueron agregadas para dar énfasis