Tzaraat, comúnmente traducido como lepra, es la manifestación física de una enfermedad espiritual, y hay toda una sección de la Torá llamada por ella parashat Metzorá. El Talmud identifica siete causas diferentes para esta enfermedad, la más conocida de ellas es lashón hará, o calumnia y habla mal intencionada (Talmud Bavli, Tratado Arajín 15b). Como la tzaraat no se considera una enfermedad física, su tratamiento es un remedio espiritual con un mensaje educativo, prescripto por un sacerdote, y no una medicina convencional prescripta por un médico. A la persona enferma le dicen que para curarse debe comenzar llevando "dos aves puras vivas", un pájaro será sacrificado y el otro liberado (Levítico 14:4, 50,53). Rashi explica que debido a que los pájaros gorjean constantemente, se los lleva como el remedio para el habla equivocada y las calumnias maliciosas (Rashi sobre Levítico 14:4). Si bien esto explica por qué se llevan aves, de todas formas podemos preguntarnos por qué eran necesarias dos aves. ¿Por qué no era suficiente con una?

A menudo, la santidad se define como la separación del pecado (Rashi sobre Levítico 19:2). Quienes se esfuerzan por ser santos, tradicionalmente lo hacen aislándose de aquello que pueda llevarlos al pecado. Por ejemplo el nazir, el nazareno, es quien voluntariamente acepta un voto para separarse de ciertos placeres físicos para lograr un elevado nivel de santidad (Números 6:1-21). El término nazir implica tanto consagrado como separado. Asimismo, si alguien es considerado una amenaza para la sociedad, lo pueden enviar a un centro de rehabilitación o a la prisión para alejarlo del contexto en donde provocó un daño. Incluso hay sectas completas que se basan en este principio, que intentan mantener la pureza y la inocencia al evitar tener contacto con el mundo exterior.

Sin embargo, el estado de separación es sólo la primera etapa del tratamiento. El siguiente paso necesario es volver a participar en la sociedad. Esto es representado a través del proceso de combatir la negatividad que fue generada por el encuentro con lo profano, un proceso que no sólo requiere abstenerse de la influencia negativa, sino que requiere la promoción activa de lo positivo. Por lo tanto, con respecto a alguien que era una amenaza para la sociedad, una vez que fue alejado y desarrolló una conciencia de sus actos y mejoró su comportamiento, ahora necesita reintegrarse y contribuir activamente a través de emprendimientos como el servicio comunitario.

De acuerdo con las enigmáticas palabras del Zóhar, alguien que es culpable de habla malintencionada no sólo es castigado por su habla negativa, sino también por su habla positiva (Zóhar 3:301b). Mientras que el castigo por el habla negativa se entiende por sí mismo, el Sefat Emet sugiere que el castigo por el habla positiva se refiere a todas las oportunidades perdidas de decir algo positivo (Sefat Emet, Metzorá). Las palabras negativas no sólo pueden destruir, sino que también pueden destruir la falta de palabras positivas. Por eso no es suficiente con abstenerse de decir y de hacer algo malo, sino que necesitamos aprovechar las oportunidades para decir y hacer lo que es correcto. Esta idea impregna un Salmo que a menudo se asocia con el habla mal intencionada: "Aléjate del mal y haz el bien" (Salmos 34:15). Alejarse del mal y abstenerse de hacer lo incorrecto es esencial, pero es sólo el primer nivel. Una vez que dominamos el arte de no disminuir a los demás con palabras despectivas, debemos esforzarnos por usar todos los medios que tengamos a nuestro alcance para construir a las personas.

El Kli Iakar explica que los dos pájaros idénticos que simbolizan nuestro discurso, representan el pasado y el futuro (Kli Iakar sobre Levítico 14:4). El pájaro del pasado es sacrificado, lo que implica el cese de la negatividad. El pájaro del futuro es liberado, lo que significa el potencial de cambio positivo. No es suficiente con alejarse de la negatividad. Es vital contrarrestar lo negativo con lo positivo, usar nuestras palabras y habilidades no para destruir sino para construir, desplegando nuestras alas para una transformación positiva.