Uno de los deseos más elusivos (y quizás omnipresentes) es el de tener "todo". La gente quiere "más", desea poder "tenerlo todo". ¿Pero qué significa realmente tener todo en la vida?

La Torá nos dice claramente que "Dios bendijo a Abraham bakol (con todo)" (Génesis 24:1). Eliezer se hizo responsable de "todo" lo que era de Abraham (24:2) y, luego, "Abraham le dio todo lo que era de él a Itzjak" (25:5). Inmediatamente después de esto, Abraham les dio regalos a sus otros hijos (25:6). Esto implica que todo lo que Abraham había recibido de Dios y lo pasó a Itzjak no pueden haber sido objetos físicos, tangibles, porque entonces no hubiera quedado nada para que les diera a sus otros hijos. El Talmud se refiere a esta idea y trae por lo menos seis interpretaciones respecto a qué significa exactamente bakol, "todo". Entre las interpretaciones sugeridas, se incluye no evitar la pérdida del nombre abrahámico, tener una hija cuyo nombre fue bakol, habilidades astrológicas buscadas por los reyes del oriente y del occidente; una piedra especial para sanar a las personas, el hecho de que la rebelión de Esav no tuviera lugar mientras Abraham vivía y el arrepentimiento de Ishmael (Bava Batra 16b). Con todas estas interpretaciones para el término "bakol", la pregunta sigue siendo cómo podemos saber cuál es la interpretación correcta.

Quizás en vez de ser mutuamente exclusivas, todas las interpretaciones son correctas. Es decir, que en vez de que cada interpretación represente una respuesta diferente, cada una puede representar una expresión diferente de la misma respuesta.

Esto puede explicarse clasificando las diferentes opiniones en dos clases. Una categoría se refiere a la inversión de Abraham en sus hijos, ya sea al traerlos al mundo o a través del rol honorable que ellos tuvieron y el legado que dejaron. Rashi explica que el valor numérico de ben (hijo) es equivalente al de bakol (todo), lo que implica que nuestros hijos son todo. En el caso de Abraham, sus descendientes fueron una de las mayores bendiciones que él recibió de Dios, y también fueron su mayor bendición para el mundo, porque se convirtieron en la antorcha en la que continúa ardiendo su mensaje de monoteísmo ético. La segunda categoría se refiere al hecho de proveer a los necesitados, ya sea con una guía espiritual o curación física, sugiriendo que ayudar a otros es bakol, todo. El común denominador de ambas categorías de interpretación es que la bendición es una contribución significativa para el mundo.

Previamente, Dios le brindó a Abraham la capacidad de bendecir a otros (12:2), y el Midrash explica que cuando Abraham le dio a Itzjak "todo", lo bendijo con la capacidad de bendecir a otros (Génesis Rabá 61:6). Por lo tanto, la bendición no sólo permaneció con Itzjak, sino que continuó a través de Iaakov, tal como él declaró ante su hermano: "Yo tengo todo", implicando que eso era todo lo que él necesitaba (Rashi sobre 33:11).

Aparentemente, todas las interpretaciones apuntan a una idea clara que es transmitida de generación a generación. Tener "todo" es tener la capacidad de bendecir a otros. El mayor regalo que existe es el don de poder dar a los demás.