La parashá Mishpatim es inusual ya que comienza con la palabra “Y”. Efectivamente esta palabra conecta las mitzvot de esta parashá con el tema final de la anterior, donde se explica que al construir un Altar para el servicio de Dios, debe hacerse en forma de rampa, en lugar de escalones.

¿Cuál es la diferencia entre una rampa y escalones? Los escalones implican una medida preestablecida de cuán alto debe ser cada movimiento para avanzar. Pero la realidad es que cada uno crece espiritualmente a un paso diferente, en una serie de pequeños e incontables pasos. Y esa idea está representada por la rampa...

A menudo, el crecimiento personal se ve obstaculizado por la sensación de sobrecogimiento. Si el fin es demasiado elevado, inevitablemente caeremos y nos sentiremos frustrados.

Pero el enfoque judío es diferente. En el famoso sueño de Yaakov, él tiene una visión de una escalera que se eleva hacia el cielo. El crecimiento espiritual se asemeja a trepar una escalera: debe ser paso a paso.

Se cuenta una historia acerca de Rav Israel Salanter, quien se propuso guiar a toda su comunidad hacia la observancia de la Torá. Organizó clases semanales en las que empezó diciendo: “Si deben trabajar en Shabat, por lo menos traten de minimizar la violación”. En términos actuales significaría ir caminando al trabajo en lugar de ir en coche, o programar el encendido automático de la televisión.

Los cabalistas nos explican que el crecimiento espiritual es de hecho “dos pasos adelante y uno atrás”. Inevitablemente tendremos pasos para atrás. Pero lo importante es que nos estamos moviendo en la dirección correcta… subiendo la rampa.