El nombre de esta parashá es “Metzorá”; que hace alusión a un tipo de enfermedad espiritual cutánea. El comentarista Sfat Emet explica que la palabra “metzorá” representa la contracción de dos palabras “motzí-ra”, que significa “eliminar lo malo”.

La idea es que cuando a una persona le aparece un sarpullido, o sufre de fiebre, a pesar de que todo parece estar mal, en realidad el cuerpo está eliminando toxinas y está atravesando un proceso de limpieza.

Se puede traer esta idea a nuestra vida. A veces, parece que estamos colmados de dificultades y confusiones. Pero los cabalistas opinan que, de cierto modo, esto es un signo positivo ya que todas las toxinas están saliendo a la superficie, y de esta manera, nos estamos purificando.

La verdad de esta idea se esconde en la palabra “Nega”, empleada por la Torá para describir las manchas en la piel que se discuten en esta parashá. Nega se escribe con las letras hebreas Nun-Gimel-Ayin. Si cambiamos el orden de las letras leeríamos “Oneg”, una placentera celebración de satisfacción, paz y regocijo. Al liberar las toxinas, las manchas de Nega se convierten en un encantador Oneg.

Imagina una semilla que ha sido plantada en la tierra. Esta semilla lentamente comienza a podrirse y justo cuando alcanza su máximo punto de descomposición – cuando la semilla parece muerta y destruida – ahí es precisamente cuando empieza a germinar. El momento más oscuro de la noche es un signo inminente de la luz del amanecer.

El mundo atraviesa tiempos confusos. Recemos para sobrepasar nuestros desafíos y para empezar un proceso de purificación que nos lleve a la redención personal y nacional… rápidamente y en nuestros días.