La parashá Kedoshim comienza con el precepto de “Ser Santos”. ¿Cómo adquirimos la santidad? Najmánides explica que la santidad es el resultado de la restricción incluso en aéreas permitidas.

Por ejemplo, supongamos que una persona cuida cashrut. No sería un gran desafío evitar comer un sándwich de jamón. Pero la pregunta es: cuando él se sienta a comer casher, ¿cómo se comporta? ¿Acaso pronuncia la bendición con concentración, apreciando el regalo divino de la abundancia? ¿Come pausadamente y con dignidad? ¿Se concentra en el hecho de que el propósito final de la comida es nutrir el cuerpo a fin de tener fuerzas para realizar buenas acciones?

Se cuenta la historia del Baal Shem Tov, un gran cabalista, quien solía mirar por la ventana a su vecino a la hora de la cena. En los ojos del Baal Shem Tov, el vecino no parecía humano sino un animal. Éste comía únicamente por razones físicas, como un toro (y el santo Baal Shem Tov podía percibir esto). A pesar de que el comportamiento del vecino estaba permitido, no era un comportamiento sagrado.

A veces un niño tiene una conducta que demuestra autodisciplina y su padre le dice: “Eres un ángel”. Pero la realidad es que el niño es más que un ángel. Un ángel es un ser puramente espiritual, sin “libre albedrío” para elegir lo espiritual en lugar de lo material. Pero nosotros, los humanos, cada vez que decidimos en función de lo espiritual, refinamos nuestra alma y adquirimos un nivel más elevado que el de los ángeles.