La parashá Koraj cuenta cómo Koraj incitó una rebelión en contra del liderazgo de Moisés. Este levantamiento incluyó una gran cantidad de jutzpá (insolencia), dado que Moisés había liberado a los judíos de la esclavitud en Egipto, los había conducido por el Mar Rojo y los había llevado hasta el Monte Sinaí.

Y a pesar de todo, Koraj creyó que podía incitar una rebelión en contra de Moisés. ¿Cuál fue la base de su sorprendente descaro?

El Midrash explica que cientos de años antes, cuando la riqueza de todo el mundo se fue acumulando en Egipto, una gran parte del tesoro cayó en manos de Koraj. Se dice que la fortuna de Koraj era tan vasta que se necesitaba una caravana de 300 mulas sólo para transportar las llaves de sus bodegas llenas de tesoros.

Fue su enorme fortuna, explican los comentaristas, lo que condujo a Koraj a desafiar el liderazgo de Moisés. La riqueza es un recurso grandioso. Pero como con todas las cosas, uno puede abusar de ella. Una persona rica algunas veces puede tener una sensación de “poder” y “derecho”, lo cual se manifiesta de un modo inapropiado. Recuerdo haber visto cierta vez a un comediante famoso que destruyó arbitrariamente una propiedad ajena y luego sonrió, como si su fama, de alguna manera, lo hiciera inmune a los estándares normales de conducta.

Nuestros Sabios dicen que la riqueza es una tremenda prueba que algunas personas enfrentan en la vida, tal vez incluso mayor que la pobreza. El desafío de la misma es saber utilizarla para el bien de la humanidad, y evitar su uso como un catalizador para nuestro propio ego. Ese fue el error fatal de Koraj.