La parashá Nasó yuxtapone dos temas que aparentemente no tienen relación: Primero, la adúltera sospechosa (la Sotá), y luego el tema de la persona que se compromete a no beber vino (el Nazir).

El Talmud explica la conexión: "Ha sido el uso indebido del vino el que dio origen al problema de la adúltera sospechosa. Por lo tanto, para alguien que fue testigo de ese triste espectáculo, la respuesta apropiada es que se abstenga de beber vino".

El principio que aprendemos aquí es que todo sucede por una razón. Dios nos envía constantemente mensajes, hechos a medida para nuestras circunstancias específicas.

Por lo tanto, si vemos algo impactante o perturbador, o, por el contrario, hermoso e inspirador, de todas maneras tenemos que preguntarnos: "¿Cuál es el mensaje para ?".

Ahora bien, la conexión no es tan evidente en todos los casos, y a veces, tenemos que esforzarnos mucho para averiguarlo. Pero sin importar cuál sea el resultado, el proceso de introspección siempre revelará información valiosa.

Más allá de esto, tenemos que adoptar medidas concretas. Aprendemos del Nazir que el hecho de atestiguar un incidente perturbador no es suficiente para provocar una impresión permanente. La inspiración que se queda en el ámbito de la emoción eventualmente se desvanecerá. Sólo al concretarla con la acción, la lección se graba en nuestra conciencia. Por eso el Nazir vio a la Sotá, e hizo un voto.

Así que la próxima vez que te encuentras diciendo: "¡Eso es increíble!", detente y pregúntate: ¿Cuál es el mensaje para mí? Y ¿Cómo puedo incorporar esa lección en mi vida mediante la adopción de alguna medida concreta, sin importar lo simbólica que pueda llegar a ser?