En la parashá Tetzavé, que precede a Purim, leemos la porción del “maftir”, donde se describe el ataque de Amalek al pueblo judío en su salida de Egipto, a pesar de que Amalek vivía en una tierra distante y no se encontraba bajo ninguna amenaza inminente.

Entonces, ¿por qué Amalek atacó al pueblo judío?

La Torá dice que Amalek atacó a los judíos “karja”, cuyo significado literal es por medio de casualidad. Toda la filosofía de Amalek se basa en que no existe diseño o providencia alguna en el mundo. Todo es casual, dictado por la suerte, el azar o el destino. Por eso Hamán, un descendiente directo de Amalek, decidió matar a los judíos basándose en una lotería, de donde deriva el nombre “Purim”.

En términos filosóficos, Amalek y el pueblo judío se ubican en extremos opuestos del espectro. El judaísmo cree que el mundo tiene un propósito y un significado, y que Dios está íntimamente involucrado en nuestras vidas. De hecho, ésta es la gran lección de Purim: incluso cuando las cosas parecen sombrías, Dios está allí, guiando cada evento. Tras el decreto de Hamán, parecía que los judíos estaban perdidos, no había esperanza. Pero luego, toda la situación dio un giro dramático.

En nuestras propias vidas, el nivel de dudas que tenemos acerca de la participación de Dios en el mundo, es la medida en que la filosofía del azar de Amalek es parte de nosotros.

Los cabalistas resaltan que el valor numérico de la palabra Amalek, 240, suma lo mismo que safek, que significa “duda”. Amalek tiene el poder de crear dudas sobre lo que es verdadero y real en este mundo, y sobre el involucramiento de Dios en el mundo.

Este concepto es tan importante que una de las 613 mitzvot es recordar lo que nos hizo Amalek cuando salimos de Egipto. Y eso es lo que hacemos, cada año, el Shabat anterior a Purim. Entonces llevemos este mensaje a nuestro corazón, y hagamos nuestra parte; combatamos la idea de Amalek de un mundo “casual”.