La parashá de esta semana nos presenta a Abraham, el primer judío. Hasta ahora, los mensajes de la Torá habían sido mensajes universales y relevantes para toda la humanidad. Pero ahora, los mensajes comienzan a ser más específicos y únicos para el pueblo judío, a partir de la primera comunicación de Dios con Abraham.

La Torá no es un libro de historia, es nuestro manual de instrucciones para la vida. Así que si la Torá nos dice que Dios se comunicó con Abraham, significa que Dios está enviando un mensaje a todos y cada uno de nosotros.

Entonces, ¿cuál es el primer mandamiento de Dios para Abraham y, en esencia, la primera orden de Dios para cada judío? Dios le dice a Abraham: "Vete a ti, de tu tierra, de tu lugar de nacimiento y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré" (Génesis 12:1).

A primera vista, esto es difícil de entender. ¿Qué quiere decir Dios con "vete a ti"?

Dios le dice a Abraham que deje atrás las influencias que han dado forma a su sistema de valores: su tierra - su sociedad, su lugar de nacimiento - su grupo de amigos, la casa de su padre - su familia. Dios le dice a Abraham: No permitas que estas influencias determinen tus creencias en la vida. No te transformes en un simple producto de tu entorno, más bien: "Vete a ti". Vuelve a ti mismo, Abraham. Mira en tu interior y descubre quién eres. Y no dejes que nadie te diga lo contrario. Confía en ti mismo, porque al final eso es lo único en lo que tienes que confiar.

La “verdad”, le dice Dios a Abraham, se encuentra dentro de cada uno de nosotros. Pero por lo general estamos tan ocupados buscándola en el exterior, que no nos damos cuenta de que está justo ahí, en nuestro interior.

Esta es una filosofía chocante para que una religión le de a sus seguidores, mucho más aún como su primer mandamiento. Olvídate de lo que tu familia te dice que es verdad. Olvídate de lo que dicen tus amigos. Olvídate de lo que la sociedad te dice que es verdad. Mira dentro de ti mismo, y confía en lo que sabes que es verdad.

Permítanme aclarar algo: el judaísmo no está diciendo que cada uno de nosotros tiene su propia verdad - todo lo contrario. Lo que está diciendo es que cuando los seres humanos miramos dentro de nosotros mismos, todos encontramos la misma verdad, porque la verdad trasciende las mentes y los cuerpos individuales.

Ahora bien, el judaísmo puede plantear esto sólo si está muy seguro de que la verdad que una persona encontrará al mirar hacia adentro con honestidad y un sentido de calma, será la misma verdad que el judaísmo enseña.

¡Esa sí que es una religión que me gusta!