La historia de cuando Moshé golpeó la roca ocupa sólo siete versículos de la Torá, y a pesar de ello es una de las historias más conocidas de todas. (Intenta escribir una historia en siete frases que logre ser recordada por la mayoría del mundo en 3.500 años. Debes reconocer que es un hecho sorprendente).

Volviendo al tema, ¿cuál fue realmente la naturaleza del pecado de Moshé? ¿Fue acaso que se enojó? ¿Que perdió su cordura por un momento? ¿Que fue impaciente?

No debemos formular conjeturas. La Tora lo describe de forma explícita: Moshé, quien nos entregó las Tablas de la Ley, trajo las diez plagas sobre Egipto, abrió el Mar Rojo y produjo Maná del cielo, “no tuvo suficiente fe en Dios” (Números 20:12).

Ahora, independientemente de qué significa que Moshé “no tuvo suficiente fe en Dios” (lo cual necesita una seria explicación), éste no es un pecado menor. Es un tema serio. Si la Torá lo describe de ese modo y lo castiga prohibiéndole entrar a la Tierra de Israel, debe haber hecho algo bastante grave.

El rey Shlomo escribe en Proverbios (Mishlei 24:16) “Un hombre recto cae siete veces y se levanta; un malvado cae una sola vez”. Todos nosotros, incluso Moshé, transgredimos. Todos cometemos errores, generalmente grandes errores. Pero el tema no es cometer o no el error, sino el cómo enfrentamos la situación a continuación.

Si alguien roba una vez, no se convierte en un ladrón, sino que simplemente es una buena persona que robó una vez. Si alguien roba un par de veces, todavía no es un ladrón, sino que es una buena persona que robó un par de veces. Pero si una persona se identifica con el acto de robar, si se ve a sí mismo como un ladrón – solamente en ese caso la persona se habrá convertido en un ladrón. Un hombre correcto puede llegar a robar, pero luego intentará revertirlo. Tal vez volverá a hacerlo, pero intentará frenarse. Él puede incluso a llegar a robar muchas veces y “levantarse” después de cada una, como dice el rey Shlomo. Sólo se convertirá en un malvado cuando se estanque donde está, cuando crea que no puede levantarse, cuando pierda la esperanza de ser bueno y hacer el bien, y deje de intentarlo. Al hacer eso, estará creando una profecía auto cumplida.

Moshé cometió un grave error. De hecho cometió unos cuantos errores graves. Pero pese a ello, es considerado uno de los personajes más fantásticos de la historia judía: el maestro del pueblo de Israel, el hombre que habló cara a cara con Dios.

Dios no demanda ni exige perfección. Simplemente espera que nos esforcemos para llegar a la meta. Existen muchos obstáculos en el camino, y probablemente nos tropezaremos una y otra vez. Pero es crucial que veamos estas caídas como pasajeras y no como definitivas.

Todos nos equivocamos. Es parte de ser humanos. Pero no nos identifiquemos con esos errores. No nos veamos a nosotros mismos como personas incapaces de continuar a pesar de las caídas. Si eres una buena persona que ha fallado, siempre podrás levantarte, sin importar cuán bajo hayas caído. Pero si, por el contrario, te ves a ti mismo como una “mala persona” – es decir, que dado que eres “un ladrón”, entonces puedes robar – te quedarás ahí abajo, en el lugar donde caíste. Y ese es el peor error de todos.