Durante muchos años, Estados Unidos perdió la mayoría de sus personas sabias y capaces a causa de… la jubilación. Tanto en las universidades como en los negocios, la ley obligaba a la persona a abandonar su profesión al llegar a los 65 años. Afortunadamente, en los últimos años hubo un replanteo de esta política.

Desde la perspectiva de la tradición judía, que valora la sabiduría, esas reglas no tienen sentido. Cuanto mayor es la persona, más probable es que haya adquirido sabiduría y experiencia. En consecuencia, en lugar de negares la oportunidad de compartir su conocimiento, el judaísmo enseña que los ancianos deben liderar a nuestro pueblo.

En la Torá, muchos de los grandes líderes del pueblo judío alcanzaron sus posiciones a una edad avanzada. Abraham respondió por primera vez al mandato de Dios de ir a Canaán cuando tenía 75 años. Cuando los israelitas partieron de Egipto, fueron liderados por Moshé y Aharón, de 80 y 83 años de edad respectivamente.

El Talmud declara: "Si los jóvenes te dicen que construyas y los ancianos que destruyas, debes destruir en lugar de construir, porque la destrucción indicada por los ancianos es, en sí misma, constructiva".

La Torá describe cómo Rejavam, el hijo del Rey Shlomó, dio la espalda al consejo de sus consejeros más ancianos y en cambio hizo caso a los más jóvenes. ¿El resultado? Perdió la mayoría de su reino y la nación judía quedó irremediablemente dividida entre el Reino Norte y el Reino de Iehudá. Si hubiera seguido el consejo de los ancianos, esta tragedia se hubiera podido evitar.

Kedoshim, nuestra parashá, habla del respeto a los ancianos. La palabra kedoshim significa santos, y buena parte de la parashá trata sobre las leyes diseñadas para ayudar al pueblo judío a convertirse en una nación santa. Entre esas leyes está la obligación de ponerse de pie ante una persona mayor y respetar a los ancianos (Levítico 19:32). Los Sabios interpretaron esta ley de forma bastante literal y la ley judía nos obliga a ponernos de pie por respeto cuando pasa a nuestro lado una persona mayor. El Shulján Aruj, el Código de Ley Judía, dice que una persona adquiere el status de “anciana” a los 70 años. Los ancianos gentiles también deben ser honrados y respetados. Esta mitzvá continúa vigente y es respetada por muchos judíos observantes.

Entre las leyes de respetar a los ancianos está la orden de no sentarse en su silla, no responder en lugar de ellos y no contradecir sus palabras. Es interesante que estas leyes sean similares a las que debe cumplir un niño hacia sus padres. En ambas instancias, entre otras cosas, se reconoce que la persona de más edad tiene más sabiduría.

Sin embargo, la tradición judía no relega la posibilidad de ser sabio exclusivamente a los mayores de 70 años. Se le brinda el mismo respeto y reconocimiento a quienes logran un gran conocimiento y sabiduría de Torá a edades mucho más tempranas. Por ejemplo, la ley judía también exige que uno se ponga de pie cuando pasa a nuestro lado un erudito de Torá.

La Torá concluye que hay dos formas de obtener sabiduría: a través de la experiencia de vida y por medio del estudio de la Torá.