Cada Pésaj, de acuerdo con la temática de la intervención Divina y la redención, mi familia acostumbra que en el Séder cada uno de los presentes cuente ocasiones en las que sus propias vidas se salvaron de un peligro.

Un año, entre nuestros invitados se encontraban una madre con su hija adolescente. La madre contó una historia fascinante y dramática que había ocurrido durante su juventud. La historia nos impresionó mucho a todos, pero más que nada a su hija, porque era la primera vez que oía esa parte de la historia familiar. Al notar la reacción de la hija, muchos nos maravillamos por las increíbles historias que con frecuencia no se comparten entre padres e hijos.

La idea de compartir experiencias con los hijos es un tema importante de Haazinu, la parashá de esta semana. Buena parte de la parashá está escrita como un cántico que describe la futura rebeldía hacia Dios. Al profetizar que el pueblo judío olvidará a Dios y Sus mandamientos, Moshé describe las diferentes aflicciones que acaecerán. En el futuro, el pueblo judío alejará de sí mismo el escudo protector de Dios, y luego se preguntará adónde se fue Dios. Finalmente, en medio de su sufrimiento, el pueblo retornará a su conexión con Dios.

Sin embargo, el objetivo de estos versículos no es simplemente profetizar sobre el futuro, sino servir como un testigo para evitar que el pueblo judío se equivoque en el futuro. Paradójicamente, su función es evitar los mismos eventos que predice que ocurrirán. La esperanza es que si tomamos en serio las advertencias de la Torá, las temibles consecuencias predichas no ocurrirán. Un principio de la creencia judía es que las profecías sobre castigos pueden anularse si el pueblo cambia su comportamiento.

Para facilitar su transmisión, esta sección además de ser leída anualmente como una de las parashiot semanales, era cantada todas las semanas por los levitas en el Templo.

Pero obviamente la eficacia de este mensaje depende de que sea transmitido con precisión de una generación a otra. De acuerdo con la opinión de algunos comentaristas, es una mitzvá especial que los padres compartan sus experiencias con sus hijos. De esta forma fortalecemos nuestra conexión con ellos y les damos las mejores oportunidades para que aprendan sobre la vida. La Torá misma dice: Pregúntale a tu padre y él te relatará, [pregúntale] a tus ancianos y ellos te dirán (Deuteronomio 32:7). En definitiva, es por medio de las experiencias de los padres que uno se conoce mejor a sí mismo… y a los caminos de Dios.