Hace unos años, mi esposa enseñó sobre taharat hamishpajá, las leyes de pureza familiar, en una escuela judía de la ciudad. Durante las semanas previas a que comenzaran sus clases, rabinos locales de diversas denominaciones alentaron a sus congregantes a asistir a la sesión, señalando que la pureza familiar es una parte fundamental de la tradición judía.

Una estudiante compartió su propia y hermosa tradición personal, que ilustró cómo las leyes de pureza familiar pueden renovar un matrimonio. La mujer contó que cada mes cuando ella regresa de la mikve, su esposo vuelve a colocarle cariñosamente el anillo de casamiento y le dice palabras apropiadas a su “novia”.

La observancia de taharat hamishpajá fue una característica central de la vida judía durante miles de años. Encontramos mikvaot en la España medieval, en la antigua Italia y en la famosa fortaleza de Masada. De hecho, para los arqueólogos, la presencia de una mikve es el elemento más importante para determinar si el asentamiento que acaban de descubrir es judío. Esto es consistente con la halajá (la ley judía), que obliga a construir en una ciudad una mikve antes que una sinagoga.

La fuente de las leyes de la mikve y de pureza familiar se encuentra en la parashá de esta semana. La Torá ordena que cuando una mujer tiene flujo menstrual, ella y su esposo deben mantener cierta separación. Durante este período la mujer está temeá, un término hebreo que ha sido erróneamente traducido como sucia o impura.

Una semana después de la cesación del flujo menstrual, la mujer va a la mikve, donde experimenta un renacimiento espiritual. Muchos aspectos de la experiencia de la mikve refuerzan esta idea del renacimiento. La mikve debe tener un mínimo de 40 seá (una unidad de medida bíblica) de agua. El número 40 alude al cuadragésimo día después de la concepción, cuando el alma del niño entra al embrión. La mujer no debe tener adornos ni barreras entre ella y el agua, porque cuando ella emerge de la mikve es como un recién nacido que deja las aguas del útero.

¿Cuál es la razón de la separación entre el esposo y la mujer? El Talmud explica que durante este período de abstinencia, aumenta el deseo del uno por el otro. La sabiduría de esta observación talmúdica fue corroborada por psicólogos y estudios psicológicos, así como por el testimonio de sus adherentes. Muchos hombres y mujeres declaran que por observar esta práctica cada mes sienten como si tuvieran otra luna de miel.

Otros dicen que la abstención intermitente de las relaciones físicas refuerza la relación, ya que la pareja debe relacionarse en un nivel emocional independiente del aspecto físico.

El pueblo judío fue tradicionalmente conocido por la fortaleza de sus familias. Quizás la principal razón de esta fortaleza es la observancia de taharat hamishpajá.