Éstas son las palabras que Moshé habló ante todo Israel, del otro lado del Jordán, sobre el desierto, la Aravá, frente al Mar Rojo, entre Parán y Tofel, y Labán, y Jatzerot, y Di-Zahav; once días desde Joreb, por camino del Monte Seir hasta Kadesh-Barnea. Era en el año cuadragésimo, en el mes decimoprimero, el primero del mes, cuando Moshé les habló a los hijos de Israel, según todo lo que Hashem le había ordenado a ellos, después de que derrotaron a Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón, y a Og, rey de Bashán, que habitaba en Ashtarot, en Edrei.…” (Devarim 1:1 y siguientes).

Aparentemente, Moshé relata a todo el pueblo de Israel los lugares por los cuales viajaron mientras estuvieron en el desierto. Sin embargo, los sabios1 nos revelan que cada uno de estos lugares fue específicamente mencionado por Moshé porque en cada uno de estos sitios el pueblo de Israel hizo algo incorrecto. En otras palabras, Moshé les está recordando sutilmente los errores que cometieron durante su estancia en el desierto.

No debemos menospreciar la importancia de estas palabras de reproche, pues los sabios señalan que fue gracias a estas palabras que el pueblo judío enderezó sus caminos.2

Rambán3 explica por qué Moshé los reprende y por qué lo hace de esta manera. Vale la pena citarlo completo: “Antes que Moshé comience con la explicación de la Torá4, comenzó a reprenderlos y recordarles sus errores, cuando se rebelaron contra Hashem y cómo actuó Hashem con ellos con misericordia, con el fin de recordarles las bondades que Hashem hizo con ellos... y no vuelvan a cometerlos… y para fortalecer sus corazones, al enfatizar que Hashem se comporta constantemente con ellos con misericordia. Y todo esto para que antes de ocupar la tierra no vayan a decir que si cometen un error Hashem los castigará con justicia. Por eso es que Moshé les dijo que Hashem siempre es misericordioso y que el perdón de Dios siempre estará disponible para ellos en su relación con Él, tal como lo dice el versículo: ‘Pues contigo está el perdón, ¿a quién más recurriré?’ (Salmos 130:4)”.5

En otras palabras, Rambán nos enseña que la razón por la cual Moshé decidió mencionar los reproches al pueblo de Israel antes de que entraran a la tierra, es para que recuerden que Dios siempre los perdonará aunque cometan errores, siempre y cuando traten de evitarlos.

Es inevitable cometer errores. Después de todo, “No hay persona justa en la tierra que no peque y haga siempre el bien” (Kohelet 7:20). Sin embargo, es importante recordar que Hashem siempre ha sido misericordioso con nosotros y, aunque los cometamos, lo seguirá siendo, siempre y cuando tratemos de no repetirlos.

Del mismo modo que el ingreso a la tierra conllevaba el riesgo que el pueblo judío pecaría en alguna área, Moshé quiso recordarles —según el Rambán— que de todos modos Hashem nos perdonará, tal como nos perdonó en el desierto cuando pecamos en el pasado. Así también, en todo proyecto de avodat Hashem que estemos dispuestos a emprender en la vida, muy posiblemente tropezaremos y pecaremos. El hecho de saber que probablemente pecaremos en el futuro al emprender ese nuevo proyecto con respecto a nuestra relación con Él, no debe disuadirnos de llevarlo a cabo, pues Hashem es siempre misericordioso con nosotros.

Lo que debemos evitar es la actitud paralizante de no intentar algo valioso por miedo a que Dios nos castigue. Si lo que debemos hacer es correcto y tratamos sinceramente de evitar repetir los errores cometidos, el miedo a pecar no debe debilitar nuestros corazones.


1 Tal como Rashí los cita.

2 Midrash haGadol.

3 Allí mismo, en el versículo.

4 Recordemos que este es el inicio de Devarim, el último libro de la Torá, donde se da un repaso de muchas de las mitzvot que aparecen en los 4 libros anteriores y donde también se mencionan algunas indicaciones previas al ingreso del pueblo judío a la tierra de Israel.

5 Rambán, en su introducción al libro de Devarim.