Estas son las generaciones de Nóaj: Nóaj fue un hombre justo, perfecto en su generación; Nóaj caminó con Dios” (Bereshit 3:-12).

Sobre la frase “Nóaj fue un hombre justo y perfecto en su generación”, Rashí observa que el versículo enfatiza que Nóaj fue justo y perfecto en su generación: ¿debe interpretarse esta frase como un elogio que, pese a vivir en una generación corrupta, aún así fue un hombre justo, o, por el contrario, como una crítica velada que sólo en comparación con esa generación fue justo, pero comparado con otra generación menos corrupta —como la de Abraham, por ejemplo—, no lo sería tanto? Rashí menciona las dos opiniones.

Independientemente de esta doble perspectiva, hay consenso entre los sabios que Nóaj no llegó al nivel espiritual de Abraham. ¿Cuál es la diferencia entre ellos? Rashí mismo lo señala: Nóaj “caminó con Dios”, pero Abraham caminó “delante de Dios”: Nóaj requería del apoyo Divino para mantener su rectitud, (por eso el versículo señala que “caminó con Dios”, pues Nóaj caminaba al lado de Dios y Él lo sostenía). Abraham, por el contrario, “caminaba delante de Dios”, sin necesidad que Dios lo sostuviera en su rectitud.

Aún así, ¿de qué manera se expresaba la superioridad moral y espiritual de Abraham con respecto a la de Nóaj? Hay una distinción marcada entre ellos: Nóaj fue un hombre muy generoso que hizo el bien cuando fue necesario, tal como lo vemos en el Arca cuando se encargó de cuidar y mantener a todos los animales. En otras palabras, fue bueno cuando se necesitó. Abraham, por su lado, fue bueno a grado tal que pese a que no era necesario serlo, aún así se esforzaba por beneficiar a otros, tal como lo vemos en el episodio cuando estaba recuperándose físicamente del Brit Milá y fue a buscar personas a quienes beneficiar.

Hay personas que son bondadosas cuando se necesita y hay personas que son buenas aún cuando no se necesita. Hay personas que hacen actos de bondad y quienes aman hacer actos de bondad. El nivel mayor de bondad no es ser bueno cuando se requiere hacerlo, sino cuando se busca la oportunidad de ser bondadoso con otros pese a que quizás no sea necesario hacerlo. Es la diferencia entre ser un “hombre de bondad” y ser un “hombre que ama la bondad” y que está constantemente buscando oportunidades de beneficiar a otros.