Y llamó a Moshé, y le habló Hashem a Moshé desde la Tienda de Reunión diciéndole: ‘Habla con los hijos de Israel y diles a ellos…’” (Vaikrá 1:1).

Comenta el Sforno, respondiendo la pregunta de por qué en este versículo se señala que Hashem llamó a Moshé antes de darle instrucciones que a su vez debía repetir a los hijos de Israel1: “Siempre dentro de la nube, tal como sucedió en el Monte Sinaí… pues nunca entraba allí sin permiso”. Es decir: Moshé nunca entraba a la Tienda de Reunión sin que fuese antes llamado a entrar.

Comenta el Midrash2: “De aquí aprendieron los sabios: ‘Todo sabio de la Torá que carece de daat, un cadáver de animal es mejor que él, y esto se aprende de Moshé, padre en sabiduría, padre de los profetas, que sacó a Israel de Egipto, que a través de sus manos se realizaron muchos milagros en Egipto y maravillas en el mar Rojo, y subió al cielo y bajó la Torá del cielo, se dedicó a la construcción del Mishkán y aún así no entraba a la Tienda de Reunión hasta que Hashem lo llamaba, tal como dice el versículo: ‘Y llamó a Moshé…’”.

Es increíble lo que Moshé hacía: pese a que Moshé sabía que Dios lo esperaba para poder indicarle las mitzvot de la Torá, pese a que Moshé hablaba cara a cara con Dios, aún así nunca entraba a la Tienda de Reunión sin que Hashem lo llamara explícitamente diciéndole que podía entrar.

Lo más curioso es que el Midrash llama daat a este respeto de Moshé a la Tienda de Reunión y al hecho que nunca entraba a menos que Hashem lo llamase antes. ¿Por qué los sabios denominan daat a esta actitud?

Por supuesto que no es un tema de simplemente tener dérej éretz, los buenos modales de no entrar a una casa ajena sin tocar la puerta primero. Rav Shlomo Wolbe3 lo identifica con adinut néfesh, es decir, con cierta 'sensibilidad espiritual' que te dice lo que debes hacer pese a no haber recibido ninguna instrucción explícita al respecto. Hashem nunca le prohibió a Moshé entrar al Ohel Moed (la Tienda de Reunión) sin pedir permiso antes o sin que fuese llamado a entrar de antemano. En otras palabras, la grandeza de Moshé radicaba en que él había desarrollado cierta sensibilidad espiritual para hacer lo que consideraba apropiado, producto de su propia sensibilidad. Por eso es daat, el buen juicio de hacer lo apropiado por su propia inferencia producto de su sensibilidad espiritual.

Rav Yerujam Levovitz lo explica de manera distinta, aunque no contradictoria. Rav Yerujam señala4: Moshé seguramente tenía deseos de entrar al Ohel Moed y de entablar comunicación con Dios para poder así recibir las mitzvot que Hashem le pediría comunicar al pueblo judío. Aún así, pese al impulso de hacerlo, pese a las ganas de entrar, él esperaba hasta que Hashem lo llamara. Si Moshé no hubiese sido capaz de contener ese impulso, si Moshé no hubiese podido contener el deseo de acercarse a Hashem, hubiese sido una señal de que Moshé carecía de daat y “un cadáver sería mejor que él”.

El daat no es simplemente tener “conocimiento” o “entendimiento”, tal como traducen este término al español. Al contrario: el conocimiento y el entendimiento que la Torá valora es el conocimiento que es fruto de la capacidad de controlar los impulsos que con tanta frecuencia empañan nuestra comprensión. El daat siempre acompaña al que es capaz de controlar sus deseos e impulsos. Una persona que es presa de ellos y es incapaz de controlar sus impulsos carece de lo más elemental para adquirir daat y por eso “un cadáver es mejor que él”.

Por muy grande que fuese el deseo de Moshé de entrar a la Tienda de Reunión y hablar con Dios, nunca se atrevía a entrar sin permiso.


1 Comentarista clásico, que vivió durante el siglo XV en Italia. Lo comenta allí mismo en el versículo.

2 Vaikrá Rabá 1:15.

3 En Pirké Kinián haDaat, Capítulo 2.

4 En Daat Torá, sobre este versículo.