“Y así fue que cuando Dios destruyó las ciudades de la planicie, Dios recordó a Abraham; y sacó a Lot de las ruinas cuando precipitó las ciudades en que había vivido Lot. Lot subió de Tzoar y se asentó en la montaña, y sus dos hijas junto con él, pues tenía miedo de permanecer en Tzoar; habitó en una cueva, él y sus dos hijas. La hija mayor le dijo a la menor: ‘Nuestro padre es anciano y no hay ningún hombre en la tierra que se case con nosotras, como es costumbre. Demos de beber a nuestro padre vino y luego nos acostaremos con él, y así tendremos descendencia a través de nuestro padre’. Y aquella noche dieron de beber a su padre vino; y la mayor fue y se acostó con su padre, y él no se dio cuenta de que ella se acostó ni de que se levantó. Y al día siguiente, la mayor le dijo a la menor: ‘He aquí que yo me acosté con mi padre anoche; démosle vino nuevamente esta noche, y te acostarás con él, para que tengamos descendencia a través de nuestro padre’. Y dieron de beber vino a su padre también aquella noche; y la menor fue y se acostó con él, y no se dio cuenta de que ella se acostó ni de que se levantó. Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre. La mayor dio a luz un hijo y lo llamó Moab; él es el padre de Moab hasta el día de hoy. Y la menor también tuvo un hijo y lo llamó Ben Amí; él es el padre de los hijos de Amón, hasta el día de hoy” (Bereshit 19:29-38).

Increíble pensar cómo es posible que Lot, sobrino de Abraham y discípulo suyo que convivió muchos años con Abraham y aprendió de sus enseñanzas y de su ejemplo, haya estado con sus hijas y procreado con ellas. Es cierto que estaba ebrio, pero tampoco es común que personas ebrias hagan ese tipo de actos.

Gracias a los versículos y a los sabios, sabemos que Lot fue una persona que, pese a que presenció la destrucción de las cinco ciudades, perdió a su esposa y a dos de sus hijas, aún así no se abstuvo de beber vino y embriagarse. Más aún, se dio cuenta de lo que sucedió la primera noche y aún así volvió a embriagarse la segunda noche.1

Sobre este acto, Rashí cita a los sabios:2 “Dijo Rav Leví: ‘Toda persona que va detrás de relaciones prohibidas, al final se le da de comer de su propia carne’”, refiriéndose a que “se le dio de comer de su propia carne”, es decir, que estuvo con sus propias hijas. Increíble.

¿Dónde comenzó el descenso espiritual de Lot? Rashí explica3 que Lot, después de separarse de Abraham, decidió mudarse a Sodoma, pues allí se comportaban inmoralmente.

En otras palabras: cuando una persona es atraída por la inmoralidad y va hacia ella, eventualmente se van dando los pasos necesarios para cometer los peores actos de inmoralidad. Lot no se cuidó lo suficiente, tenía deseo de riqueza4, deseó habitar junto a personas inmorales y eventualmente estuvo con sus hijas.

Por supuesto, este proceso de degradación personal no es inmediato y muy probablemente Lot ni siquiera era consciente de su propia inclinación a la inmoralidad cuando se mudó a Sodoma, pero los sabios lo dicen muy claramente: cuando una persona posee dentro la semilla de la inmoralidad, esta inclinación lo llevará mucho más lejos de lo que él mismo cree, llegando a cometer actos que en un principio serían impensables y con el mejor de los pretextos: estaba ebrio.


1 Los sabios no critican a las hijas de Lot, pues ellas sí tenían una intención bienintencionada de repoblar la humanidad, una vez que creyeron que en verdad la humanidad entera había sido destruida, tal como Rashí lo menciona en Bereshit 19:31. Sí son muy críticos, en cambio, de Lot, que no se cuidó lo suficiente cuando decidió embriagarse la segunda noche (Rashí a Bereshit 19:33).

2 Rashí en Bereshit 19:33, donde cita Horayot 10b.

3 En 13:10.

4 El Alter de Kelm señala que su búsqueda de dinero venía acompañada de deseo físico (Jojmá uMusar, primer volumen, maamar 145).