Hashem habló a Moshé diciendo: ‘Toma la vara y reúne a la asamblea; tú y Aarón tu hermano, y háblale a la roca ante sus ojos para que dé su agua. Sacarán para ellos agua de la roca y darán de beber a la asamblea y a sus animales’. Moshé tomó la vara delante de Hashem… Moshé alzó su brazo y golpeó la roca con su vara dos veces; surgió agua en abundancia y bebieron la asamblea y sus animales. Hashem le dijo a Moshé y a Aarón: ‘Porque no creyeron en Mí para santificarme ante los ojos de los hijos de Israel, por eso no llevarán a esta congregación a la tierra que les he dado’… Hashem le dijo a Moshé y a Aarón en el Monte Hor junto a la frontera de la tierra de Edom, diciendo: ‘Aarón se reunirá con su pueblo, pues no entrará a la tierra que les he dado a los hijos de Israel, pues desafiaron Mi palabra en las aguas de la disputa. Toma a Aarón y a su hijo Elazar y tráelos a que suban al Monte Hor. Despoja a Aarón de sus vestimentas y viste a su hijo Elazar con ellas; Aarón se reunirá (con su pueblo) y morirá allí’” (Bamidbar 20:7-13 y 23:26).

Este es el relato del famoso episodio de Mei Meribá, en el cual, tal como lo señalan los versículos, Moshé y Aarón fallaron en santificar el nombre de Hashem al golpear la roca en vez de hablarle para que diera agua. A partir de este episodio, Hashem decretó la muerte para Moshé y Aarón y les restringió la entrada a la tierra prometida.

El versículo dice: “Toma a Aarón y su hijo Elazar y tráelos a que suban al Monte Hor. Despoja a Aarón de sus vestimentas y viste a su hijo Elazar con ellas; Aarón se reunirá (con su pueblo) y morirá allí”. Aquí, Rashí explica la frase “Toma a Aarón”, aclarando que no se refiere a que Moshé debe tomar físicamente a Aarón, sino que debe decirle palabras de consuelo por su muerte inminente, diciéndole: “Afortunado tú, que pudiste ver cómo tu corona es entregada a tu hijo, algo que yo no amerité”.

Desde cierta perspectiva, estas palabras de consuelo que Hashem le pidió a Moshé son insuficientes: Aarón fue el Cohén Gadol del pueblo judío durante casi 40 años y gracias a él se lograba el perdón para todo el pueblo; fue en mérito de Aarón que el pueblo judío disfrutó de las nubes de gloria que los acompañaban y protegían; Aarón fue una persona que siempre se caracterizó por hacer la paz en el pueblo de Israel; Aarón fue instrumental en liberar al pueblo de Israel de Egipto. Frente a todos estos méritos enormes, ¿Hashem le pide a Moshé que lo consuele diciéndole que debe sentirse feliz porque sus hijos sí merecieron que su corona sea entregada a ellos, algo que Moshé no ameritó? ¿Acaso todos los demás méritos no son suficientes para que Aarón se sienta feliz por todo lo que logró en su vida?

Rashí nos enseña algo importantísimo para todos aquellos que dedicamos nuestra vida a los demás: no importa qué tanto hagas por el pueblo o que tanto te esforzaste por ellos; al final de la vida, lo que más te dará satisfacción es si tus hijos alcanzaron lo que tú esperabas de ellos. Moshé no lo logró; pero Aarón sí, por lo tanto, consuela a Aarón y recuérdale que él sí logró hacerlo.

Al final de su vida le preguntaron a Rav Yaakov Kamenetzky, uno de los grandes sabios del pueblo judío de la generación pasada que educó a miles de alumnos durante décadas, cuál era la mayor fuente de satisfacción de su vida. Rav Yaakov contestó: que todos mis hijos, nietos y bisnietos siguen una vida de Torá.

El dedicarle tiempo, atención y esfuerzos a nuestros hijos no sólo es una de nuestras mayores responsabilidades en la vida, sino que también serán la mayor fuente de satisfacción que podamos tener. Por eso Hashem le dice a Moshé que consuele a Aarón poco antes de que éste muera: alégrate, pues tus hijos sí lograron ser como tú. Ojalá nosotros también lo merezcamos.