Porque en este día (Iom Kipur) se hará expiación para limpiarlos. De todos sus pecados, ante Hashem, serán limpiados” (Vaikrá 16:30).

Cuando se realiza correctamente, la teshuvá (arrepentimiento) es muy poderosa; deja tu pasado en blanco y reestablece tu relación con Dios. Como dice el Rambam: “Un báal teshuvá no debería considerarse distante del nivel de los rectos por los errores y transgresiones que cometió. Eso no es cierto. Es amado y deseado ante el Creador como si nunca hubiera transgredido” (Hiljot Teshuvá 7:4).

Hashem se relaciona con la persona como si nunca hubiera transgredido. Su pecado es eliminado de su pasado. ¿Cómo podemos lograr un cambio tan increíble? Todos hemos experimentado una jaratá, ‘arrepentimiento real’, y lo primero que hacemos después es cometer el mismo error, y quedamos varados en el mismo camino de antes. ¿Cómo alcanzamos la teshuvá real y duradera?

El Jovot Halevavot nos enseña el método, delineando siete pasos que deben tomarse antes de hacer teshuvá (ver Jovot Halevavot, Sháar Hateshuvá, Cap. 3). Antes de llegar a los cuatro pasos de teshuvá, que son 1) dejar de transgredir, 2) arrepentirse, 3) vidui (confesión) y 4) decidir no volver a cometer el pecado, debes implementar estos siete pasos cruciales para asegurar que el cambio sea duradero.

Paso 1: enfócate en el momento específico en que transgrediste.

Ilustremos con una transgresión que todos cometemos a menudo: bitul Torá, desperdiciar tiempo que podría haberse utilizado para estudiar Torá. Piensa en todo el tiempo que desperdicias cada día, y cuánto suma eso por semana, por mes. ¡Es sorprendente! Pero, para hacer teshuvá por esta mala acción, debes ser muy específico. Pensar en todo el tiempo que desperdiciaste es demasiado general, y demasiado abrumador. No significará nada. Enfócate en un momento concreto, en el que te quedaste hablando tonterías con un amigo, matando el tiempo. Estabas hablando con Rubén mientras tu jabruta te esperaba; tomaste esos cinco minutos y los destruiste.

Ahora, enfócate en esos cinco minutos en particular de bitul Torá.

Paso 2: reconoce que lo que hiciste fue 100% equivocado.

Si no dejas de racionalizar y comienzas a ver las cosas cómo son, no tienes ninguna oportunidad de cambiar. Bitul Torá es un pecado terrible. ¡Es desperdiciar la vida! Estás renunciando y, en el fondo, suicidándote en cuotas. Es una profanación de la vida misma. No lo atenúes. Transgrediste. Ahora, enfréntalo. Y, lo que es peor, sabías lo que hacías mientras transgredías. Lo hiciste bemezid, ‘a propósito’. No sólo eso, sino que también fuiste rebelde. En el fondo, te dijiste a ti mismo: “No me importa. Tengo que desperdiciar un poco de tiempo. ¿Qué espera Hashem de mí?”.

Tienes que sentir la gravedad de la transgresión. Si no lo haces, no puedes hacer teshuvá.

Paso 3: reconoce que serás castigado por esa transgresión.

Después de aceptar que cometiste un error, enfócate en el hecho de que vas a ser castigado por desperdiciar esos cinco minutos. Tu estadía en el Gueinom acaba de extenderse.

Toda transgresión tiene consecuencias. Enfrenta la realidad: vas a ser castigado por eso.

Paso 4: el castigo está viniendo

El Jovot Halevavot lo lleva un paso más allá: date cuenta de que el castigo está en camino. La bala fue disparada. No hay escapatoria. El misil dejó su cañón y viene hacia ti. No tienes manera de evitarlo. El castigo no queda en suspenso para ser decidido en el futuro, ¡ya está en camino!

Siente esa realidad. No puedes escaparte.

Paso 5: la única forma de escapar al castigo es haciendo teshuvá

Advierte que hay una sola manera para salvarte del castigo: hacer teshuvá. Desperdiciaste tiempo, esos momentos están irremediablemente desperdiciados, pero Hashem, con Su bondad, te da una solución milagrosa. Puedes devolverle vida a esos momentos que mataste. ¡Huau! La teshuvá crea perdón, elimina el pecado y puede increíblemente convertir una transgresión en una mitzvá. Siente la realidad de este jésed asombroso.

Paso 6: realiza un análisis costo/beneficio de la transgresión

El Jovot Halevavot explica que, para hacer teshuvá, es necesario entender por qué transgrediste. ¿Por qué desperdiciaste el tiempo? ¿Qué te prometió el iétzer hará que te hizo tropezar? Quizás te estaba diciendo: “Desperdicia esos cinco minutos sin hacer absolutamente nada, salte de la vida por unos minutos, para volver al ruedo con energías renovadas. ¡Deja de estudiar y busca ese café que tanto necesitas para poder sentarte a estudiar!”.

El iétzer hará es un experto en seducción, prometiendo todo tipo de dudosos beneficios. Pero, si pausas por un segundo, verás que es un mentiroso. ¿Cómo el hecho de hablar tonterías durante cinco minutos puede ayudarte a lograr lo que no has logrado nunca antes?

¿Qué creíste que lograrías escuchando al iétzer hará? Te estaba ofreciendo confort, un espacio en el día donde no hay dolor, esfuerzo ni preocupaciones, sólo un ciego confort.

Después de clarificar los beneficios ofrecidos, considera lo que te cuesta. Contrasta lo que ganaste con lo que perdiste. Ese bitul Torá te dificultó el estudio. Te saliste del momento, ahora debes luchar para volver al mismo. Entonces, en realidad, en el largo plazo dificultaste tu situación. Pero, peor que eso, lo que perdiste fue tu autoestima. Vivir como un zombi, incluso por unos minutos, disminuye tu respeto por ti mismo. Estás desperdiciando tu potencial, y lo sabes.

Ahora, piensa en lo que hubieras perdido si no hubieras desperdiciado esos cinco minutos. Una ilusión de placer. ¿Y qué hubieras ganado si no hubieras escuchado a tu iétzer hará y desperdiciado el tiempo? Respeto por ti mismo. El placer de utilizar tu libre albedrío y conectarte eternamente con lo infinito a través de la Torá. Hubieras recargado tus energías al tener una vida con sentido y conectarte a la sabiduría de la Torá de Hashem.

Paso 7: acepta el dolor de cambiar tus hábitos

Ahora tienes la claridad que necesitas para tomar la decisión concreta de cambiar. Ahora sabes que vale la pena. La próxima vez que tengas ganas de perder el tiempo, lucha en contra de ese deseo. Ahora estás preparado para pararte frente a Hashem y decir: “Ana Hashem, jatati, aviti, pashati, cometí un error. Sé que fue equivocado. Fui rebelde. Desperdicié cinco minutos, y mucho más. Lo lamento, fui muy estúpido. Por favor, perdóname. Y nunca lo volveré a hacer, si, por favor, me ayudas”.

Utilizando estos siete pasos puedes transformar tu Iom Kipur en una oportunidad real para hacer cambios duraderos.