Treinta y seis años después de huir de su belicoso hermano Esav, Yaakov Avinu regresa a la Tierra de Israel. Durante el viaje, escucha que Esav viene a su encuentro con un ejército de 400 hombres. “Yaakov se asustó mucho, y se angustió” (Bereshit 32:8).

¿Por qué temió Yaakov? Cuando huyó de Esav, años atrás, Hashem le prometió que lo protegería: “Y he aquí que Yo estoy contigo y te protegeré donde sea que vayas y te devolveré a esta tierra, pues no te abandonaré hasta hacer lo que hablé de ti” (ibíd. 28:15). Obviamente, Hashem cumple sus promesas. ¿Qué temía Yaakov?

A Yaakov le preocupaba ya no merecer la protección de Hashem. Como dice Rashi (ibíd. 32:11): “Mis méritos han disminuido por la bondad y la verdad que has hecho para mí. Entonces, temo pues quizás me he mancillado desde que me hiciste la promesa, lo que causará que sea entregado a las manos de Esav”.

¿Qué trasgresiones, específicamente, llevaron a Yaakov a dudar de sí mismo?

El Midrash nos da la respuesta:

Yaakov dijo: “Todos estos años Esav vivió en la Tierra de Israel. Quizás él me atacará con la fortaleza de haber vivido en la Tierra. Más aún, todos estos años Esav se quedó y honró a sus padres. Quizás me atacará con la fortaleza de haber honrado a su padre y a su madre (Bereshit Rabá 76:2).

Yaakov temía porque Esav sobresalió en dos mitzvot en las que él era débil: ishuv Éretz Israel ‘vivir en la Tierra de Israel’ y kivud av vaem ‘honrar a los padres’. Dado que Yaakov vivió fuera de Israel durante 36 años y, durante ese tiempo, estuvo lejos de sus padres, fue deficiente en estas dos mitzvot. Era vulnerable al ataque de Esav, porque éste tenía méritos en las áreas donde él era débil.

Que Esav haya sido fuerte precisamente en las áreas donde Yaakov era deficiente no fue un accidente. Hashem usó al enemigo de Yaakov como un medio para llamar su atención e impulsarlo a hacer teshuvá. Si no tenemos la motivación interna para crecer espiritualmente y mejorar las áreas de nuestra avodat Hashem, puede que Hashem despliegue la fuerza de nuestro enemigo, para revelar las áreas exactas en las que debemos crecer y darnos un empuje externo, para que confrontemos nuestras debilidades.

En la actualidad, como nación, podemos descubrir dónde estamos fallando si examinamos las fortalezas de los enemigos que Dios ha colocado frente a nosotros. En nuestro tiempo, tenemos dos enemigos principales con los que debemos luchar: el cristianismo y el islam. Cada uno personifica una fuerza que Hashem está utilizando para señalarnos dónde necesitamos mejorar.

Cada año, el mundo cristiano invierte miles de millones de dólares y cientos de miles de horas de trabajo, globalmente, haciendo misiones para convertir a judíos y a otros no cristianos. Son motivados por la idea de que, si sabes la verdad, tienes la obligación moral de invertir mucho dinero y esfuerzo para llegar a los ignorantes y a los no iluminados. La verdad no sólo es para el individuo, sino que Dios quiere que Su verdad sea esparcida por el mundo.

De una manera perversa, los musulmanes ejemplifican el rasgo del auto sacrificio. Operan de acuerdo al principio de que, si sabes la verdad, debes estar dispuesto a hacer lo que puedas para traerla al mundo, incluso si significa realizar el sacrificio máximo y dar tu vida por tus creencias. Hay verdades eternas por las que vale la pena morir.

Dios le está hablando al pueblo judío a través de nuestros dos enemigos principales. Nos incumbe tomarnos en serio estas enseñanzas: fortalecer nuestros esfuerzos para llegar al resto del pueblo judío y estar dispuestos a sacrificar todo para cumplir con la voluntad de Hashem.

Preparándose para encontrarse con el enemigo

Yaakov implementa, preparándose para su fatídico encuentro con Esav, tres estrategias diferentes.

Primero, esperando sobornar a Esav, envía mensajeros con un enorme regalo, que consistió de ganado y sirvientes. “He adquirido bueyes y burros, rebaño, sirvientes y sirvientas y lo envío para anunciar a mi señor, a fin de hallar gracia en tus ojos” (ibíd. 32:6)¹.

A continuación, Yaakov se prepara para una batalla con Esav, en caso que los regalos no lo calmen. “Dividió la gente que estaba con él, y el ganado y los camellos en dos campos. Porque dijo: ‘Si Esav viene a un campamento y lo ataca, el campamento restante sobrevivirá’” (ibíd. 8-9). Sobre las palabras “el campamento restante sobrevivirá”, Rashi explica: “En contra de la voluntad [de Esav], porque lucharé contra él”.

El tercer y último preparativo de Yaakov es rezarle a Hashem para que lo salve. “Luego Yaakov dijo: ‘Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Itzjak… rescátame, por favor, de las manos de mi hermano, de las manos de Esav, porque le temo…’” (ibíd. 10-12).

Obviamente, el orden de la triple estrategia de defensa de Yaakov no es casual. ¿por qué, entonces, dejó la plegaria para el final? Sabemos que el arma principal de los judíos es la plegaria: ha-kol, kol Yaakov, ‘la voz es la voz de Yaakov’ (ibíd. 27:22). ¿El hecho de rezarle a Hashem para que lo salve no debería ser acaso la primera y más importante preparación?

Regalos y armas

La Torá nos ofrece muchas enseñanzas importantes en los pasos que dio Yaakov y en el orden de los mismos.

En primer lugar, Yaakov le envió regalos a Esav, porque si se puede evitar una confrontación por medio de un soborno, se logra el mejor resultado posible con el menor costo. Si algunos regalos pueden comprar la paz y evitar un derramamiento de sangre, sin dudas son la ruta preferida.

Pero un regalo, por sí solo, es una estrategia muy peligrosa. Un soborno es efectivo sólo si el enemigo sabe que, detrás de la dulzura, hay un puño de acero. Esav debe saber que, si no funciona el intento de apaciguamiento, Yaakov está completamente comprometido a luchar y a hacer lo que sea necesario para proteger a su familia.

Los regalos que no están apoyados por una clara predisposición a la confrontación se vuelven una declaración de claudicación, alimentando la rebeldía en lugar de la paz. El enemigo olfatea la debilidad y, como resultado, su apetito sólo se agudiza.

Esa es una de las razones por las cuales los acuerdos de Oslo fueron un fracaso. Nuestros enemigos árabes advirtieron que el Estado de Israel estaba cansado de la guerra. El gobierno israelí estaba ofreciendo concesiones sin estar dispuesto a ir a la guerra, incluso si hubiera sido necesario. Como resultado, tierra por paz sólo trajo conflicto y una intensificación de la violencia. Los líderes árabes consideraron que nuestras concesiones eran una especie de rendición y, como resultado, se envalentonaron para endurecer su postura y atacar a Israel.

Plegaria: escape o responsabilidad

La decisión de Yaakov Avinu de hacer que la plegaria sea su tercer y final acto de preparación nos brinda una enseñanza crucial en la interacción entre plegaria y asumir responsabilidad.

La plegaria sólo es apropiada una vez que asumimos tanta responsabilidad como podemos. Sin asumir responsabilidad, podemos disfrazarnos de rectos y utilizar la plegaria como un escape a nuestras obligaciones. Esto contradice lo que Hashem quiere de nosotros.

Imagina encontrar una mariposa mientras lucha para salir de su capullo. Ves asombrado la metamorfosis que se desarrolla ante tus ojos y, por compasión, rompes el capullo para ayudar a liberar a la pobre mariposa. Crees que estás haciendo una bondad con la nueva mariposa, pero, en realidad, la estás dañando de manera irrevocable. Hashem hizo que la mariposa ejercite sus músculos para romper su capullo, porque por medio de ese esfuerzo obtiene la fortaleza necesaria para aletear y volar una vez que está afuera.

Dios quiere que ejercitemos nuestros músculos, que hagamos el esfuerzo necesario y aprendamos lo que significa ser responsables. Recurrir a la plegaria como un remedio inmediato que elude la responsabilidad es contrario al propósito general de Hashem para este mundo, porque nos roba la oportunidad de emularlo utilizando nuestro libre albedrío.

La plegaria nos recuerda que, a fin de cuentas, todo viene de Hashem. Pero no es apropiada hasta haber hecho nuestra parte y demostrado a Hashem que somos responsables y hacemos todo lo que podemos. Es por eso que Yaakov Avinu rezó sólo después de haber completado los otros dos pasos de preparación, y así también nosotros debemos asegurarnos de haber hecho nuestro mejor esfuerzo para ser responsables antes de apoyarnos en la plegaria para ser salvados.


Notas:

1 Ver Rambán en Bereshit 32:6