La traducción de las palabras en hebreo es uno de los problemas que causa más dificultades a la hora de entender algunos conceptos del judaísmo. Muchas de estas palabras no tienen definición precisa en español porque expresan ideas espirituales que no tienen paralelo en nuestra cultura latina.

Tal es el caso de las palabras "Tahará" y "Tumá", dos conceptos que reciben un tratamiento prominente en la parashá de esta semana.

Estas palabras son popularmente traducidas como "pureza" e "impureza".

En español, la palabra "puro" implica inocencia, algo perfectamente limpio, impecable, sin contaminación.

Una rápida verificación de la palabra "impuro" en el diccionario arrojará sinónimos tales como: contaminado, corrupto, viciado e inmundo.

Es por eso que mucha gente piensa que "Tamé", significa "espiritualmente impuro" o "sucio".

Esta idea equivocada, junto con la creencia de que "Tumá" se aplica sólo a la mujer y a la sexualidad, crea la impresión de que las mujeres son discriminadas en el judaísmo, y que la sexualidad es considerada algo "sucio".

Nada podría estar más lejos de la verdad.

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El Bien y el Mal, la Vida y la Muerte

El postulado central del judaísmo es que Dios es uno. Absolutamente indivisible. No hay fuerza que exista independiente de él.

La lucha del hombre en este mundo – el ejercicio de su libre albedrío – es elegir, ya sea avanzar en dirección a Dios y a la verdad, o alejarse de Dios en dirección a la ilusión, a la nada.

Nosotros denominamos estas opciones "bien" y "mal". Cuando el hombre toma una decisión que lo acerca Dios, está eligiendo el "bien". Cuando toma una decisión que lo aleja de Dios, está eligiendo el "mal" (ver Maimónides, "Guía de los Perplejos" 3:23).

El mal no es una realidad intrínseca. Es sólo la ausencia del bien, es la ausencia de la manifestación abierta de Dios. Ahora bien, la existencia de Dios puede ser clara y abierta para nosotros, o puede estar oculta.

La presencia abierta de Dios es lo que llamamos "Tahará". El estado de ocultamiento de Dios es lo que llamamos "Tumá".

En otras palabras, "Tumá"es realmente un vacío de "Tahará".

El estado de "Tumá" puede recaer sobre hombres, mujeres y animales. Cuando la presencia abierta de Dios – es decir, el alma – abandona el cuerpo, éste se convierte en "Tamé".

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Fuentes de Tumá

Volvamos al concepto en español de " "Tumá" enunciado como "espiritualmente impuro" o "sucio".

¿Qué pensarías tú que es más "espiritualmente impuro", el cuerpo de un perro muerto o el de un ser humano muerto?

La mayoría de la gente pensaría que el cuerpo de un perro muerto contiene más impureza espiritual que el cuerpo de un ser humano, ya que el perro es una forma de vida inferior.

Pero en realidad, el cadáver de un ser humano contiene un grado de "Tumá" mucho mayor.

Cuando el ser humano está vivo y posee un alma – que es la manifestación abierta de la presencia de Dios – entonces tiene una condición de "Tahará" muchísimo mayor. La manifestación de la presencia divina dentro de un ser humano es superior a la de un animal. Por lo tanto, cuando el alma de un ser humano sale, deja un vacío de "Tahará" mucho más grande, es decir, una "Tumá" mucho más fuerte que la de un animal.

A continuación en los niveles de "Tumá" está una Yoledet: una mujer que da a luz (Vayikrá 12:2). La razón por la cual ella es "Tamé" es porque cuando da a luz, en ese mismo instante, se genera un cierto grado de vacío espiritual por la partida de la vida adicional que llevaba dentro – es decir, su bebé.

Es interesante que cuando una mujer da a luz a una niña, su estado de "Tumá" es el doble que cuando da a luz a un varón (Levítico 12:5). Esto se debe a que la presencia de una niña dentro de ella le otorga un estado mayor de ,i>"Tahará". Lo femenino representa el poder de dar vida, una condición que es la manifestación abierta de la presencia divina, y por lo tanto posee un mayor nivel de "Tahará". El nacimiento de una niña crea entonces un mayor vacío espiritual. Por consiguiente, la mujer es "Tamé" por un período de tiempo más largo.

Susurro de la Muerte

El siguiente grado de "Tumá" es la pérdida de " vida potencial". Esta "Tumá" afecta tanto a hombres como a mujeres.

Después de tener relaciones maritales, los hombres ingresan en un estado de " "Tumá", debido a la pérdida de "bloques constructores" de vida que había dentro de ellos (Levítico 15:16). Y las mujeres incurren en este estado de "Tumá" cuando menstrúan, debido a la pérdida de una vida potencial que había dentro de ellas (Levítico 15:19).

El Talmud llama a esto un "susurro de la muerte."

Después de todo lo que hemos visto podemos entender que "Tumá" no es una descripción de inferioridad espiritual, impureza o suciedad. Más bien, describe una pérdida de vida.

Espero que esto ayude a aclarar algunas nociones erradas.

(Basado en "Eye of the Needle" por Yitzhak Coopersmith)

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons