Un hombre difunde un rumor acerca de otro. Más tarde se arrepiente y le pregunta a un rabino cómo enmendar su error. "Ve a la tienda y compra una bolsa de semillas", responde el rabino, "después ve a un gran campo abierto y esparce las semillas en el viento. Haz lo que te digo y vuelve dentro de una semana".

El hombre hizo lo que le ordenó el rabino, y volvió a la semana siguiente para saber qué hacer a continuación. "Ahora", dijo el rabino, "vuelve al campo y recoge todas las semillas".

"Pero", protestó el hombre, "¡las semillas ya se han esparcido por todo el mundo! ¡Nunca las encontraré a todas, y muchas incluso ya han echado raíces!"

"Exactamente", explicó el rabino. "Ahora puedes entender que cuando hablamos mal sobre otra persona el efecto es muy grande, y se esparce por todo el mundo. Y es un daño que nunca se puede deshacer totalmente".

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De todas las secciones de la Torá, una de las más difíciles de entender es la parashá de esta semana, que habla acerca de Tzarat, una enfermedad de la piel comúnmente mal traducida como "lepra".

En realidad, Tzaratt es una manifestación física de una deficiencia espiritual. El Talmud (Arajin 16) dice que Tzarat se produce específicamente como una consecuencia de "Lashon Hará" – el hablar negativamente sobre otra persona. Por ejemplo, vemos que cuando Miriam, la hermana de Moisés, habló Lashon Hará, contrajo Tzarat (Números, capítulo 12).

¿Cuál es la relación entre hablar mal – acerca de otra persona – y contraer esta enfermedad de la piel?

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Construir o Destruir

La palabra es la herramienta de la creación. A través de ella podemos construir a una persona y al mundo. Podemos alabar, alentar y dar confianza. Al hacer que otra persona se sienta importante, estamos construyéndola, es como si dijéramos, "tu existencia es necesaria". Esto da vida y reafirma la autoestima.

Uno de los grandes rabinos de la generación pasada, el rabino Shlomo Freifeld zt''l, era conocido por haber acercado a su vecino de vuelta a la observancia de la Torá, simplemente preocupándose por decirle "buenos días".

Por otra parte, la palabra también puede usarse para destruir. Palabras como "eres un inútil", abaten la autoestima de una persona. Como dice el rey Salomón: "La vida y la muerte están en manos de la lengua" (Proverbios 18:21). El Talmud (Arajin 15b) explica que el discurso negativo es incluso peor que una espada – puesto que mata a muchas personas, incluso a una gran distancia.

Más allá del daño personal, todos hemos visto como el poder de un chisme – o de un rumor malintencionado – destruye relaciones, familias, e incluso comunidades enteras.

Por supuesto, así como la Torá nos prohíbe hablar Lashon Hará, así también nos prohíbe escucharlo. (Lo cual tiene mucho sentido – ya que si yo no puedo escuchar Lashon Hará, ¡entonces tú no puedes hablarlo!). Al escuchar palabras negativas sólo alimentamos nuestro lado negativo y nos hacemos insensibles al efecto que tienen sobre los demás.

A partir de esto, podemos entender una sección de la parashá de esta semana, Levítico 13:45-46. La Torá dice que cuando a alguien se le diagnosticaba Tzarat, tenía que salir de los límites de la ciudad y gritar "¡estoy contaminado!", a cualquier persona que se le acercara. El castigo es medida por medida: si promueves la división entre los demás, entonces también sufrirás la división al separarte de la comunidad.

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Límites de Lashon Hará

Mucha gente comete el error de pensar que la prohibición de la Torá acerca de hablar negativamente se limita sólo a decir falsedades y mentiras. Pero esto no es así. El mentir se define como una prohibición distinta, expresada en el libro de Shemot (Éxodo 20:13, 23:7).

Lashon Hará mientras tanto, es la prohibición de decir cualquier cosa negativa o peyorativa acerca de otra persona – ¡aún cuando sea verdad!

A menudo, Lashon Hará se esconde detrás de las racionalizaciones. La verdad es que ni siquiera importa si las palabras se hablan implícitamente. Si el mensaje puede ser interpretado negativamente, entonces se trata de una violación de Lashon Hará.

Debes ser consciente de las potenciales situaciones de Lashon Hará y detenerlas antes de tiempo. Por ejemplo, las reuniones sociales están particularmente plagadas de chismes: "Ah, supiste de fulano tal y tal ..."

El Talmud dice que el cuerpo humano fue construido para ayudar a que la persona se abstenga de hablar Lashon Hará. Los dientes y los labios sirven como "puertas" para regular lo que sale de nuestra boca, mientras que la lengua se encuentra en una posición horizontal de descanso. Además, si bien los seres humanos tienen dos ojos, dos oídos y dos fosas nasales – sólo tenemos una boca para recordarnos que debemos minimizar la charla. Y dice también el Talmud, ¿con qué finalidad creó Dios los lóbulos de las orejas? Por si nos encontramos en una situación en la que se habla Lashon Hará, ¡podamos convenientemente doblarlos hacia arriba como tapones para los oídos!

Para que tomemos conciencia, aquí hay algunas formas de Lashon Hará que comúnmente utilizamos:

1. "¡Pero si es verdad!"
2. "¡Pero yo ni siquiera mencioné su nombre!"
3. "A mi no me importaría si alguien dice lo mismo acerca de mí"
4. "De todas maneras, ¡todo el mundo ya lo sabe!"
5. "A él no le importaría"
6. "Yo se lo diría incluso en su cara"
7. "¡Sólo estaba bromeando!"
8. "Otra vez lo mismo..."
9. (No decir nada... pero demostrar algo con un gesto)
10. "La gente de esa ciudad es tan..."
11. "¡Lo digo por una buena razón!"
12. "Esto que voy a decir puede ser Lashon Hará, pero..."
13. "Vamos, puedes decírmelo..."

Todos estos ejemplos entran en la categoría de Lashon Hará.

Sin embargo, existe una excepción a esta regla. Podemos hablar o escuchar información negativa sólo si estamos absolutamente seguros de que es con el propósito constructivo de prevenir daños a futuro. Pero antes de seguir adelante y utilizar esta excepción, asegúrese de aplicar las siguientes condiciones:

  • La información debe ser objetivamente verdadera, no una cuestión de gusto o de opinión.
  • Debe ser información de primera mano, no de otra fuente.
  • En primer lugar, la persona implicada debe tener la oportunidad de responder a las acusaciones.
  • No puede existir ningún motivo ulterior o beneficio personal.
  • Uno debe evitar mencionar nombres siempre que sea posible.

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¿Por qué la Gente Habla Lashon Hará?

¿Qué motiva a una persona a hablar mal de otra?

¡Es un problema de baja autoestima! Cuando una persona tiene baja autoestima, tiene dos opciones, 1) hacer el esfuerzo de auto-construirse, de levantarse a si misma (¡y esto requiere de mucho trabajo!), o, 2) Bajar a los demás. El razonamiento es muy simple, si puedo bajar a los demás, entonces ¡yo no me veo tan mal en comparación a ellos! Pero ese es el camino fácil, la "subida rápida". ¿Acaso es ese el tipo de persona que quieres ser?

Los medios de comunicación han construido un imperio en torno a derribar personas importantes - estrellas de cine, políticos y líderes económicos. Para las personas del promedio que se ven a sí mismas languidecer en la mediocridad, ¡ver el éxito de los demás es una fuente de agravamiento! Así que, ¡derríbalos y problema resuelto!

Esto puede explicar también algunas de las bases del antisemitismo. La nación que se mantiene en un estándar más alto de santidad y moralidad es un constante recordatorio del verdadero potencial humano. ¿Por qué el mundo señala ansiosamente cada error que comete Israel? Ya que al eliminar el respeto por ese estándar superior, la obligación de esforzarse para alcanzar ese nivel también desaparece.

El primer paso para evitar Lashon Hará es reconocer nuestras propias faltas y comprometernos a mejorarlas. Cuando acepto que 'yo' soy el responsable de mis insuficiencias, entonces, asimismo seré menos crítico y más tolerante con los demás.

Si sientes que tu autoestima o la de alguien más esta pasando por un mal momento, intenta concentrarte en las virtudes y no en los defectos. Eso te ayudara a salir de la negatividad.

La Torá dice: Si te sientes mal, no elijas la salida fácil. ¡Trabaja duro y mejórate a ti mismo!

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Juzgar a los Demás Favorablemente

Entonces, ¿qué pasa si escuchamos inadvertidamente Lashon Hará? El Talmud dice que no debemos aceptar que es verdad automáticamente. Al contrario, la regla es "inocente hasta que se demuestre su culpabilidad".

Existe una historia famosa sobre un gran sabio talmúdico, el Rashash (rabino Shmuel Shtrashun, siglo 19, Vilna), que poseía un fondo para prestar dinero a los pobres. Un día, mientras el rabino estudiaba Talmud, el sastre de la ciudad llegó a cancelar una deuda de 10000 rublos. El rabino estaba tan concentrado en su aprendizaje, que puso el dinero entre las páginas del libro y se olvidó de él.

Una semana después, el rabino estaba revisando su libro de contabilidad y observó que la deuda de 10000 rublos no había sido cancelada. Así que llamó al sastre y le pidió que pagara. "Pero ya pagué la semana pasada", dijo el sastre. "Está bien", dijo el rabino, "¿pero entonces dónde está el recibo?". El rabino realmente no recordaba haber recibido el dinero de vuelta. "Usted estaba estudiando y yo no quise molestarlo", respondió el sastre.

Muy rápidamente se divulgó que el sastre y el rabino estaban involucrados en una disputa financiera. "¿¡Como se atreve este hombre a enfrentar su palabra contra la palabra del rabino!?" Comentaban todos. La reputación del sastre se arruinó por completo, y fue rechazado por la comunidad.

Aproximadamente un año después, el rabino revisaba una sección del Talmud y encontró un sobre que contenía 10000 rublos. ¡Entonces él se dio cuenta de lo que había ocurrido! Inmediatamente llamó al sastre y se disculpó. "Pero su disculpa no me ayuda en nada", dijo el sastre tristemente. "¡Mi reputación está arruinada para siempre!"

"No te preocupes", dijo el rabino. "Haré un anuncio público en la sinagoga, para que todos sepan que cometí un error".

"Pero eso no ayuda", dijo el sastre. "Ellos pensarán que usted lo está diciendo sólo porque siente lástima por mí".

El rabino pensó durante largo tiempo hasta que llegó a una solución. "Usted tiene una hija y yo tengo un hijo", dijo. "Arreglemos para que ellos se casen. De este modo, todo el mundo sabrá que usted es absolutamente confiable, porque de otra manera yo nunca habría aceptado esta unión". Y con eso, el daño fue reparado.

Pero no es siempre tan fácil...

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La Palabra y el Proceso de la Redención

El Talmud se pregunta: ¿Por qué el Sagrado Templo fue destruido? ¡Porque la gente hablaba Lashon Hará! Así, dice el Jafetz Jaim (codificador del siglo 20 de las leyes de Lashon Hará), abstenerse de hablar negativamente acerca de los demás es la medida más eficaz para revertir el daño y ¡lograr la redención!

No hay mejor momento que hoy para llevar a cabo este desafío. Nos encontramos en los tiempos de la redención. En Pesaj celebramos nuestro surgimiento de la esclavitud hacia la libertad. También en esta época del año contamos el omer, el camino hacia la recepción de la Torá en el Monte Sinai. Ahora es el momento de romper el disentimiento y la división que atacan a nuestro pueblo.

Dos rabinos en Jerusalem han escrito guías muy accesibles, definiendo los parámetros de Lashon Hará. Ambos textos son excelentes fuentes para un estudio más en profundidad: "Guarda tu Lengua" por el rabino Zelig Pliskin, y "Jafetz Jaim - Una Lección al Día" por el rabino Yitzchak Berkowitz. Además, en muchas ciudades se ofrecen clases que se ocupan de Lashon Hará.

Imagínate cómo cambiaría el mundo... ¡Si toda la humanidad se sumara a esta causa!

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons