Esta semana la parashá comienza con la trágica muerte de los dos hijos de Aarón, Nadav y Avihu.

La Torá dice que "un fuego los consumió" (Levítico 10:2), y luego dice que ellos fueron removidos del campamento con sus ropas aún intactas (10:5). ¿Pero cómo puede ser que sus ropas sobrevivieron a un fuego que los mató? Rashi explica: Fueron electrocutados por dos relámpagos que fueron disparados desde el Kodesh HaKodashim (el lugar más sagrado del Tabernáculo) y se dividieron a través de sus fosas nasales.

Para haber sufrido este duro castigo, deben haber hecho algo realmente terrible. ¿Pero qué fue lo que hicieron?

Después de esperar durante meses la inauguración del Tabernáculo, Nadav y Avihu estaban tan ansiosos de acercarse a Dios que tomaron potes con incienso y precipitadamente entraron en el Kodesh HaKodashim.

El problema es que el Kodesh HaKodashim es un ambiente que sólo tolera la entrada durante un día del año – Iom Kipur, y sólo una persona tiene permitido entrar – el Cohen Gadol (Sumo Sacerdote). Nadav y Avihu habían entrado en el centro espiritual sagrado del Tabernáculo, un entorno para el cual no estaban preparados – y se vaporizaron.

La Torá llama a Nadav y Avihu "los cercanos a Mí" (Levítico 10:3). Ellos tenían intenciones positivas – de acercarse, de unir, de conectar. Y por supuesto que Dios quiere proximidad. Pero hay límites apropiados. Nadav y Avihu cruzaron el límite... y sufrieron las consecuencias.

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Por el Bien de los Demás

Este incidente nos enseña la necesidad de establecer límites en nuestras propias relaciones. Porque hay una línea muy fina separando entre el deseo de acercarse y una conducta poco sana.

El Talmud, de manera intrigante, hace la siguiente declaración: "Si bien el ternero desea beber, la madre desea alimentarlo aún más". La explicación simple es que, por supuesto, el ternero tiene hambre y necesita comer, pero más aún, la madre está llena de leche, y necesita sacarla de su organismo.

El Rab Simja Wasserman dice que esta enseñanza debe ser entendida de otra manera. Porque si la única preocupación de la madre es deshacerse de su leche, entonces saldría en un gran chorro. Y vemos en cambio que la leche sale precisamente en la proporción correcta para satisfacer las necesidades específicas del ternero. Entonces, cuando el Talmud dice: "Si bien el ternero desea beber, la madre desea alimentarlo aún más", se refiere a que incluso más que los deseos de comer del ternero, la madre desea que él coma – no por el bien de ella, sino porque ¡eso es lo mejor para el ternero!

De eso se trata una buena relación: estar cerca, dar, preocuparse por el otro. Pero no de manera exagerada, o sofocando. Los cabalistas explican esto utilizando una metáfora: Si mi vela está encendida, y otra vela no lo está, entonces es bondadoso utilizar mi vela para encender la otra. Pero entonces, una vez que la otra vela está encendida, la verdadera bondad es echarse para atrás, retirar mi vela y dejar que la otra vela arda por su propia cuenta.

El papel de los padres (o de cualquier otro tipo de educación) es hacer que el estudiante alcance un nivel de independencia. Así, Maimónides escribe que el nivel más alto de caridad es ayudar al otro a crear una independencia financiera – a través de un regalo, un préstamo o un puesto de trabajo.

Una relación de dependencia es poco saludable; es "demasiado cerca".

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Política de Puertas Abiertas

El Talmud (Avot 5:13) describe diferentes personas a partir de la manera en que comparten sus posesiones. Un tipo de persona tiene una política totalmente abierta con los demás, diciendo "Lo que es mío es tuyo, y lo que es tuyo es mío".

El Talmud dice que esta persona es ignorante. ¿Por qué? Debido a que este comportamiento es caótico. Tuyo, mío. Al final nadie tiene absolutamente nada.

Digamos que una persona quiere hacer de su casa una "casa abierta", donde cualquier persona puede entrar y salir libremente. ¿Suena bien? No realmente, porque esa persona ya no tiene ninguna base para poder dar. Cuando alguien te invita, entonces tiene sentido, pero en este caso en que cualquier persona puede entrar y salir, en realidad su casa ya no es su casa, ¡y yo no soy verdaderamente un invitado!

No hay distancia, no hay límites entre las personas. La verdad no es sorprendente que el comunismo haya fracasado.

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Compartiendo una Parte

Al describir el pacto de Dios con el pueblo judío, la Torá utiliza la expresión "Karet Brit" (véase Éxodo 34:10, Deuteronomio 29:13). El sentido literal de la expresión es – "cortar un pacto" – lo cual es una contradicción. "Cortar" implica una separación, ¡mientras que "pacto" implica unión!

El Maharal explica que para acercarte a alguien no debes renunciar a todo, sino que más bien debes "cortar" una parte especial de ti, y compartirla con la otra persona. De esta forma, siempre querrás estar cerca de esa persona, porque ahora comparten esa íntima parte de ti. Sin embargo, al mismo tiempo puedes preservar tu propia individualidad.

Todo es una cuestión de saber dónde establecer los límites. Si establecemos los límites sabiamente, podemos lograr una cercanía adecuada con todo el mundo. Puede ser que estimemos apropiado hablar con un colega acerca de finanzas personales, hablar con el rabino acerca de religión, y con un vecino acerca de política. Pero establecer una cercanía sin restricciones con todo el mundo es la receta para el desastre personal.

Esto se aplica también a la intimidad física. Debemos establecer límites de manera clara y objetiva, de manera que en un momento de pasión no crucemos una frontera poco sana. Esta es una razón por la cual la Torá habla en contra de la promiscuidad, o incluso contra el contacto físico entre los miembros del sexo opuesto. Porque si tengo contacto físico con el sexo opuesto, entonces ¡¿qué queda para mi pareja?!

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La Prueba Judía

Antes de que Dios entregara la Torá en el Monte Sinai, Él, ordenó a Moisés establecer un límite alrededor del monte, para que la gente no se acercara demasiado. Esta instrucción es tan importante que se repite en Éxodo 19:12, 19:21 y 19:24.

"Acercarse demasiado" ha sido una prueba constante para los judíos a través de toda la historia. Tenemos deseos de llegar a los demás, de arreglar el mundo, de traer la paz y de dar paso a la era Mesiánica. Debido a esta intensidad, a veces actuamos con la mejor intención, pero en la dirección equivocada.

El éxito en la vida depende de saber en dónde estamos y hasta dónde podemos llegar. Nuestras fuerzas internas tienen que ser aprovechadas en la medida adecuada, en el lugar adecuado y en el tiempo adecuado. Quizás esta es la razón por la cual Jerusalem – el lugar más sagrado para los judíos – es una ciudad "amurallada".

El error fatal de Nadav y Avihu fue ignorar esto.

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons