Un hombre judío naufraga en una isla desierta. Después de 10 años finalmente es rescatado por un barco que pasaba por el lugar. Cuando los rescatadores desembarcan en la isla, se sorprenden al ver que el hombre ha construido toda una civilización: un campo de golf, un restaurante y dos sinagogas.

"Pero usted está solo en la isla", preguntaron, "¿por qué construyó dos sinagogas?"

"Porque", contestó el hombre, señalando a los edificios, "esa es la sinagoga a la que yo voy, ¡y esa es a la que yo no voy!".

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Koraj - ¿Por qué es tan malo?

En la parashá de esta semana, surge una terrible controversia dentro del Pueblo Judío. Un hombre llamado Koraj acusa a Moisés de corrupción. Koraj entonces recluta 250 hombres y organiza una rebelión. Al final, la tierra se abre y se traga vivo a Koraj y a sus seguidores.

Pero, ¿por qué un castigo tan terrible? El judaísmo considera que la disputa es uno de los pecados más graves. ¿Por qué? Porque la división contradice la unidad esencial de Dios. Una flor tiene una forma perfecta y simétrica, el ecosistema funciona armónicamente, los colores de una puesta de sol se mezclan perfectamente. La pelea – con su tensión, alegaciones e incriminaciones – socava la armonía de la creación. (Bamidbar Midrash Rabba 11:7)

En hebreo, la palabra para la paz, shalom, se deriva de la raíz shalem, que significa 'todo' o 'completo'. La paz no es simplemente la ausencia de guerra. La paz es una relación cooperativa, simbiótica, en donde ambas partes se preocupan una de la otra, se asisten mutuamente, y en definitiva se completan.

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Cómo evitar la disputa

Todos nos hemos enfrentado a una confrontación. Puede ser una disputa de negocios, o simplemente maniobrando para lograr una buena posición en una luz roja.

Entonces, ¿qué debemos hacer? La forma más segura e inmediata de evitar cualquier tipo de conflicto es negarse a participar. Recuerda: Se necesitan dos para discutir.

En nuestra parashá, Moisés pide reunirse con los provocadores Datan y Aviram. Moisés ansiosamente persigue la paz a pesar de que esto significa arriesgarse a sufrir una humillación personal (ver Números 16:8,12).

El Talmud (Avot 1:12) describe a Aarón como un experto en la búsqueda de la paz. Si Aarón veía a dos personas discutiendo, él le decía a cada uno de ellos por separado que la otra parte finalmente había admitido su error y que quería hacer las paces. De esta forma, cada una de las partes no perdía su dignidad, lo que permitía poner fin a la controversia. ¡Cuántas disfunciones familiares podrían evitarse con este pequeño consejo!

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Un argumento bien intencionado

El tema de la "paz" es muy popular en estos días. Escuchamos a todos hablar de la paz en el hogar, la paz con los árabes, la paz en los barrios pobres de la ciudad.

La paz es quizás el tema más central en el judaísmo. Las palabras del rey David (Salmos 133:1), "Que bueno y placentero es para los hermanos sentarse juntos en paz", son quizás la canción más popular en hebreo. La oración de la

Pero si la paz es un valor tan esencial en el judaísmo, ¡¿por qué los judíos discuten constantemente?!

La pelea no debe confundirse con la discusión bien intencionada. Cualquier estudiante de Talmud sabe que las escuelas de Hilel y Shamai estaban siempre discutiendo. Sin embargo, su respeto mutuo creció porque sabían que las disputas eran con el propósito de alcanzar un entendimiento común. De hecho, el Talmud (Ievamot 14b) nos informa que los hijos de Hilel y Shamai intencionalmente se casaban entre sí para demostrar que estaban en paz.

El Talmud dice: "Así como no hay dos rostros exactamente iguales, del mismo modo no hay dos opiniones exactamente iguales". El rabino Shlomo Eiger explica esto en términos de relaciones humanas pacíficas: El hecho de que otras personas tengan distintos rasgos faciales no me molesta en lo más mínimo. De hecho, me alegro de que esto sea así, ¡ya que esto preserva mi individualidad! Y así también, debo apreciar la perspectiva única que los demás aportan a mi vida.

El Talmud (Avot 5:20) se refiere a una discusión bien intencionada como las discusiones que existían entre Hilel y Shamai. Y se refiere a una discusión mal intencionada como la de Koraj, y sus seguidores, que trató de manipular a otros en su propia lucha egoísta por el poder.

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Buscando la verdad

El judaísmo no tiene nada en contra de las discusiones, si es que son en nombre de la verdad. De hecho, los contendientes sinceros finalmente desarrollan amor el uno por el otro. Lo más sorprendente acerca de una ieshivá es que los compañeros de estudio ¡siempre están gritándose mutuamente!, sin embargo, no hay falta de amor.

El Talmud relata una historia sobre el gran erudito Rabi Iojanán y su compañero de estudio Reish Lakish. Los dos estudiaron juntos durante muchos años, hasta que un día Reish Lakish se enfermó y murió. Rabi Iojanán estaba totalmente devastado por la pérdida. Sus estudiantes trataron de consolarlo, diciéndole "No te preocupes, Rabi. Nosotros encontraremos un nuevo compañero de estudio para usted – será el hombre más brillante de toda la ciudad".

Unas semanas más tarde, Rabi Iojanán fue visto caminando por la calle totalmente deprimido. "Rabi", dijeron sus alumnos. "¿Cuál es el problema?, le conseguimos un brillante compañero estudio. ¿Por qué está tan triste?"

Rabi Iojanán les dijo: "Este hombre es realmente un erudito. De hecho, él es tan brillante que puede demostrar de 24 maneras distintas que lo que yo estoy diciendo es correcto. Pero cuando estudiaba con Reish Lakish, él traía 24 pruebas para demostrar que lo que yo decía estaba mal. ¡Y eso es lo que yo he perdido! El objetivo del estudio no es simplemente encontrar a alguien que esté de acuerdo conmigo. Yo quiero que me critiquen, que me pregunten, y que me demuestren que estoy equivocado. De eso se trata el estudio de Torá".

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Israel hoy

La parashá de esta semana establece claramente: "No seas como Koraj" (Números 17:5) – el Talmud (Sanedrín 110a) explica que esto se refiere a la prohibición de pelear.

El odio, los celos y la lucha interna, por desgracia, no son cosas nuevas para nuestro pueblo. El Talmud (Ioma 9b) dice que el odio infundado entre los judíos fue lo que provocó la destrucción del Templo de Jerusalem. El templo ha permanecido en ruinas durante 2.000 años.

Sólo a través del amor incondicional será reconstruido.

Mucho se ha hablado últimamente acerca de las disputas internas entre los judíos en Israel. Pero, ¿podemos poner fin a estas disputas? Quizás no. Pero podemos vivir con estas disputas siempre y cuando tengamos clara una regla fundamental: "Toda persona merece un profundo respeto, independientemente de sus creencias y de su nivel de observancia".

Yo puedo tener diferencias y estar en desacuerdo con otros judíos sobre diversos temas. Así también puedo tener diferencias y estar en desacuerdo con mi esposa sobre diversos temas. Pero así como yo nunca consideraría la posibilidad de alejarme de mi esposa en base a nuestros desacuerdos, así, tampoco consideraría la posibilidad de distanciarme de otros judíos en base a nuestras diferencias.

En Israel – donde el tema de la unidad del pueblo judío es más importante – se está haciendo un gran trabajo para resolver el problema. Organizaciones como 'Gesher' y 'Common Denominator' llevan a cabo programas para reunir a los grupos divergentes – Kibutzniks con colonos, o seculares con religiosos – para ayudarles a descubrir que lo que nos une es, en última instancia, mayor que lo que nos separa.

Qué apropiado que el nombre de la ciudad de Jerusalem sea en realidad una contracción de dos palabras - Yeru-Shalem - "la paz será vista". Que el Todopoderoso nos bendiga con la paciencia y la sensibilidad necesaria para evitar argumentos destructivos y conceder el debido respeto a nuestro prójimo.

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons