"Quienquiera que posea los tres rasgos siguientes forma parte de los discípulos de nuestro patriarca Abraham; y quienquiera que posea tres rasgos distintos forma parte de los discípulos del malvado Bilam. Aquéllos que poseen un buen ojo, un espíritu humilde y un alma dócil forman parte de los discípulos de nuestro patriarca Abraham. Aquéllos que poseen un ojo malvado, un espíritu arrogante y un alma codiciosa forman parte de los discípulos del malvado Bilam". (Talmud, Pirkei Avot 5:22)

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En la parashá de esta semana, el Pueblo Judío atraviesa el territorio de Moab. Balak, el Rey de Moab, quiere hacer la guerra contra los judíos, pero se da cuenta de que atacarlos físicamente no sirve de nada. La supervivencia judía se rige por leyes espirituales, y por lo tanto, el único método para derrotarlos es con poderes espirituales. De esta manera, el rey Balak contrata al maestro espiritual más importante del mundo no-judío, un hombre llamado Bilam, para librar una guerra metafísica contra el Pueblo Judío.

¿Quién fue Bilam? ¿Y qué lo distingue de un hombre como Abraham que utilizó sus poderes para el bien de la humanidad? El Talmud identifica tres rasgos fundamentales; a continuación examinaremos uno por uno.

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Un Buen Ojo Versus un Ojo Malvado

Alguien que posee un "buen ojo" se alegra sinceramente por el éxito de los demás, mientras que alguien con un "ojo malvado" envidia el éxito de los demás.

En Génesis 18:2, Abraham se apresura para atender a tres nómadas extraños como parte de su constante lucha por acercar a otros a Dios. En contraste con Abraham, Bilam era un asesino a sueldo contratado para generar malas vibraciones espirituales contra los judíos. Bilam podría haber elegido "bendecir a Moab"; en lugar de esto elige el camino de maldecir a los judíos.

Podemos descubrir si la gente tiene un "buen ojo" o un "ojo malvado" al ver como reaccionan frente a una buena noticia de otra persona. Por ejemplo, si pasas en tu flamante auto nuevo, ¿acaso los demás bailarán alrededor de tu auto cantando "Mazel Tov"?, ¿o acaso harán una mueca, se sorprenderán, y rudamente exclamaran "mmm, sí, muy lindo"?

Aquí en Israel, tengo mi propio método de determinación. Cada vez que uno de los estudiantes de la ieshivá se compromete, se hace el anuncio y se hace una celebración. Por supuesto, es fácil para un estudiante casado celebrar el compromiso de otro. Pero yo siempre me fijo en los estudiantes solteros que están ansiosos por casarse. La forma en que reaccionan frente al compromiso de un compañero es una verdadera prueba para su "ojo".

En la práctica, debemos tener cuidado de no alardear acerca de nuestros éxitos personales – ya se trate de riqueza, de los hijos o de la buena fortuna en general. Porque la triste realidad es que la mayoría de las personas son celosas, y con el fin de sentirse bien, desearan secretamente que perdamos lo que tenemos. Esto no significa que debamos ser paranoicos o que debemos vivir recluidos. Pero sí es bueno ser modestos y discretos, y ser selectivos con respecto a con quien compartir información personal. Ostentar, simplemente es una invitación para el "mal de ojo".

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Humildad Versus Arrogancia

El siguiente rasgo que distingue a Abraham de Bilam es "la humildad frente a la arrogancia". Tal como dijimos en la parashá Bamidbar, la definición de "humildad" es conocer nuestro lugar en relación a los demás – y particularmente en relación a Dios. Abraham personificaba la humildad, porque su misión en la vida era enseñar que todo poder emana directamente de Dios.

Bilam, por su parte, siguió adelante y maldijo los judíos a pesar de que Dios se opuso claramente (Números 22:12). Él vio a Dios como una deidad que podía ser aplacada – o evitada por completo.

Esto se relaciona con nuestra propia observancia. Cuando nos topamos con una mitzvá - ya sea dar caridad, limpiar antes de Pesaj, o asistir a la sinagoga – ¿lo vemos como una obligación de la cual debemos deshacernos o como una oportunidad para acercarnos?

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Alma Dócil Versus Alma Codiciosa

El tercer rasgo es "un alma dócil versus un alma codiciosa". Cuando Abraham viajó a la Tierra de Israel – una metáfora de su viaje espiritual –estuvo dispuesto a rechazar los lujos a cambio de una vida de principios y de valores. Incluso estuvo dispuesto a ser arrojado en un horno ardiente, en lugar de abandonar su integridad moral.

Bilam, en cambio, fue motivado únicamente por la búsqueda de riquezas. De hecho, el Midrash cuenta que él inventó el concepto de los casinos y los burdeles. Él era un agente libre, un mercenario. El propio nombre Bilam es una contracción de las palabras "Bi-lo Am", que significa "sin nación". Su lealtad estaba dictada por quien ofrecía más dinero.

En la práctica, a menudo es difícil descifrar las verdaderas intenciones de alguien. ¿Acaso están motivadas por ayudar a la humanidad? ¿o son egoístas y destructivas? ¿Cómo discernir?

La respuesta se encuentra en nuestra fuente original, en Pirkei Avot, que distingue entre los estudiantes de Abraham y los estudiantes de Bilam. ¿Por qué hablar de "estudiantes"? ¿por qué no simplemente distinguir entre Abraham y Bilam?

La respuesta es que la expresión más auténtica del carácter de una persona es a través de los estudiantes que produce. Por esta razón el judaísmo dice que cuando elegimos un rabino, el carácter es más importante que la erudición. Maimónides, en su obra maestra "Mishne Torá", expresa esto haciendo una lista de las leyes de carácter y comportamiento ("Hiljot Deot") ANTES de las leyes del estudio de Torá. Uno puede ser talentoso, sabio, etc., y terminar de todas formas como Bilam, si es que no trabaja para desarrollar un buen carácter.

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Preparando la Montura del Burro

Todavía hay un ejemplo más acerca de la diferencia entre Abraham y Bilam. La Torá nos informa que cada uno de ellos "se levantó temprano en la mañana y cargó su burro". (Abraham en Génesis 22:3, y Bilam en Números 22:21). En hebreo, la palabra para "cargar" (iajvosh) está estrechamente relacionada con el verbo "conquistar". Y la palabra "burro" (jamor) coincide con la palabra "materialidad" (comer).

La interpretación es la siguiente: Cuando Abraham "cargó su burro", conquistó sus impulsos físicos en el servicio de Dios. Por lo tanto, cuando Abraham fue a recibir la profecía en el Monte Moriá, dejó atrás su burro (Génesis 22:5), diciendo de esta manera: "Yo soy libre de las garras del deseo".

Esto contrasta con Bilam, que se levantó temprano en la mañana para planificar la caída de otro pueblo como parte de su búsqueda de riquezas y gloria personal. En el caso de Bilam es el propio burro quien obtiene la profecía (Números 22:25), demostrando que el burro está en un nivel más alto que ¡el propio Bilam! No es de extrañar que Dios prediga la caída de Bilam con las palabras: "Abraham, el antepasado de ellos, ya te ha precedido a ti". (Talmud, Sanedrín 102b)

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Justicia Poética

Es alentador observar que en el análisis final, todo funciona para el bien. En Números 24:5, cuando Bilam intenta maldecir a los judíos, lo que surge es una hermosa bendición: "Cuán buenas son tus tiendas, oh Iaacov, tus moradas Israel". Estas son las primeras palabras que un judío pronuncia cada mañana al entrar en la sinagoga a rezar. Durante 3000 años, los judíos han utilizado las palabras de Bilam para reforzar su compromiso con Dios.

Quizás este es el cumplimiento de la promesa eterna de Dios a Abraham: "Yo bendeciré a los que te bendicen, y maldeciré a los que te maldicen" (Génesis 12:3). Que siempre sea así.

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons