Han transcurrido ya 40 largos y calurosos años en el desierto. La era está llegando a su fin con el libro de Deuteronomio, el último acto de Moisés, su último llamado de atención al Pueblo Judío.

Gran parte de la parashá de esta semana consiste en Moisés reprendiendo al pueblo por una serie de errores, entre ellos el pecado del "Becerro de Oro", la rebelión de Koraj, las quejas sobre la carne y el agua, y más.

¿Por qué Moisés eligió este momento – los últimos días antes de su muerte – para comunicar 40 años de reproches reprimidos?

La Torá nos dice:

"Deberás reprender a tu prójimo, pero no harás un pecado en el proceso". (Levítico 19:17)

Reprochar está bien, pero no si el resultado será negativo. Si la otra persona se pondrá a la defensiva, se enojará, o no aceptará las críticas, entonces es mejor no decir nada.

Moisés pensó, dado que él estaba en sus últimos días de vida, que su crítica sería aceptada por el pueblo ya que:

a- Él no podría seguir repitiendo el reproche – es decir, no sería "insistente".

b- Le ahorraría al pueblo la vergüenza de tener que enfrentarse nuevamente a él en el futuro.

c- El pueblo no sentiría la necesidad de adoptar una posición de rebeldía poniéndose a la defensiva – por ejemplo, "¿Ah si?, ¡yo le mostraré!".

d- El pueblo prestaría mucha atención, sabiendo que las últimas palabras de Moisés serían las más selectivas e importantes de escuchar.

Si una persona siente que estás hablando por 'interés propio'– y no por 'su propio bien' – entonces no va a escuchar lo que estás diciendo.

El reproche debe ser claramente en beneficio de la otra persona. Él tiene que saber que te preocupas, que te encuentras de su lado, y que deseas lo mejor para él.

Es por esta razón que Moisés reprocha al pueblo específicamente después de derrotar a Sijón y a Og en el campo de batalla (ver Deuteronomio 1:4). Él acababa de reafirmar su dedicación y compromiso con el pueblo. Por lo tanto ellos sabían que las críticas de Moisés eran constructivas.

 

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La Prueba Está a la Vista

Una mirada al texto original en hebreo aclara este concepto. La Torá dice: "Deberás dar tojajá a tu prójimo". Tojajá proviene de la misma raíz que la palabra hojajá, que significa "prueba".

La Torá nos está diciendo que la forma de hacer que nuestro prójimo cambie no es a través de una dura reprimenda, argumentación, o persuasión. La única forma de convencer a alguien es a través de una prueba clara y evidente. Como el Talmud (Brajot 7a) dice: "Es mejor que una persona por sí misma se de cuenta de la verdad, a que la golpeemos con 100 latigazos".

¿Recuerdas la historia de José y sus hermanos? Después de que fue vendido como esclavo y después de ascender a la posición de primer ministro, José se reúne de nuevo con sus hermanos cuando acuden a Egipto en busca de alimentos. (Los hermanos no reconocen a José porque está más viejo y ha dejado crecer su barba.) José los maltrata y los amenaza con tomar de rehén a Benjamín. Yehudá protesta con vehemencia, diciendo que su padre Jacob no podrá sobrevivir la pérdida de un hijo.

En este punto, José se revela a sus hermanos diciendo, "Yo soy José; ¿mi padre aún vive?" (Génesis 45:3) Esta fue la tojajá de José: "Tú dices que nuestro padre no sobrevivirá la pérdida de un hijo, pero ¿tuviste eso en cuenta cuando me separaste de nuestro padre hace 22 años?".

A nadie le gusta recibir órdenes. Por lo tanto, es justamente el acto de auto-entendimiento el que elimina la reacción defensiva... y produce una tojajá eficaz. José hizo que sus hermanos se dieran cuenta de la contradicción interna que había en su argumento. De la misma manera, Moisés, sólo insinuaba los pecados del pueblo indirectamente – por ejemplo, él se refirió al incidente del Becerro de Oro, nombrando la ciudad de Di-Zahav (que significa: "suficiente oro").

Dar tojajá no es algo cruel. Más bien, tojajá es la belleza de enfrentarse a la realidad cara a cara.

 

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Fui a Pescar

El Midrash (Tanna d'Bei Eliahu) cuenta la historia del Profeta Elías y un pescador. "¿Usted estudia Torá?", preguntó el Profeta Elías. "No", respondió el pescador, "sólo soy un hombre simple, desprovisto de talento o de inteligencia".

"Dígame algo", dijo Elías, "¿cómo prepara usted su red de pesca?".

"Bueno", dijo el hombre, "Es realmente muy complicado. En primer lugar debo escoger el calibre de la cuerda, y después debo tejer la red con un patrón particular para asegurar un equilibrio estable entre fuerza y flexibilidad".

"Y, ¿cómo hace usted para capturar los peces?", preguntó Elías.

"Oh", dijo el hombre, "eso involucra muchos factores complejos como la profundidad del agua, la temperatura, la velocidad de la corriente, la estación del año, la hora del día, el tipo y la ubicación de los peces, etc. He invertido muchos años para dominar estas técnicas, y hoy en día soy capaz de ganar mi sustento a través de la pesca".

"Cuando usted llegue al cielo", dijo Elías, "planea testificar que no estudió Torá porque es sólo un hombre simple, desprovisto de talento o de inteligencia. ¡Pero su experiencia como pescador refuta su propio argumento!".

¿Alguna vez escuchaste a alguien decir que no tenía tiempo para estudiar, o para visitar a su madre, o para hacer trabajo voluntario? Pero, ¿qué hay de todas las horas de televisión que vieron?

Esto es tojajá – pruebas irrefutables.

 

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Reproche con Amor

Por supuesto, a nadie le gusta recibir tojajá.

Pero, ¿acaso usted es perfecto? ¡Por supuesto que no! Si deseas alcanzar tu máximo potencial, entonces acepta las críticas constructivas. Pide ayuda para deshacerte de tus defectos. Cuando una persona se compromete a alcanzar un objetivo es capaz de aceptar increíbles dosis de regaños, críticas e insultos. ¡Piensa en lo que un atleta olímpico soporta voluntariamente de parte de los entrenadores!

Una de mis historias favoritas de todos los tiempos se cuenta sobre el Sfat-Emet, un famoso comentarista de la Torá (Polonia, siglo 19). Una vez cuando el Sfat-Emet tenía unos 12 años había permanecido despierto toda la noche estudiando Torá con un amigo. Cuando llegó la madrugada, rezaron el servicio de la mañana a primera hora y se fueron a la cama. Unas horas después, los chicos se despertaron y regresaron a la ieshivá, donde se encontraron con el abuelo del Sfat-Emet, el venerado rabino Itzjak Meir (conocido como el "Jidushei HaRim"). El rabino Itzjak Meir no sabía que su nieto se había quedado despierto toda la noche estudiando, y procedió a regañarlo por no haber asistido al servicio regular de la mañana (en la ieshivá). La reprimenda duró algunos minutos. El Sfat-Emet escuchó con atención, sin proferir una sola palabra.

Cuando el abuelo se había ido, su compañero expresó con incredulidad: "¿Por qué no te defendiste contra tan injustificado reproche?". "Porque...", contestó el Sfat-Emet, "...no todos los días recibo atención personalizada de mi venerado abuelo. ¡Y yo no quise perder tal oportunidad!".

Sin duda esto es lo que quiso decir el rey Salomón cuando dijo, "Dale tojajá a una persona sabia, ¡y te amará!" (Proverbios 9:8).

 

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Preocuparse lo Suficiente

Un último punto: Dar tojajá es una obligación de todos. No debemos hacer caso omiso de las necesidades de otra persona. Esta es la razón por la cual la mitzvá de tojajá se yuxtapone con el versículo: "No te quedarás quieto ante la sangre de tu prójimo" (Levítico 19:16).

Cuando realmente amas a alguien, no puedes soportar verlo viviendo una vida equivocada. ¿Quiénes son los que más te critican? Los que más te aman – tus padres. Ellos no pueden simplemente ignorarte diciendo, "él está perdiendo su tiempo, pero no nos importa", y esto es justamente porque te aman. Del mismo modo, la humanidad es una. Si una persona hace daño, todos lo sentimos.

Tenemos que encontrar la manera de ayudar. El Talmud (Shabat 119) dice que el Templo de Jerusalem fue destruido porque las personas no se reprendían unas a otras. Hoy en día, el Pueblo Judío se está desangrando a través de la asimilación. Tenemos que hacer un esfuerzo preventivo para acercar a los judíos a la Torá. Pero, ¿¡Cómo!?

Muy simple, siendo mejores modelos a seguir.

Dar tojajá no significa criticar, tirar piedras, o gritar más fuerte. La verdadera tojajá es demostrar a través de la acción y los hechos. Si los israelíes seculares no aprecian la calidez y la santidad del Shabat, esto es porque los judíos observantes no están guardando el Shabat de la forma adecuada. Si los judíos observantes proyectaran la belleza de la Torá, entonces la verdad sería evidente para todos. Sin argumentos, sin conflictos. De hecho, el Talmud dice que Moisés fue capaz de instruir a la gente sólo porque él ejemplificaba lo que predicaba.

Los sabios preguntan: Cuando llegue el Mesías, ¿cómo vamos a saber que es realmente él? La respuesta: ¡será obvio! Por supuesto, hay algunos factores técnicos, pero su identidad básica como ‘Mesías' será evidente. Él hablará palabras de Torá de forma tan dulce y clara, que nadie tendrá la necesidad de cuestionar su identidad. Será un torrente puro de energía positiva que aplastará todo a su paso. Esa es la verdadera belleza de la tojajá.

 

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons