La clonación humana es un tema candente y hay mucho debate médico y ético al respecto. ¿Pero cómo entender la clonación desde una perspectiva metafísica?

En la parashá de esta semana, la Torá nos dice que debemos "caminar en todos los caminos de Dios" (Deuteronomio 11:22). Todo ser humano es creado a imagen de Dios. Esto significa que Dios es nuestro modelo de conducta a seguir. Nuestra intención debe ser clonarnos ¡a nosotros mismos a partir del Todopoderoso!

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Luchando por la perfección

En el libro de Génesis (capítulo 18), Dios le está hablando a Abraham. De pronto Abraham ve a tres extraños acercarse a la distancia y rápidamente salta para ofrecerles comida y bebida.

¿Sobre qué bases Abraham priorizó ayudar a un grupo de extraños en vez de hablar directamente con Dios?

La respuesta es que el hecho de ser como Dios es incluso más importante que hablar directamente con Dios. Dios es un dador. Nosotros fuimos creados a imagen de Dios, por lo tanto ‘dar' es nuestra mayor forma de expresión espiritual. Abraham alcanzó grandes niveles espirituales ya que emuló a Dios realizando infinitos actos de bondad.

Sin embargo, ¿cómo los seres humanos en su mortalidad pueden llegar a alcanzar la infinita perfección de Dios?

La verdad es que no podemos. Pero eso no debe ser un impedimento para que establezcamos objetivos elevados. De hecho, el secreto del éxito del Pueblo Judío es que siempre está luchando para alcanzar... la perfección.

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Formas prácticas para emular a Dios

Al describir la Mitzvá de "caminar en todos los caminos de Dios", el Talmud establece: "Así como Él es misericordioso, así tú debes ser misericordioso. Así como Él es bondadoso, así tú debes ser bondadoso".

Varios ejemplos de la bondad de Dios incluyen:

  • Visitar a los enfermos, así como hizo Dios después del Brit Milá de Abraham (Génesis 18:1).
  • Enterrar a los muertos, ya que Dios personalmente enterró a Moisés (Deuteronomio 34:6).
  • Alimentar a los hambrientos, así como Dios les proporcionó maná (el pan) a los judíos mientras vagaban por el desierto (Éxodo 16:4).
  • Reconfortar a los dolientes, así como se apareció Dios a Isaac después de la muerte de Abraham (Génesis 25:11).

Es interesante que esta lista incluya sólo aspectos de bondad hacia otros. No se hace mención acerca de juzgar o castigar a los otros. Esto se debe a que sólo Dios puede administrar justicia. La única razón por la cual la Torá permite que los tribunales administren justicia es porque Dios les concede esta facultad. El Maharal explica que la Torá se refiere a los jueces como elo-him – un nombre generalmente reservado para Dios – para enseñarnos que la labor de un juez es sólo una extensión del juicio de Dios.

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Grandeza moderna

Para relacionarnos con nuestro prójimo, la palabra clave es bondad.

La Torá nos instruye a "guardar los mandamientos de Dios, y caminar en Sus caminos" (Deuteronomio 28:9). El Jafetz Jaim observa que las dos cláusulas indican que esto es un proceso de dos etapas. "Mantener los mandamientos" es bueno en la medida en que esto nos lleve a "caminar en los caminos de Dios" – es decir, perfeccionar nuestro carácter.

Se cuenta una historia de la época previa a la Segunda Guerra Mundial en Europa, cuando los judíos se preocupaban por su seguridad y peleaban por obtener visas de salida. Uno de los estudiantes del rabino Aarón Kotler decidió embarcarse en un largo viaje en tren, con la esperanza de que los documentos que le permitirían salir estuvieran esperando por él en la ciudad portuaria. En una parada de conexión en el medio de la ruta, el estudiante fue sorprendido por la repentina aparición del Rabino Kotler. "¿Rabino, qué está haciendo aquí?", preguntó el incrédulo estudiante.

"Justo después de que partiste llegó un telegrama diciendo que, efectivamente, tus documentos están listos en el puerto", explicó el Rabino Kotler. "Así que tomé otra ruta y me apresuré para encontrarte acá ¡para que estuvieras tranquilo durante el resto del viaje!".

Una sociedad se define por sus héroes. ¿Serán atletas y estrellas de rock? ¿O será Dios Todopoderoso?

¿A quién te gustaría que sigan tus hijos?

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons

FUENTES:
-- Talmud – Shabat 127a, 133b.
-- Talmud – Sotá 14a.