Todos conocemos la historia de la parashá de esta semana: Dios quiere enviar un diluvio para destruir el mundo, entonces le dice al recto Noé que construya un arca y que ingrese en ella dos animales de cada especie. Luego, llueve durante 40 días y 40 noches, Dios envía un arco iris, y Noé y su familia viven felices para siempre. ¿Cierto?

Bueno, al menos es un buen cuento infantil. Pero dado que la Torá es la fuerza motriz de la nación judía y la fuente eterna de nuestra sabiduría colectiva, vamos a tomar unos minutos para revelar capas más profundas de "El Arca de Noé"...

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Una Gran Embarcación

Nuestra primera pregunta: ¿Cuál fue el pecado tan terrible de la generación de Noé que Dios quiso destruirlos? El Talmud (Sanedrín 57a) nos dice que el mundo estaba inmerso en los celos, la avaricia, el robo, la violencia, la mentira, la intolerancia, el engaño y el fraude. ¿La peor de todas las transgresiones? Los grandes comentaristas Rashi e Ibn Ezra explican: Las personas se explotaban sexualmente entre sí.

Antes de que Dios enviara el Diluvio, Noé pasó 120 años construyendo un Arca (vivían mucho tiempo en esos días). Esta no era una embarcación común y corriente. Era más grande que un campo de fútbol y contenía ¡más de un millón de pies cúbicos de espacio interior! Estaba equipada con tres niveles: La parte superior para Noé y su familia, el nivel intermedio para los animales, y la parte inferior para la basura.

(Que, por lo demás, muestra la preocupación especial de la Torá por el medio ambiente: Aun cuando el mundo se está destruyendo, ¡no tiraban la basura por la borda!).

Pero evidentemente hay muchas maneras a través de las cuales Dios podría haber salvado a Noé. Entonces, ¿por qué Noé tuvo que molestarse en construir un arca? ¡¿Y por qué se demoró 120 años?!

El Midrash dice que Dios quería que Noé llevara a cabo, precisamente, un proyecto extraño e inusual para despertar la curiosidad del pueblo. Dios acentúa la rareza de todo el asunto haciendo que Noé construya este enorme barco, no a la orilla del mar, sino ¡sobre la cima de una montaña! De este modo la gente le preguntaría a Noé - "¡¿Qué locura estás haciendo?!", y así Noé podría iniciar un debate con ellos acerca de la crisis mundial de aquella época, y de cómo podría evitarse la catástrofe si es que la gente cambiara su forma de actuar.

Bueno, 120 años es mucho tiempo, y tú podrías haber pensado que Noé convenció a mucha gente de que retomara el buen camino. Pero por desgracia, en lugar de llegar a influir a los demás, Noé vio el Arca como su propio boleto a la supervivencia, la oportunidad de construir un muro grande y de aislarse a sí mismo de los males de la sociedad.

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Un Gran Mundo

En cierto sentido, es verdad que debemos protegernos a nosotros mismos y a nuestras familias. Maimónides nos advierte sobre el peligro de vivir en un lugar en donde los vecinos no comparten nuestro sistema de valores. Cuando hay corrupción, con frecuencia los buenos son barridos junto con los malos. Y tenemos que cuidarnos de esto.

Es como la historia de la comunidad en donde todo el mundo trabajaba limpiando chimeneas. Cada día iban a trabajar y se ensuciaban mucho. Pero había una regla: Cada día, una persona del grupo tenía que quedarse en casa, de esta manera, cuando los demás regresaban a casa y veían su cara limpia, eran capaces de evaluar cuanto se habían ensuciado ellos.

De la misma manera, en un sentido espiritual, un hogar tiene que permanecer como un refugio seguro, para rejuvenecernos y para limpiarnos a nosotros mismos.

Pero existe una contraparte. El "Arca" no puede ser completamente aislada, sino que debe ser porosa también. Tenemos que salir y tratar de marcar una diferencia en el mundo. Los escritos jasídicos comparan esto a una persona millonaria que necesita calentarse a sí mismo en el invierno. Él podría encender un fuego, en cuyo caso todos en la sala se beneficiarían. Pero imagina en cambio que sólo se calienta a sí mismo con un pesado abrigo y con mantas. En ambos casos logra su objetivo, la única pregunta es hasta qué punto él se preocupa por los demás.

Incluso si no estamos dispuestos a arreglar las cosas simplemente por amor desinteresado hacia los demás, entonces al menos debemos hacerlo por nosotros mismos. Porque la realidad es que no importa cuanto tratemos, algunos "malos" se filtran y al final nos va a afectar a nosotros también.

Es como la historia de los dos chicos en un barco, y uno de ellos está taladrando un agujero en la parte trasera. "¿Qué estás haciendo?", grita su amigo. "Ah, no te preocupes", responde el otro, "Sólo estoy perforando debajo de MI PROPIO asiento".

El agujero en la capa de ozono no discrimina. Las drogas, el robo y la violencia no tienen límites. Hacer caso omiso de esta realidad fue el trágico error que cometió Noé. Creía que podía encerrarse a sí mismo en el interior del Arca, y escapar de todo.

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La Dolorosa Lección de Noé

Después de que terminó el Diluvio, Noé volvió a emerger con su familia y llegó hasta tierra firme. La Torá registra lo que sucedió a continuación:

"Noé, el hombre de la tierra, se profanó a sí mismo y plantó una viña. Se emborrachó y se descubrió a sí mismo dentro de su tienda. [Su hijo] Jam vio la desnudez de su padre..." (Génesis 9:20-22).

Cuando Noé salió del Arca y vio la devastación sobre el resto del mundo, en el fondo él sabía que se había quedado egoístamente a un lado observando mientras todo esto había ocurrido. Deprimido y desilusionado, se emborrachó. A continuación, "Jam vio la desnudez de su padre", lo que significa que el hijo de Noé, lo sodomizó o lo castró (Talmud - Sanedrín 70a).

Se trata de una dolorosa lección para Noé, pero en cierto sentido fue un castigo justo. Mientras que la generación de Noé cometía sus abusos sexuales, Noé pensó que podría resguardarse a sí mismo en el Arca y escapar. Sin embargo, el mal había ingresado al interior.

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La Lucha Judía

Todo judío reconoce que todo el pueblo de Israel está unido entre sí. Cuando hay un ataque terrorista en Israel, todos lo sentimos. El Talmud (Shevuot 39a) dice "Kol Israel arevim Zeh ba-Zeh", cada judío es responsable el uno por el otro.

Una vez escuché al Rabino Motty Berger de Aish HaTorá hablando a un grupo de sobrevivientes del Holocausto. Lo que él dijo causó un impacto en mí para el resto de mi vida. Él les dijo: "Cuando yo era un niño, observaba a mis abuelos y me preguntaba, ¿qué estaban haciendo ellos durante el Holocausto? El hecho de que millones de judíos eran colocados en hornos crematorios no era un secreto; estos horrores eran informados con regularidad en la primera plana del New York Times. Por eso me preguntaba... ¿Acaso mis abuelos estaban recaudando dinero para ayudar a rescatar a los judíos? ¿Acaso estaban organizando esfuerzos para realizar rescates secretos? ¿Estaban exigiendo la atención de los medios y marchando en Washington?".

Hoy, el pueblo judío libra batallas en muchos frentes. La propia existencia del Estado de Israel está siendo cuestionada en foros mundiales. Los actos antisemitas en todo el mundo nos recuerdan lo que ocurrió en 1938. Y está el cáncer de la asimilación, donde cada año, 50.000 judíos de entre 20 y 29 años de edad deciden desvincularse del pueblo judío, y los perdemos para siempre.

Entonces, ¿qué vamos a hacer al respecto? Porque un día, nuestros nietos nos van a observar y se preguntarán...

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Asumir la Responsabilidad

Los Cabalistas explican que "teivá", la palabra hebrea para "arca", también significa "palabra". Porque son las dos caras de una misma moneda. Cada uno de nosotros quiere construir un ARCA, la mejor vida posible para nosotros y para nuestra familia. Sin embargo, al mismo tiempo estamos obligados a usar el poder de las PALABRAS para salir e influir en los demás. A Noé le dieron 120 años para construir su "teivá". Así también, a nosotros nos dan 120 años, una vida entera, para hacer lo mismo.

¿Qué podemos hacer? Podemos hablar en contra de la basura que hay en nuestros ríos y la basura que hay en la televisión. Podemos asistir a una clase de Torá y enseñar lo que hemos aprendido a los demás. Podemos entender claramente porqué la humanidad debe negarse a tolerar el chismorreo y la infidelidad. Podemos organizar una campaña comunitaria para la demanda de objetividad en los medios de comunicación.

El fracaso de Noé de influir en su generación es la razón por la cual la inundación se llama "las aguas de Noé" (Isaías 54:9). No creas que el problema no te está afectando. Porque sí lo está haciendo.

Vamos a comprometernos a asumir la responsabilidad, para nosotros mismos, para nuestra familia, nuestra comunidad y nuestro mundo.

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons