Moisés organiza un año completo de plagas que debilita considerablemente a la sociedad egipcia. Después de la décima y última plaga, la muerte de los primogénitos, el Faraón finalmente acepta dejar ir a los judíos de Egipto.

Pero, como cualquier buen megalómano, el Faraón cambia de parecer y los persigue. Cuando los judíos miran por sus espejos retrovisores y ven las estruendosas carrozas de los egipcios acercándose rápidamente, el pánico se apodera de ellos. Los judíos se sienten atrapados. No hay otra salida, sólo el mar - el Mar Rojo.

Los judíos comienzan a reprender a Moisés: "¿Por qué nos tuviste que traer hasta acá para morir en el desierto? ¡Nos deberías haber dejado solos trabajando para los egipcios!" (Éxodo 14:11-12)

¡Absurdo! ¡¿Como pueden los judíos, después de 210 años de intolerable sufrimiento en Egipto, quejarse ante Moisés por haberlos liberado?!

Más o menos 20 años atrás, ocurrió un incidente en Estocolmo donde terroristas capturaron rehenes. Ellos fueron abusados física y emocionalmente. En las conferencias de prensa que siguieron a su liberación, todos los rehenes hablaron bien y elogiaron a sus captores. Los psicólogos desde entonces lo identificaron como el "Síndrome Estocolmo", donde los prisioneros desarrollan comodidad y satisfacción en cautiverio.

Para los judíos en Egipto, la vida era cómoda. En la esclavitud, las raciones de comida pueden ser escasas y las camas pueden ser hechas de paja, pero hay un lado positivo también: todas las necesidades de una persona están cubiertas, y no hay decisiones desafiantes que tomar. No hay que lavar la ropa, no hay que ir de compras, no hay contratos, no hay fechas de entrega. La palabra hebrea para Egipto, "Mitzrayim", significa "lugar de reclusión". A veces la caja más pequeña es la que nos hace sentir más seguros.

* * *

Un gran paso

Tres millones de judíos están de pie a orillas del Mar Rojo. Sus opciones son avanzar hacia el mar (con las aguas aún no separadas), o volver a Egipto. El mar esta frío, es extraño y peligroso. Egipto es calido, familiar y cómodo.

Los egipcios están tormentosamente cerca. Los judíos entran en pánico. Najshón, de la tribu de Yehudá, mete sus pies al mar. (El original "un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad") Pero el mar todavía no se separa. Najshón continúa hasta que el agua le llega a los tobillos, luego hasta las rodillas. Todavía no se abre. Najshón se mete más profundo; hasta su cintura, su pecho. Todavía no se abre.

La mente de Najshón piensa rápidamente; tal vez debamos volver a Egipto. Luego se recuerda; La vida se trata de crecer... de dejar la esclavitud atrás... de avanzar hacia lo desconocido. Pero la alternativa es - quedarse en aquel pequeño espacio de calidez y comodidad, es elegir estancamiento, y finalmente, la muerte. Najshón lo sabía, Egipto no era ni siquiera una opción.

Para ese momento el agua le llegaba hasta el cuello. Najshón estaba siendo desafiado al límite. Pero continuaba en el mar. Cuando el agua le llegaba a las narices, en el último momento posible... el Mar Rojo se abrió. Y todos los judíos corrieron detrás de él. Finalmente, libertad.

* * *

Autoestima

A pesar que cada judío cruzó por tierra seca, a través del mar dividido en dos, la experiencia de Najshón fue cualitativamente diferente. Cuando Najshón pasó a través del mar, él estaba vivo y vigorizado. El futuro lo puso a prueba, y Najshón enfrentó el desafío de cabeza. La esclavitud era cosa del pasado. Estaba liberado, en cuerpo y alma.

Hay que contrastar esto con la experiencia del resto de los judíos. Los otros, que habían entrado sólo después de la apertura del mar, estaban en cierto sentido decepcionados consigo mismos por no haber tenido la valentía de Najshón. "Najshón entró al agua primero". (Éxodo 14:22); los otros "entraron primero en tierra seca" (14:29).

El Gaón de Vilna (Europa, Siglo 18) ofrece un bello entendimiento: describiendo la experiencia de Najshón, la Torá dice "y el agua formó una pared" (Éxodo 14:22). Pero para el resto de las personas, la palabra hebrea para muro, "jomá", esta deletreada peculiarmente - sin la letra vav. Esto se puede leer "jeimá", que significa enojo. La Torá está reflejando la decepción de cada judío (y el "enojo" de Dios) porque no tuvieron el coraje para alcanzar su propio potencial. La oportunidad de crecimiento se había perdido para siempre.

* * *

Liberación

Así mismo, el Mar Rojo aparece también en nuestras vidas. Al final, la historia de nuestras vidas se resume a unos pocos momentos clave de decisión. Esto marca la diferencia entre una vida de logros versus una de arrepentimientos. Generalmente nosotros postergamos estas decisiones hasta que la mejor opción ya no existe. La puerta esta cerrada y nos conformamos diciendo, "bueno, que puedo hacer, las cosas simplemente no se dieron".

Este Shabat, mientras lees la parashá de Beshalaj, toma algunos minutos y pregúntate a ti mismo:

  1. ¿Qué situación negativa estoy perpetuando simplemente por no estar haciendo el esfuerzo para cambiar?
  2. ¿Por qué tengo miedo de cambiar?
  3. ¿Qué es lo peor que podría pasar?
  4. ¿Qué es lo que me detiene para alcanzar mi máximo potencial?
  5. En diez años más, ¿De que decisión no tomada me voy a arrepentir?

A veces la respuesta es, "sólo hazlo". Salta al mar.

Una vez le preguntaron al Rebe Najman de Breslov, el gran líder jasídico del siglo 18: "¿Que hacer si una persona se siente distante de Dios y de la Torá? ¿Como puede entrar al mundo de la espiritualidad que por un lado es tan atractivo, pero por otro es tan intimidante?" El Rebe Najman respondió: "Debe ir a una mesa de Shabat y cantar un nigún (melodía). Debe cantar con entusiasmo y brío, sintiendo desde lo profundo de su alma. Esa es la manera de entrar"

* * *

El crescendo de la vida

Desafortunadamente, nuestras vidas no están equipadas con música de fondo que va in-crescendo para alertarnos cuando llega el "gran momento". Nuestra única esperanza para escapar de los confines de Egipto es confrontar honestamente nuestros miedos y abrazar las oportunidades que Dios nos da para crecer.

Por supuesto, no siempre podemos saber que es lo que nos espera del otro lado del mar. Pero eso es parte de la belleza. Es nuestra oportunidad de vigorizarnos con la completitud de la vida.

La Torá nos dice: Najshón eligió la vida. Nosotros debemos hacer lo mismo. El sentimiento es liberador. Nuestra autoestima depende de ello. Y es nuestra única verdadera opción.

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons