Diez generaciones habían pasado desde la muerte de Noaj. El mundo había comenzado nuevamente a adorar todo tipo de ídolos y existía un completo desprecio ante cualquier punto de vista monoteísta; todo el mundo a excepción de un hombre llamado Abraham. Después de pensar e investigar profunda y significativamente, Abraham llegó a la conclusión de que había un solo Dios y comenzó a enseñar esta creencia, radicalmente diferente, a cualquiera que quisiera escucharlo. Cuando Dios vio lo interesado que Abraham estaba en difundir este mensaje, Dios se le apareció y le dijo...

“Vete para ti mismo de tu tierra... a la tierra que yo te mostraré... Así que Abraham fue, tal como Dios le había ordenado”. (Génesis, 12:1-4)

Una lección de vida

Según las encuestas, cambiarse de lugar es una de las cosas más estresantes que una persona puede hacer en su vida. Una razón para esto es que los seres humanos somos criaturas de hábito y no nos gusta alejarnos de las cosas que son familiares y cómodas.

Dios no sólo le dijo a Abraham que se mudara, sino que ni siquiera le dijo hacia donde iría. Ciertamente esta parece una situación doblemente estresante. Pero no fue así.

Cuando alguien deja lo familiar y lo cómodo en búsqueda de una causa más valiosa y elevada, entonces, el estrés involucrado en el traslado se reduce dramáticamente. Y como Abraham estaba dejando su casa para difundir la palabra de Dios, el estrés involucrado se redujo prácticamente a cero.

Supongamos que un doctor decide cerrar su práctica privada, empaca sus valijas, y se muda a un país tercermundista para ayudar a gente que necesita desesperadamente de sus conocimientos. El estrés del doctor de dejar su medio familiar es reemplazado por excitación y propósito. Pero si en cambio, el doctor se estuviera mudando a otra ciudad porque simplemente desea una casa más lujosa y más grande, entonces la mudanza estaría llena de ansiedad y preocupación.

Como “criaturas de hábito” tendemos a comprar en las mismas tiendas, a tener el mismo círculo de amigos y a comer los mismos tipos de comida. Siempre disfrutaremos la comodidad de lo familiar versus la ansiedad de lo desconocido. Pero cuando lo desconocido es por un propósito más valioso y elevado, entonces, la ansiedad se diluye en el mar del propósito.

Cuando marcamos una diferencia en el mundo, estamos actuando consistentemente de acuerdo a cómo Dios nos creó. Por lo tanto, si nos trasladamos desde la comodidad hacia lo desconocido —pero lo desconocido hará que el mundo sea mejor— entonces, prácticamente todo el estrés quedará atrás. La razón por la cual el estrés de lo desconocido desaparecerá, es porque lo desconocido ahora es conocido para ti ¡Tu propósito más elevado te está esperando!