En la parashá de la semana pasada, Isaac le dio una bendición a Jacob. Esav, hermano de Jacob, pensaba que esa bendición debería haber sido para él, y por miedo a que su hermano lo lastimara, Jacob dejó la casa de su padre. Él pasó por un pozo y vio a una mujer, Rajel, que había ido hasta el pozo para darle de beber al rebaño de su padre. Y fue que...

"...cuando Jacob vio a Rajel... Jacob se acercó y removió la piedra que cubría la boca del pozo y le dio de beber al rebaño..." (Génesis 29:10)

Una Lección de Vida

Los actos de bondad usualmente se llevan a cabo cuando una persona le pide algo a otra persona. Puede ser que le pida su tiempo, su dinero, su opinión etc. La otra persona puede decir sí o no, y si dice que sí, entonces el acto de bondad ocurre. Esta ciertamente es una acción digna de alabanza ya que la persona que dio desinteresadamente claramente realizó una mitzvá, una buena acción.

Pero existe un nivel mucho más alto que se puede alcanzar cuando realizamos actos de bondad. Hay algo que puedes hacer que elevara tu buena acción y la transformará en una acción increíble. Esto ocurre cuando uno anticipa la necesidad de otra persona y sin siquiera esperar a que la otra persona lo pida, uno actúa. Esto es precisamente lo que Jacob hizo por Rajel. Cuando realizas una buena acción de manera proactiva, esto transforma tu buena acción y la eleva a una nueva dimensión.

La mayoría de las personas son buenas, es decir, usualmente realizan actos de bondad cuando les piden. Si alguien necesita algo y nosotros podemos dárselo sin que eso cause un problema para nuestros intereses, entonces, en la mayoría de los casos se lo damos. Esto es un ejemplo claro de "buenas personas" haciendo "buenas acciones". Algunos hacen más, otros menos.

Jacob sin embargo, nos enseña a transformarnos en "personas increíbles" que hacen "acciones increíbles". Irónicamente, la acción que proactivamente decidamos hacer, será generalmente la misma que habríamos hecho si es que nos hubieran pedido. Sin embargo, el hecho de actuar primero, hace que la acción suba a un nivel radicalmente diferente.

Ciertamente es más difícil anticipar las necesidades de los demás y actuar, pero de esta manera, nuestras buenas acciones se transforman en actos supremos de bondad ya que fueron hechos de manera voluntaria, sin ser pedidos.

También es importante saber que a muchas personas les cuesta pedir ayuda. Sin embargo, tienen necesidades al igual que aquellas personas que no les cuesta pedir ayuda - Actuar de manera proactiva con ellos es muy importante. Así que la próxima vez que decidas actuar - sin ningún tipo de provocación - y le prestes dinero a alguien, o le digas una palabra de apoyo o le extiendas una mano, esa acción será como el acto de bondad que Jacob hizo por Rajel en el pozo. Y habrás hecho una increíble acción.