Cuando Jacob y su familia llegaron a Egipto, Yosef llevó a Jacob, su padre, a conocer al Faraón. Las primeras palabras que el Faraón le dijo a Jacob fueron:

“¿Cuántos son los días de los años de tu vida?”. (Génesis 47:8)

Una Lección de Vida

De todas las cosas que el Faraón le podría haber preguntado a Jacob, ¿por qué quería saber antes que nada cuántos años tenía?

La respuesta es que al Faraón no le importaba realmente saber la edad cronológica de Jacob. Mejor dicho, el Faraón quería saber en cuántos días de su vida Jacob se había sentido vivo. ¿Cuántos días Jacob había vivido la vida al máximo? Eran estos días los que determinarían realmente los años de su vida.

En general, nosotros confundimos “actividad” con “logros”. Podemos estar ocupados todo el día, pero, ¿cuánto hemos logrado realmente? Y peor aún, ¿qué ocurre si pasamos todo el día viendo televisión y comiendo helado? ¿Acaso ese día puede ser contado como un día pleno de nuestra vida?

Ciertamente no.

Tristemente, muchos de nosotros “vemos televisión” y “comemos helado” a nuestra propia manera. Dios nos dio a cada uno de nosotros un talento especial y único que quiere que utilicemos. Si vives cada día como si fuera el último día de tu vida, entonces, ese día puede ser contado como un verdadero día de tu vida.

Una tarea se puede contraer o expandir dependiendo de cuánto tiempo nos dieron para llevarla a cabo. Inevitablemente, siempre esperamos hasta el último minuto para terminar las cosas. Ya sea empacar para un viaje, comprar regalos, o completar un proyecto, las cosas siempre parecen llevar toda la cantidad de tiempo que tenemos disponible. Los viernes por la noche, minutos antes de que comience Shabat, los judíos alrededor del mundo corren para completar las preparaciones de Shabat. No importa si es invierno y Shabat comienza a las 4 PM o si es verano y comienza a las 8 PM, siempre utilizamos todo el tiempo disponible.

Similarmente, cualquier meta personal en nuestra vida también se contrae o se expande de acuerdo al tiempo que tenemos para realizarla. Y como queremos cumplir la mayoría de nuestras metas “mientras estamos vivos”, entonces, en teoría, tenemos toda la vida para cumplirlas. Esta es la razón por la cual la mayoría de la gente no aprovecha su potencial. Tristemente, el mundo está lleno de personas mayores balanceándose en sus sillas mecedoras que aún esperan por el momento adecuado para perseguir sus sueños y cumplir sus metas.

Y esto es exactamente lo que el Faraón le estaba preguntando a Jacob. Él quería saber cuántos días había vivido realmente Jacob. El Faraón sabía que Jacob era un hombre sabio y respetable, y por lo tanto quería saber cuántos días Jacob había sido capaz de combatir el deseo instintivo de dejar de lado las metas y las aspiraciones, y había sido capaz de vivir como si fuera el último día de su vida.

Y dado que una tarea se contrae o se expande dependiendo de cuánto tiempo tenemos para lograrla, entonces, es vital que comencemos a vivir todos los días... de nuestra vida.