En la parashá de esta semana, Dios da las instrucciones de cómo confeccionar la ropa del Sumo Sacerdote. Y dado que este proceso requería un trabajo muy preciso, Dios quería que la ropa fuera confeccionada por:

"...los sabios de corazón [en los] que invertí sabiduría". (Éxodo 28:3)


Una Lección de Vida

Dios quería que aquellos individuos en los que Él había "invertido sabiduría" fueran los encargados de confeccionar la ropa del Sumo Sacerdote. ¿Qué significa que Dios invirtió sabiduría? Significa exactamente lo mismo que en cualquier otra inversión – significa que no sólo se tiene la esperanza, sino que se espera un retorno de la inversión. Dios invierte en todos y cada uno de nosotros cuando nos da un talento único y especial. ¿Acaso quieres poner todo tu dinero en un banco cuya política es no pagar intereses? ¡Por supuesto que no!

Casi siempre, las personas escuchan de sus padres que son "únicas en su propia manera". Cuando somos niños, abrazamos esta verdad y aprovechamos nuestros talentos especiales de una manera u otra. Ya sea que tengamos una pasión por las matemáticas, la música, el arte, la escritura, o la cocina, el punto es que cuando somos pequeños, estamos claramente conscientes de las cosas que son fáciles para nosotros y que nos traen alegría. De hecho, a menudo nos preguntamos por qué a todo el mundo le cuesta tanto lo que es tan natural para nosotros. Esto es un “talento dado por Dios”.

Pero entonces, cuando una persona envejece, ocurre una de las cosas más tristes – la persona deja de utilizar o de canalizar su talento. En cambio, lo aplasta y se convence a sí mismo de que el talento que Dios le dio no es gran cosa. ¡Qué terrible error!

Tú tienes la responsabilidad - no sólo la opción - de utilizar los talentos que Dios te dio, y de darle a Dios un retorno de acuerdo a su inversión. Ya que, al igual que tú retirarías tu dinero de un negocio que no paga de vuelta, así mismo, tú corres el riesgo de que Dios "retire" ese talento que te ha dado si no lo utilizas. Esto puede ocurrir de mil maneras, pero la pérdida gradual o inmediata de este talento que tenías desde tu nacimiento, con el tiempo, ciertamente ocurrirá. Así que, ¡utiliza lo que te han dado!

Todos fuimos diseñados para alcanzar la grandeza, y la única manera de hacer esto, es utilizar el talento que nos dieron para hacer del mundo un lugar mejor. Dios espera un retorno de su inversión. Y cuando utilizas lo que Dios te ha dado, inmediatamente comienzas a pagar intereses sobre Su inversión. Y luego verás cuánto más invertirá en ti.