La parashá de esta semana revela más detalles acerca de las leyes de los sacrificios que el pueblo judío ofrecía. Y Dios dijo que:

"...la carne que toque cualquier cosa impura no podrá ser comida, deberá ser quemada en el fuego..." (Levítico 7:19)

Una lección de vida

¿Por qué un trozo de carne “pura” tiene que ser quemado por el simple hecho de “tocar” algo impuro?

Esto en realidad nos enseña una valiosa y poderosa lección: Nuestro entorno nos influencia profundamente. Nosotros nos transformamos en un “producto” de nuestro medio ambiente.

Estar alrededor de cualquier tipo de comportamiento que no queremos adoptar para nosotros mismos nunca es una buena idea. Cuando estamos alrededor de comportamientos negativos ya sea que tomemos una decisión consciente de adoptarlos o no eventualmente se nos “pegarán”. No puedes simplemente declarar “yo nunca seré así”. Para bien o para mal, tu entorno te afecta profundamente. Los sabios han recalcado esto una y otra vez desde el comienzo de los tiempos.

Y esto es verdad incluso para objetos inanimados. Si alguien tiene un problema con la bebida, entonces no es muy sabio que tenga alcohol en su propiedad. Ya que el solo hecho de ver el alcohol o de saber que está al alcance de su mano, puede tentarlo intensamente a pesar de ser una persona fuerte y determinada. En muchos casos, simplemente tienes que distanciarte de cualquier tipo de comportamiento negativo.

Nos guste o no, nuestro entorno nos influencia fuertemente. Y con el paso del tiempo, nos asemejaremos cada vez más a las personas que nos rodean. Así que elige tu “medio ambiente” sabiamente. Porque no importa cuanta fuerza de voluntad y convicción tengas, todos somos humanos y para bien o para mal, nos adecuamos y cambiamos constantemente de acuerdo a nuestro entorno.