En la parashá de esta semana, un grupo de judíos liderados por un hombre llamado Koraj, se rebela en contra de Moisés. Así como Moisés, ellos también querían ser líderes del pueblo judío. Pero en lugar de plantear esto abiertamente como su verdadero deseo, Koraj argumentó en contra del propio Moisés y de sus incapacidades declarando que:

"... ¡Es demasiado para ustedes [Moisés y Aarón]!" (Números 16:3)

Una Lección de Vida

En lugar de ser auténtico en relación a sus deseos de estar en la misma posición de liderazgo que Moisés, Koraj cambió toda su perspectiva. Comenzó su reclamo en contra de Moisés resaltando que el trabajo de Moisés de dirigir a todo el pueblo judío era simplemente demasiado grande como para que él lo llevara a cabo solo. Por lo tanto, Koraj concluyó, también otros judíos deben ocupar posiciones prominentes de liderazgo.

Uno de los problemas con el argumento de Koraj es que él no sentía verdaderamente esto. Koraj simplemente sentía celos de Moisés y el reclamo de que "es una labor demasiado grande" no le interesaba a Koraj en absoluto.

Desafortunadamente, muchas veces actuamos de la misma manera en que Koraj lo hizo y ocultamos nuestras verdaderas intenciones. En lugar de hacernos responsables de nuestras propias intenciones, culpamos a factores externos. La razón por la que hacemos esto es porque nos sentimos inseguros, nos falta confianza en nosotros mismos para ser totalmente honestos, y por lo tanto, no tenemos el coraje para decir lo que realmente pensamos. Además de ser falsos, el problema de este enfoque es que no nos permite crecer y alcanzar la grandeza.

En el caso de Koraj, no sólo su estrategia estaba equivocada, sino que toda su motivación se basaba en un deseo de destruir a Moisés. Concentrémonos por un momento en nuestra propia necesidad de "decirlo de manera directa".

Por ejemplo, supongamos que deseas obtener una promoción en tu trabajo. Lo correcto sería ir donde tu jefe y explicarle por qué tú - en base a tus propios méritos - deberías ser promovido. Lamentablemente, lo que la gente suele hacer en vez de esto, es ir a la oficina del jefe e inmediatamente comenzar a detallar todos los problemas que existen. Uno puede decir: "Siento que mi división se encuentra en graves problemas, y los responsables, si bien son personas muy agradables, no están haciendo un buen trabajo. Y a medida que experimentamos más y más crecimiento en nuestra empresa, sin duda será demasiado para ellos. Por lo tanto, yo debería ocupar su lugar". (En este momento, muchas personas también agregarán: "Además hablé con mucha gente en mi departamento y todos están de acuerdo conmigo, y a todos les gustaría que yo me convirtiera en su nuevo jefe".)

Ciertamente es mucho más fácil resaltar las faltas de los demás para convertirte en el salvador de todos los involucrados. Pero, de nuevo, nunca se puede crecer como persona si no defiendes tus creencias sin derribar a otros en el proceso. Cualquier persona puede señalar las faltas de los demás. Pero el verdadero liderazgo significa concentrarte únicamente en tus habilidades y en por qué tú tienes lo que se necesita para marcar una diferencia.

La próxima vez que quieras hacer cualquier tipo de cambio, asume total responsabilidad de lo que quieres hacer y de la verdadera razón de por qué lo quieres. Puede ser que no tengas éxito en tu petición, pero de una cosa puedes estar seguro. Cuando te aproximas de manera auténtica y honesta, el cambio, garantizadamente tendrá lugar - porque como persona, crecerás a pasos agigantados.