En la parashá de esta semana, Moisés reitera al pueblo judío los Diez Mandamientos que oyeron en el Monte Sinai. Moisés le dice al pueblo judío que:

"Seis días trabajarás y harás todas tus labores. Pero el séptimo día es Shabat para el Eterno, tu Dios..." (Deuteronomio, 5:13-14)

Una Lección de Vida

Dios ordenó que, además de reposar en el séptimo día, los judíos debían completar todas sus labores al término de los seis días anteriores. Descansar en el séptimo día es un concepto que ciertamente podemos entender, pero no existe ninguna persona entre nosotros que sienta que realmente terminó con todo su trabajo cada viernes por la tarde. Todos salimos de la oficina con un sinnúmero de correos electrónicos que todavía necesitan ser contestados y con muchísimos proyectos que ya están fuera de plazo. Incluso tenemos una "lista mental" de tareas para hacer inmediatamente después de nuestro día de reposo ordenado. Dios nos hizo trabajadores, así que ¿cómo es posible comprender el mandamiento de concluir todo nuestro trabajo al final de la semana?

La respuesta - si tú lo permites - puede ser uno de los conceptos más liberadores que has experimentado en tu vida. Cuando Dios nos ordena concluir todo nuestro trabajo, tenemos que entender a que tipo de "trabajo" Dios se refiere. "Nuestro trabajo" es "nuestro esfuerzo" - que es lo único que podemos controlar. Y Dios, (y sólo Dios), es el que controla el resultado de nuestro esfuerzo. Así que cuando Dios nos ordena concluir todo nuestro trabajo, Él se refiere a hacer todo nuestro esfuerzo.

Y ese es el poderoso mensaje que cambia vidas. Por un lado, la cantidad de cosas que tenemos que hacer NUNCA termina. Pero eso no importa, porque lo único que Dios exige de nosotros es el esfuerzo que ponemos en estas tareas. Por lo tanto, Dios nos dice que durante seis días a la semana, tenemos que hacer el esfuerzo necesario para marcar una diferencia. Después de eso, nuestro "trabajo" ha terminado. En el séptimo día, Dios quiere que tomemos un respiro y quiere que dejemos de poner esfuerzo.

Una vez que entiendes este concepto, ya no te sientes abrumado, sobrecargado, o estresado. Ya no sientes el peso de la montaña de trabajo que está constantemente frente a ti. Por cierto, si sientes que no tienes el control, eso significa que simplemente pasas demasiado tiempo preocupándote por los resultados - los cuales no puedes controlar o dictar. Cuando te enfocas sólo en tu esfuerzo y no en el resultado, ciertamente estás en camino hacia una vida equilibrada y feliz.

Haz tu parte durante seis días, poniendo en el esfuerzo adecuado, y a continuación, relájate y recuerda quién tiene realmente el control. Comprender y vivir con esta realidad te liberará de la ilusión que la mayoría de nosotros llamamos "vivir la vida", y te permitirá entrar en lo que algunos llaman "el paraíso".