En la parashá de esta semana -la última de todas- la Torá no sólo dice que Moshé tenía 120 años cuando murió, sino que también dice que:

“...su vigor no había disminuido”. (Deuteronomio 34:7)

Una Lección de Vida

Moisés ciertamente vivió una vida muy larga. Sin embargo, al mencionar cómo se sentía Moisés antes de morir -que su vigor no había disminuido- la Torá nos enseña algo igual de importante que el número de años que una persona vive. Y eso es “cómo” vivió esos años. La felicidad que la persona siente durante sus años es tan importante como la duración de los mismos. Si bien la edad de una persona en general se mide de manera cuantitativa, esa no es la única manera de medir cómo vivió su vida. Más bien, son los años que vivió y la pasión que sintió mientras vivió aquellos años.

La gente no está de acuerdo en muchas cosas, pero hay una cosa que todo el mundo está de acuerdo: todos queremos ser felices. A pesar de que pueden haber diferentes vehículos que utilizamos para obtener la felicidad, al final de cuentas, todos queremos la misma cosa. Y aquí, en la última parashá de la Torá, Dios nos está diciendo que el secreto de la verdadera felicidad está en ver cómo Moisés vivió su vida para que podamos tener la misma pasión y vigor en la nuestra.

Para entender cómo Moisés tenía vigor, pasión y felicidad, analicemos primero un segmento de la población que generalmente no tiene todas estas cosas: las celebridades. Mucha gente mira a las estrellas de Hollywood con completo asombro y emoción. Estas personas famosas tienen la atención sin fin y la admiración de millones de fanáticos. La obsesión es tan grande que los sitios de Internet se inundan cuando la goma de mascar usada de una celebridad está a punto de ser subastada.

Pero muchas de estas celebridades tienen vidas infelices, insatisfechas y vacías. Y algunas incluso llegan a cometer suicidio (ya sea directamente o lentamente a través de conductas destructivas)

¿Por qué pareciera ser que la fama y la fortuna tienen el potencial de hacer que la vida de la gente sea tan miserable, sobre todo cuando la mayoría de estas celebridades han pasado la mayor parte de su vida soñando, orando y trabajando para obtener el “éxito” que ahora tienen?

La respuesta se encuentra en uno de los principios básicos de la “autoestima”, que establece que una persona sólo puede sentirse bien acerca de sí misma cuando da desinteresadamente a los demás. Cuando una persona da a los demás, se siente automáticamente feliz y tiene energía para vivir la vida. Pero si una persona toma de los demás, y esencialmente no merece lo que esta tomando, entonces, inherentemente se sentirá como un fraude. Es así de simple.

Algunas celebridades se sienten miserables porque son “arrebatadoras” y toman de los demás. Constantemente les están diciendo lo guapos y talentosos que son. Sin embargo, Dios les dio estos rasgos y ellos no hicieron nada para ganarlos.

Imagina por un momento que en tu ciudad natal acaban de anunciar que el próximo domingo, la avenida central será clausurada por un gran desfile de carrozas y una banda de música. Y la razón de este increíble evento de gala se debe a una sola cosa: ¡El pueblo quiere honrarte a ti! La policía deteniendo el tráfico, los políticos asistiendo al evento, los medios de comunicación transmitiendo en directo... todo el evento se lleva a cabo por las increíbles y sorprendentes cosas que has hecho por tu país. ¡Este domingo será tu día! Sin embargo, hay un pequeño detalle que es conocido sólo por ti. Y eso es que, en realidad te confundieron con otra persona. Los elogios que llueven sobre ti son por cosas que nunca hiciste. ¿Cómo te sentirías saludando a todos tus admiradores desde lo alto de la carroza? Probablemente como un completo y total fraude. Externamente, jugarías el rol, pero internamente te sentirías como un tonto.

Las celebridades no pueden caminar por la calle sin ser asediadas por los innumerables fanáticos que estarían dispuestos a hacer cualquier cosa para llegar a unos cuantos centímetros de sus héroes. Pero, ¿qué hicieron ellos realmente para merecer esta admiración inexplicable?

La Torá nos enseña que “La recompensa es proporcional al esfuerzo” (Ética de los Padres, 5:26). Si alguien realiza poco esfuerzo para obtener algo, pero luego se jacta de los elogios que recibe por ello, eso puede conducir a una baja autoestima y a una sensación de vacío.

El camino más seguro y directo a la felicidad, a la satisfacción, al vigor y a la pasión es dar desinteresadamente a los demás y no tomar crédito por algo que no has ganado tú mismo. Esto ejemplifica exactamente cómo vivió su vida Moisés. Si bien hay muchas actividades que una persona puede realizar para obtener placer, muchas de estas experiencias son tan efímeras como una noche de sueño reparador. Pero dar desinteresadamente eleva tu alma permanentemente, y por lo tanto, te proporciona una eterna “sensación de felicidad” que no puedes perder.

Esta es la fórmula comprobada para sentirse bien en todo momento y para que tu vigor nunca disminuya. No importa si eres una celebridad, un empresario o una ama de casa, toma los dones únicos que Dios te dio y utilízalos para dar desinteresadamente a otros. Te sentirás como una “verdadera estrella de cine”.