Dios le dijo a Abraham que quería destruir a todos los habitantes de Sodoma y Gomorra porque la gente había llegado a ser increíblemente malvada. Pero Abraham consideró que todos los justos que vivían allí no deberían sufrir sólo por la gente malvada.

Así que Abraham le pidió a Dios:

"¿Perdonarías a todo el lugar por el bien de cincuenta justos...?". Y Dios dijo: "Si encuentro cincuenta justos en Sodoma, entonces perdonaré a todos". Abraham respondió... "¿Qué pasaría si hubieran sólo cuarenta y cinco justos...?". Él dijo: "Si encuentro cuarenta y cinco justos no los destruiré".

"¿Qué pasaría si hubieran sólo cuarenta?".

Y Él dijo: "Si es que encuentro cuarenta justos, no actuaré".

Y Abraham dijo: "¿Qué pasaría si hubieran sólo treinta...?".

Y Él dijo: "No actuaré si encuentro allí treinta".

Abraham dijo: "...y si hubieran sólo veinte...".

Y Él dijo: "No destruiré el lugar por el bien de los veinte".

Abraham dijo: "...y si hubieran sólo diez...".

Y Él dijo: " No destruiré el lugar por el bien de los diez".



Una Lección de Vida

Claramente, Abraham no quería que Dios destruyera Sodoma si es que había personas justas viviendo allí. Sin embargo, Abraham no sabía cuantas personas justas debían vivir allí para que Dios preservara la ciudad. Abraham no quería comenzar con un número demasiado pequeño ya que Dios descartaría la idea por completo. Así que comenzó con un número mayor para ver si Dios estaba de acuerdo con la idea.

Abraham le pidió a Dios que perdonará a todo el lugar por el bien de cincuenta justos, Dios estuvo rápidamente de acuerdo porque:

a. Esta no era una petición muy grande, y
b. Dios también estuvo de acuerdo con el pensamiento de Abraham.

Cada vez que una nueva petición tenía éxito, Abraham se sentía cómodo y hacía peticiones adicionales, hasta que Dios finalmente dijo: "No voy a destruir el lugar por el bien de los diez".

El error que la mayoría de la gente comete al establecer metas - y la razón por la cual rara vez las alcanzamos - es que nos enfocamos únicamente en alcanzar objetivos muy grandes. Sin embargo, hay numerosas metas más pequeñas (y muy valiosas) a lo largo del camino, que debemos superar para alcanzar de esta manera nuestra meta principal.

Por ejemplo, supongamos que alguien quiere hacer una dieta y perder 20 kilos. La razón por la cual esta persona probablemente no tendrá éxito se debe a que este objetivo final es demasiado lejano.

Para que las metas sean alcanzables, la persona debe tener objetivos pequeños, fáciles de alcanzar, a lo largo del camino y debe tratarlos como grandes éxitos cuando los alcanza.

En general, nuestra naturaleza humana es adoptar una actitud de "todo o nada" en relación a nuestros objetivos. Sin objetivos pequeños, graduales, a lo largo del camino, es muy fácil rendirse y experimentar frustración y decepción.

Los gimnasios han construido su “modelo de negocios” en base a este principio. ¿Te has preguntado alguna vez cómo los clubes de salud cuentan siempre con cientos de miembros nuevos, sin embargo nunca construyen nuevos casilleros para acomodarlos? ¿Cómo es posible que el número de miembros esté en constante aumento, pero que las instalaciones no crezcan acordemente? La respuesta es que la mayoría de las personas que se unen a los gimnasios, eventualmente desisten. Y esto se debe a que la meta que se auto impusieron es generalmente demasiado inalcanzable.

Si alguien se inscribe en un gimnasio con el deseo de perder mucho peso, pero después de varias semanas de arduo trabajo sólo pierde un kilo, entonces es probable que ya no tenga la motivación e inspiración para seguir adelante. Su objetivo de “perder mucho peso” se ha convertido en una tarea insuperable.

Sin embargo, la forma de alcanzar este objetivo es hacer lo que Abraham hizo, esta persona debe agregar objetivos más pequeños y más fáciles de alcanzar. Tal vez perder dos kilos cada tres meses o un kilo dentro del primer mes. Y puesto que estos objetivos son mucho más reales, no se desanimará, y de esta manera podrá continuar fácilmente hasta alcanzar su objetivo final de perder 20 kilos.

Sean cuales sean tus metas, es importante tener objetivos intermedios a los que puedes aspirar a lo largo del camino. Al hacer esto, encontrarás que el logro de cualquier objetivo es un "juego de niños" y todos tus sueños más grandes se encontrarán a tu alcance.